Así lo contamos en

Nuevas conquistas de los soldados Extremeños  MIGUEL SIBAJAS GUTIÉRREZ  11-11-2001
La ofrenda Norberto Ruiz Lima 4-11-2001
Flaca memoria AURELIO QUINTANILLA BURGOS 4-11-2001
Curiosa Ludopatía Francisco Javier Mateo Gutiérrez 30-10-2001
Su corazón vivo Norberto Ruiz Lima 27-10-2001
Las Fuerzas Armadas del futuro ANTONIO GARCÍA CÁRCELES 26-10-2001
Adiós a mi querida Brigada 'Extremadura XI'  ALFONSO  HERNÁNDEZ  MARTÍN  20-10-2001
Celebración del Día del Pilar en Bosnia Herzegovina 10-10-2001
Todos son mi familia Juan Santiago Garrido Moreno 24-09-2001
Carta abierta a mis hijas José Antonio Jiménez 22-09-2001
¡Reflexione Señora  Maruja Torres!  F. J. Rodríguez Fraile 16-09-2001
El día de Extremadura en Bosnia y Herzegovina ÁNGEL IBÁÑEZ 16-09-2001

¡Oído cocina! 9-09-2001

Unidad de zapadores 8-09-2001
La Fiel Infantería por MIGUEL ALÍA PLANA  3-09-2001
Sobre la igualdad por Fernando Garrido Fernández 3-09-2001
España es diferente 27-08-2001
Carta a un "hombre " de trece años ( A. I. P. ) 27-08-2001
¿Ah pero  también existe “Sasamón” ? 19-08-2001
Guardias civiles (lo prometo)  por JOSÉ  ANTONIO  JIMÉNEZ CONESA 19-08-2001
Peregrinos camino de Jerusalén 14-08-2001
Gran partido de fútbol internacional con los colores del Badajoz 14-08-2001
Carta a una amigo como tu 11-08-2001
Trabajando en la trastienda 11-08-2001
Un extremeño en Bosnia and Herzegovina por LUIS ALONSO SÁNCHEZ  8-08-2001
"La casa" 8-08-2001
"Tiempo al tiempo" por JOSÉ LUIS PÉREZ MORETA 4-08-2001
'Pensando en voz alta' por ÁNGEL IBÁÑEZ PEIRÓ 31-07-2001
"Ser médico, más que una profesión" por  FERNANDO GARRIDO 30-07-2001
El destacamento español celebra a Santiago Apóstol  26-07-2001
'La barrera del miedo' por el CAPITÁN SOTO 25-07-2001
'No todo ha cambiado' por M.A.R.P 23-07-2001
'Objetivo: Sarajevo' por Miguel Alía Plana 20-07-2001
La Agrupación Extremadura festejó a la patrona de la Armada 18-07-2001
Encinas extremeñas reimplantadas en Mostar 18-07-2001
Relevo en el mando del Saboya nº 6 de la Brigada Extremadura 30-06-2001
Inician su marcha rumbo a Bosnia-Herzegovina en misión de paz  23-05-2001
Parten hacia Bosnia en misión de paz durante seis meses  19-05-2001
Nueve años de presencia militar 19-05-2001
La Mecanizada XI, unidad abanderada de la paz y la libertad  17-05-2001
Fuerzas de la Base de Bótoa partirán el día 21 hacia Bosnia 16-05-2001

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-Fuerzas de la Base de Bótoa partirán el día 21 hacia Bosnia
REDACCIÓN BADAJOZ
Cerca de 770 hombre y mujeres pertenecientes a la Base Militar 'General Menacho' de Bótoa, situada a pocos kilómetros de Badajoz, se están preparando estos días para relevara a las fuerzas españolas desplegadas actualmente en Bosnia-Herzegovina.

La Agrupación Táctica Española (SPAGT) XVI se despedirá en un acto militar el próximo viernes en la citada base, aunque se desplazarán a Mostar y Trebinje entre los días 21 de mayo y 1 de junio próximos.

Se trata de 769 militares españoles que se integrarán, bajo el mando del Coronel Ángel Luis Arbos Ayuso, en las fuerzas de SFOR desplegadas en el marco de la OTAN y para verificar el cumplimiento de los acuerdos de Dayton.

Además de las unidades pertenecientes a la Brigada 'Extremadura XI', de guarnición en Bótoa, componen la Agrupación Táctica un escuadrón de Caballería y un Subgrupo de Infantería de Marina, así como personal perteneciente a otras unidades.

El pasado año, un contingente de la Agrupación Táctica Extremadura XII, compuesto por 717 soldados, también desarrolló labores de paz en la zona.

 

La Mecanizada XI, unidad abanderada de la paz y la libertad

Por acuerdo de la corporación municipal de La Albuera fue distinguido con el título de 'hijo predilecto' de la villa el general Miguel Alonso Baquer en reconocimiento a su interés por el estudio de la histórica batalla y la divulgación que ha hecho de la misma. También por acuerdo corporativo fue concedido el premio 'Adalid de la Paz y la Libertad' a la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI.

La distinción a esta unidad militar no es contradictoria con el sentido que inspira el premio toda vez que, como se resaltó, con sus misiones humanitarias la BRIMZ XI ha actuado como «abanderados de la convivencia solidaria, libre, pacífica y democrática de los pueblos».

El alcalde de la Albuera dirigió unas palabras para, en nombre de su pueblo, expresar la gratitud por la asistencia a un acto de carácter cultural e histórico que pretende tomar conciencia de aquella batalla. Manuel Antonio Díaz resaltó también el papel de la Brigada XI en defensa de la libertad.

Como jefe de la Brigada, el general Luis Javier Sánchez Noailles dirigió unas palabras de gratitud por la concesión de un galardón «que honra a los que nos precedieron, enorgullece a los que estamos y obligará a los que nos releven».

Recordó que mañana parte una nueva agrupación hacia Bosnia Herzegovina por un período de seis meses, para cumplir una nueva misión humanitaria encomendada a España: «trabajar por que esos pueblos que sufren alcancen una concordia que les permita vivir en paz y libertad». Dos palabras que, dijo, representan «el espíritu y la letra» de la distinción que reciben.

Intervino seguidamente el embajador del Reino Unido en España, Peter Tory quien recordaría la trascendencia de aquella batalla, el mayor ataque aislado conocido hasta entonces, precisó. La batalla fue sostenida principalmente por fuerzas británicas, constituida por siete batallones británicos, unos 3.700 hombres frente a dos divisiones francesas, unos 7.000 hombres.

La lucha fue encarnizada, casi cuerpo a cuerpo, por lo que las bajas fueron cuantiosas por ambos bandos. Los británicos perdieron prácticamente la mitad de sus efectivos. Para el embajador, conocer el pasado y entenderlo servirá para corregir los errores en el futuro.

A continuación intervinieron los representantes de Polonia, el coronel Jan Debski y el cónsul de Portugal en Badajoz, Manuel Nicolás Pires.

El turno de intervenciones fue cerrado por el general retirado Miguel Alonso Baquer para resaltar la importancia que desde el punto de vista militar tiene la batalla, de manera que los cursos de Estado Mayor ha impartido a lo largo de los años se ha puesto como un ejemplo y estudiada sobre el terreno.

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Nueve años de presencia militar

ANTONIO CID DE RIVERA BADAJOZ
La OTAN mantiene tropas en los Balcanes desde hace casi nueve años y el conflicto aún no muestra visos de superación. El teniente general Lara Cimadevilla dijo ayer que «este tipo de problemas se sabe cuando empiezan pero no cuando terminan, sólo hay que ver Chipre donde llevan ya 40 años».

En su opinión, «una misión de paz acaba cuando deja de existir tensión entre los diferentes pueblos en conflicto». Sin embargo, para él, en Bosnia siguen existiendo las mismas tensiones que vio cuando fue por primera vez a la zona hace ocho años.

En cualquier caso, el escenario ha cambiado. A su juicio, afortunadamente ha mejorado, ya no se vive una situación de guerra como cuando fue la primera Agrupación Extremadura en 1994. No obstante, políticamente queda mucho por hacer y ahí debe estar el Ejército, «para evitar que no haya tensiones que desemboquen en un nuevo conflicto armado».

Entorno de seguridad

El coronel Ángel Luis Arbós, jefe de la Agrupación Táctica SPAGT, dijo por su parte que la misión que van a desarrollar los militares extremeños básicamente consiste en crear un entorno de seguridad adecuado para que las organizaciones internacionales encargadas del mantenimiento de la paz puedan trabajar hasta la organización de un gobierno estable que permita sacar al país adelante.

Según informó, ha estado hace aproximadamente un mes en la zona. Por ello puede decir que la situación es «de calma y tranquilidad, salvo hechos puntuales de protesta o manifestaciones en la calle que también pueden ocurrir en España en estos momentos».

La labor de los soldados no va a ser policial sino de presencia física y vigilancia. Se van a realizar patrullas por todo el entorno «para que se vea que las fuerzas de la OTAN están presente garantizando el mantenimiento de la paz». Los militares destacados han estado realizando durante dos meses un curso especial para adecuarse a las características de la zona que se van a encontrar.

Los vuelos

El primer vuelo rumbo a Bosnia partirá de Badajoz el martes a las 8.30 horas. Hora y media más tarde lo hará el segundo. Durante días sucesivos partirá el resto hasta que el día 28 lo haga el último.

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Militares extremeños parten de nuevo hacia Bosnia en misión de paz durante seis meses

Son 769 hombres y mujeres, que empezarán a marcharse a partir del martes

ANTONIO CID DE RIVERA
BADAJOZ


Militares extremeños partirán de nuevo a los Balcanes a partir del martes. Ésta es la cuarta vez que la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI, con sede en Bótoa (Badajoz), acude a Bosnia-Herzegovina aportando el grueso de las tropas para una misión de paz. En este caso, se trata de una agrupación táctica, la SPAGT número XVI, que acude bajo mandato de la OTAN y está formada por 769 militares (730 hombres y 39 mujeres). Sus destinos principales serán Móstar y Trebinje, ciudades de sobra conocidas por los militares extremeños en misiones anteriores. Permanecerán allí durante 6 meses aunque gozarán de 15 días de permiso a la mitad de este periodo. Sus actuaciones principales son controlar la seguridad en la zona y garantizar la paz entre los habitantes.

La Base General Menacho de Bótoa fue ayer escenario de la despedida oficial de las tropas extremeñas antes de su marcha hacia Bosnia-Herzegovina a partir del próximo martes. Familiares y amigos de los militares acudieron a un acto castrense y festivo que estuvo presidido por teniente general Manuel de Lara Cimadevilla, jefe de la Fuerza de Maniobra.

Al mando de las tropas estuvo el coronel Ángel Luis Arbós, quien durante los próximos seis meses será el encargado de mandar las tropas extremeñas en los Balcanes, las cuales se integrarán en las fuerzas de SFOR desplegadas en el marco de la OTAN para verificar el cumplimiento de los acuerdos de Dayton.

Tras la incorporación de las unidades a la explanada del desfile, así como del guión de la SPAGT XVI y la Bandera de España, se desarrolló la revista a las tropas y las distintas alocuciones. El teniente general Manuel de Lara Cimadevilla se dirigió a los soldados para indicarles que han sido instruidos para la guerra y, por ello, están perfectamente preparados para desarrollar misiones de paz. En su opinión, «sólo los ejércitos de bien están capacitados para estas misiones como ocurre en las Fuerzas Armadas Españolas». El teniente general recordó como hace siete años, destacado él en Bosnia, vio llegar a la primera Agrupación Táctica Extremadura, en este caso bajo mandato de Naciones Unidas.

Ahora va a ser la cuarta vez que parten camino de Bosnia, con lo que -dijo- los soldados extremeños ya saben hasta dónde pueden llegar los nacionalismos si se llevan hasta el extremo.

Lara Cimadevilla pidió a la tropa que sean neutrales y generosos con las gentes que se van a encontrar y, a la vez, les rogó que mantengan informados a sus familias de todas sus vivencias para trasladarles la seguridad necesaria en toda espera.

La agrupación táctica SPAGT XVI está formada en un 70% por militares de la Brigada Extremadura XI. Se integran en ellas una compañía de Infantería de Marina procedente de Cádiz y un escuadrón ligero acorazado procedente de Madrid.

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Los militares extremeños inician su marcha rumbo a Bosnia-Herzegovina en misión de paz

El primer contingente, con 74 hombres y mujeres, partió ayer desde Badajoz

ANTONIO CID DE RIVERA
BADAJOZ

Los 769 militares que forman parte de la Agrupación Táctica SPAGT XVI iniciaron ayer su marcha rumbo a Bosnia-Herzegovina. La Base Aérea de Talavera La Real se llenó de familiares para despedir a los soldados y mandos que durante los próximos seis meses desempeñarán labores humanitarias en los Balcanes, en concreto formando parte de la División Multinacional Sureste, en la que participan fuerzas de Francia, Alemania, Italia y Marruecos. Como se ha informado, el desplazamiento de los militares extremeños se realizará de forma progresiva y durará hasta el próximo 1 de junio. Son 730 hombres y 39 mujeres y en un 70% proceden de Extremadura. Aproximadamente un 40% repite misión, el resto acude a la antigua Yugoslavia por vez primera.

Desde ayer ya queda un día menos para que regresen los soldados extremeños que han partido hacia los Balcanes en misión de paz. Esa debe ser la opinión de los familiares que en la mañana ayer acudieron a despedir al primer contingente que se embarcó rumbo a Bosnia-Herzegovina formando parte de la Agrupación Táctica SPAGT XVI. Las caras de desolación y de tristeza eran frecuentes entre el público, lo mismo que entre los soldados y mandos, quienes no podían evitar las caras compungidas viendo como dejaban a seres queridos con lágrimas en los ojos.

Aunque afortunadamente la situación ha mejorado en la zona, qué duda cabe que la marcha a Bosnia no deja de ser una misión militar a un país en conflicto, lo que de alguna manera intranquiliza a todos.

Un mensaje de tranquilidad

Desde los altos mandos militares se ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad apuntando que el conflicto existente en la zona ha cambiado para bien y los problemas que puedan plantearse en la actualidad son perfectamente salvables sin riesgos aparentes.

El coronel al mando de la Agrupación Táctica SPAGT XVI, Ángel Luis Arbós, declaró que el estado de ánimo en la tropa es bastante alto «con ganas de trabajar y pisar la zona». Va a haber cinco rotaciones, de manera que los soldados extremeños que vayan llegando a Bosnia-Herzegovina sustituirán a los que están ahora mismo en la zona provenientes de distintas unidades españolas, principalmente de la Brigada de Caballería Castillejos II (Zaragoza).

De esta manera, el trabajo no se resentirá y se podrá seguir cumpliendo con la misión sin problemas. Los vuelos siguientes se realizarán los días 25, 28 y 30 de mayo y el 1 de junio.

El área de responsabilidad de la SPAGT XVI se extiende al Este y el Oeste del río Neretva en territorios tanto de la federación bosnio-croata como de la república de Serbia. La Agrupación ocupa fundamentalmente el destacamento denominado Móstar-España a un kilómetro de la ciudad de Móstar, considerada la capital de Herzegovina. El otro destacamento estará en Duzi, a 12 kilómetros de Trebinje.

La Zona de Responsabilidad de la Agrupación se extiende al sur de Móstar abarcando unos 6.000 kilómetros cuadrados.

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Relevo en el mando del Regimiento Saboya nº 6 de la Brigada Extremadura

Se hace cargo del mismo el coronel Juan Carlos Domingo
ANTONIO CID
BADAJOZ
La Base 'General Menacho' de Badajoz fue ayer escenario de la toma de posesión del nuevo coronel jefe del Regimiento Saboya nº6, Juan Carlos Domingo Guerra, quien releva en el cargo al coronel Ángel Luis Arbós, actualmente a cargo de Agrupación Táctica SPAGT XVI, en misión humanitaria en Bosnia.El acto militar estuvo presidido por el general jefe de la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI, Luis Javier Sánchez Noailles, a la que pertenece el Regimiento Saboya; y consistió en una parada militar y entrega de la bandera, para después desarrollarse un desfile de todo el Regimiento al completo por la avenida mayor de la base.

El coronel Domingo se hace cargo del 'Saboya' tras haber pasado por unidades  repartidas por todo el territorio español como son la Brigada Paracaidística, el Regimiento de Cazadores de Montaña 'Arapiles' 62, la Fuerza de Acción Rápida, el Regimiento de Infantería Mecanizado 'Asturias 31' y diversos destinos en el Estado Mayor del Ejército y el Estado Mayor de la Defensa.

Cursos y condecoraciones

Posee entre otros el curso de carros de combate, mando de unidades paracaidísticas, superior de montaña, estado mayor, colegio de Defensa de la OTAN o Relaciones Internacionales. Entre otras condecoraciones, posee la medalla de sufrimientos por la Patria, la placa, cruz y encomienda de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, la medalla UNPROFOR, cuatro cruces al mérito militar y una cruz al mérito aeronáutico.

El coronel Domingo llega a Badajoz con gran ilusión dado que el 'Saboya' para el arma de Infantería tiene un sentido muy particular por la larga tradición que se remonta a 1537».

Este Regimiento posee dos batallones (Cantabria y Las Navas) y está dotado de vehículos de infantería y caballería 'Pizarro', así como de Transportes Oruga Acorazado (TOAS).

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Encinas extremeñas reimplantadas en Mostar

El 18 de julio se ha procedido al reimplante de una encina de unos 2.5 m. de altura de la clase “Quercus Quercus” procedente de los viveros de “Rueda Chica” ubicados en Pueblo Nuevo del Guadiana (Badajoz). La encina ha sido donada por la Junta de Extremadura y transportada con medios del Ministerio de Defensa hasta el campamento de Mostar-España en Bosnia i Herzegovina, lugar donde fue reimplantada por varios extremeños bajo la supervisión del capitán D. Francisco Labrador, natural de Puebla de la Reina (Badajoz). El lugar donde se ha ubicado es  una zona ajardinada del campamento donde se han ido implantando diversas especies florales de origen español. En el lugar existe una placa de granito en la que se dice la procedencia de la encina.

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La Agrupación Extremadura festejó en Bosnia el día de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada
 Los militares extremeños destacados en Duzi (Trevinje), presentes en la celebración
REDACCIÓN HOY
Como tantas otras veces desde hace un siglo, la Armada Española, representada por la Compañía de Infantería de Marina "Félix Angosto", perteneciente a la Agrupación de tropas españolas, desplegada en Bosnia y Herzegovina, celebró el día de su Patrona. En las tierras de Bosnia y Herzegovina, los infantes de marina españoles, con sus compañeros del Ejército de Tierra de la Agrupación Táctica SPAGT XVI, pertenecientes a la Brigada Extremadura-XI, y de diversas autoridades locales, civiles y militares celebraron el día de la Patrona de la Armada, la Virgen del Carmen, con un sencillo y emotivo acto militar en el destacamento de Duzi (Trevinje), guarnecido por ciento cincuenta militares de Infantería de Marina.

Los infantes de marina, anfitriones en esta ocasión, iniciaron la jornada con la inauguración, dentro del destacamento, de un patio de armas llamado "Plaza de España" y unas nuevas instalaciones que servirán como Cuerpo de Guardia.

A continuación, se celebró una misa de campaña en acción de gracias a la Virgen. Al finalizar la misa, el Jefe del destacamento, Comandante de Infantería de Marina Miguel Flores Bienert, leyó un discurso, que había sido pronunciado recientemente por el Almirante General de la Armada con motivo de la conmemoración del centenario de la Real Orden por la que la Marina de Guerra quedó bajo la advocación carmelitana. Asimismo, recibió de manos del Teniente Coronel de Infantería Aurelio Quintanilla Burgos Jefe del Grupo Táctico destacado en Móstar, una imagen de la Patrona de la Armada para una próxima capilla que se construirá en el, destacamento.

Ángel Arbós Ayuso

Seguidamente, el Coronel jefe de las tropas españolas en Bosnia, Ángel Arbós Ayuso, presidió la parada militar, que finalizó con el homenaje a los que dieron su vida por España, y una exhibición orden cerrado en la que los infantes de marina demostraron sus habilidades en el manejo de su armamento. La celebración terminó con vino español en el que se brindó, de acuerdo con las ordenanzas y tradiciones militares, por su Majestad el Rey.

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Objetivo: Sarajevo

Miguel Alía Plana

A las seis de la mañana, calor, telones marengo en un cielo horizontal, sin ningún alivio azul que nos recuerde julio, y una carretera estrecha que serpentea y se enrosca. Los montes, torvos y cerrados, como una mala conciencia, que no perdonan ni el barranco ni la caída, se revelan verdes y morados al ojo de viajero. En las revueltas del camino, lápidas negras, con los nombres de jóvenes que ya no envejecerán y unas fechas que alimentará el dolor de una familia, de dos, de veinte, sabe Dios de cuántas...El tajo del río Neretva al costado, disciplinado por un cauce en el que se suceden presas y alguna central eléctrica. Si no fuera por la crueldad y el horror que asoman en las conversaciones de los camaradas que vivieron la primera misión española, el paisaje nos llevaría de la mano a Galicia o a Asturias. A un norte suave, lejano y melancólico, sin metrallazos ni impactos en las fachadas de los caseríos y sin una pirámide de muertos tras los ojos grandes de los niños.

___Hoy va a hacer calor___ dice el Comandante Ibáñez a mi lado, en el Nissan, mientras se concentra en la carretera___Con este sonido___se refiere al motor recién reparado____parece de buen conformar. Aguantará más que la sábana de abajo___remacha, con media sonrisa, repitiendo una frase graciosa oída hace poco a su intérprete, Mila. En la parte trasera del vehículo flamea una bandera rojigualda.

Camiones destartalados se cruzan con coches europeos de gran cilindrada y el tráfico reclama atención y frenazos. Pronto se observa una extraña competición, los antiguos enemigos se enseñan, sin decir palabra, sus dientes de tiburón siempre hambriento; un rumiar de manada alobada que espera repetir la ocasión de hace años: a cada pueblo con iglesia católica y campanario espigado, se enfrenta un minarete recién levantado, con el aire de una postal de Santa Sofía, mientras se parchean las fachadas de las casas y en los portales se amontona la leña del invierno. Por dentro, cada bando ajustará la contabilidad de sus muertos para girar una letra al vecino, de coste muy alto. Los cementerios musulmanes nos recuerdan constantemente que hubo guerra, con sus turbantes de rey mago en lo alto de una columna, en vez de la cruz, y las frases árabes en las lápidas. Hace calor, los niños caminan en hilera rumbo a la escuela, por cunetas y caminos quizás minados. Las ancianas, con pañuelo a la cabeza y colorines en las faldas, pierden la mirada a través de nosotros. Somos de cristal, transparentes. En cada pueblo, casas derrumbadas, más mezquitas, y la vida cotidiana, como una enredadera que sube, a pesar de todo, por un árbol quemado.

Después de casi tres horas de piedra, entramos en Sarajevo por la avenida de los francotiradores. Altas torres de los años setenta, desangeladas y frías, cuajadas de boquetes, con las esquinas romas por los disparos de la artillería serbia; pobres arlequines de hormigón y cristal con su traje de cuadros hecho pedazos. No hay fachada sin zarpazo de metralla.

___Aquí es donde cazaban los francotiradores___le digo al comandante. En sus bulevares, trazados con tiralíneas de cemento, se desplegaban los lobos del fusil de precisión. Cobraban sus piezas entre los civiles, como si fueran conejos o las dianas de un tiro al blanco de feria. Se cierra el estómago al pensarlo, como cuando se ve la primera casa machacada o la primera manzana aplastada. La ciudad está rodeada de colinas y, entre cementerios urbanos, las casas trepan hacia lo alto.

Caminamos por calles con aire alemán e italiano, de aquellos años elegantes que murieron en un puente de esta ciudad, cuando asesinaron al Archiduque y empezó otra guerra, hoy muy lejana. Las calles del centro esconden casas de cuento y palacios ametrallados que recuerdan la película Doctor Zhivago. Se abren las tiendas, mientras nos fijamos en mujeres indiferentes a nuestra presencia, con figura de portada de revista o de anuncio de perfume, rubias y hermosas. Entre la multitud, hombres jóvenes con piernas ortopédicas recuerdan, para vergüenza de occidente, que ingenieros pacientes, probablemente honrados padres de familia, fabrican minas como cajetillas de tabaco, que solamente mutilan a quien las pisa. Las terrazas, los puestos de flores intentan desmentir las primeras impresiones; los kioskos, con una prensa que suponemos rosa y con periódicos de tirada internacional. Niños zíngaros piden limosna y nos saludan militares italianos y franceses, compañeros de misión.

Cuando volvemos al aparcamiento, pasamos delante de una mezquita a la hora en que salen los niños de la escuela coránica. Me pregunto qué les enseñarán. Un adulto con barba a mitad de pecho les despide, mientras una señora de unos cincuenta años reza ante una tumba musulmana. A nuestra espalda, y entre farolas taladradas por los disparos y las esquirlas de las explosiones, resopla un tranvía tan antiguo como los dinosaurios. Y otra vez el camino de vuelta, las horas reglamentarias por curvas y curvas hasta nuestro destacamento "Mostar-España". Al llegar, nos saluda un helicóptero que bate alegre el tambor del aire. Anochece.

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No todo ha cambiado

M.A.R.P.    

  Esta es mi tercera misión en Bosnia-Hercegovina. Allá por Octubre de 1994 pisé por primera vez esta tierra; mi contacto con Mostar fue patético al tener ante mi retina una ciudad marcada con significativas heridas bélicas, como consecuencia de los recientes enfrentamientos y cuando aún los escombros ocupaban las calles de algunos barrios.

        A mediados de 2001, he paseado nuevamente por esas mismas calles y plazas, evidentemente se aprecian cambios; los desescombros han dejado expeditas las calles, y en ellas el bullicio cotidiano me ha hecho meditar sobre el contraste de lo que vi la primera vez. Aunque muchos edificios siguen con sus secuelas, a veces enormes, otros han sido reconstruidos,  igual que algunos puentes.

        Los edificios religiosos, a primera vista son los más dominantes, las mezquitas que vi en 1994 estaban muy castigadas en sus estructuras, pero hoy  rehechas se erigen con las agudas torres de los minaretes hacia el cielo compartiéndolo, en su fe, con la elevada torre de una iglesia católica de la zona bosnio-croata. El Bulevar y la actual Plaza de España, hoy en la calma, definían una sangrienta línea de confrontación que dividía el Mostar “bosniaco” de la parte de  “bosnio-croata”. He vuelto a recorrerlo despacio; en la mayoría de las fachadas siguen como testigo perenne los miles de impactos que las balas y la metralla provocaron. Observadas frontalmente las paredes, ponen el bello de punta al mas templado, ya que es fácil imaginar los momentos más crudos del combate cuando, viéndose cara a cara, los contendientes descargaban su fusilería.

He encaminado mis pasos hacia dos plazas que conocía en la parte vieja de la ciudad, cercanas a sendas mezquitas y que sirvieron de improvisados cementerios; tan solo han cambiado las formas externas de las tumbas, las que en el año 1994 eran simples túmulos de tierra y una tabla  con datos en musulmán a sus pies hoy son de mármol, pero al fin al cabo encierran el mismo dolor para los familiares. Es impresionante el observar  en las fechas la juventud de los fallecidos.

       Instintivamente he buscado una tumba que recordaba de mi primera estancia y que me había llamado la atención porque tenía  junto a ella una fotografía  enmarcada de un joven; mientras la contemplaba, en aquella ocasión, se acercó una mocita que cogiendola limpió el cristal; me atreví a preguntarle  por signos si era algún familiar, y ella juntó los dos dedos índices de sus manos que luego posó sobre su pecho; comprendí que era su novio, la besó y con gran devoción volvió a depositarla en el mismo lugar. Hoy esta tumba es de reluciente mármol blanco, la imagen de aquella fotografía está grabada en mármol negro (hábil trabajo muy propio de esta zona) al pié de la losa un ramo de flores me ha evocado la cara de aquella joven, ¿habrán sido esas mismas manos  que me contaron su dolor las que han depositado las flores?, me imagino que sí y que lo han hecho con el mismo cariño que cuando vi besar la fotografía. Debo confesar que me estremeció  el recuerdo de aquella ternura en una mujer tan joven.

      No podía faltar mi visita al emblemático “Stari most” (Puente viejo), orgullosa construcción de 1558 de un solo ojo con 21 metros de alto y casi 29 de arco, que fue destruido el 9 de noviembre de 1993 y que tantas veces fotografié sus ruinas. Junto a sus pilares se han construido sucesivamente ya tres pasarelas para cruzar el Neretva, río de aguas verdes de las que recibe su nombre; la primera que atravesé en su día era precaria y peligrosa, en mi segunda estancia  ya era metálica y España contribuyó en su montaje, hoy paso por otra nueva esta vez de hierro y madera, que espero sea la última debido a la pronta reconstrucción del puente. A su vera proliferan las terrazas y bares dando un toque turístico veraniego que me es chocante  ante los recuerdos de mi primera visita, pero es donde se ve el toque positivo del renacer de la ciudad.

     Pero no todo ha cambiado, las necesidades siguen latentes. En el ejercicio de mi profesión como Oficial de Sanidad Militar, además de la atención a las fuerzas propias, se contribuye en labores humanitarias atendiendo en el Puesto de Socorro del destacamento a familias mayoritariamente humildes que se alojan en cercanos campos de reasentamiento. Desde mi llegada he buscado en los libros de registro el  personal civil atendido, por si hubiera algún nombre que me fuera familiar de aquellos que asistí en anteriores estancias, leo apellidos comunes, los Marc´, Petrovic´, Mrgan, Ahmetovic´, Muratspahic etc. pero ninguno creo reconocer. A medida que iban pasando los días, me fijaba en estos pacientes civiles por si alguna cara me resultaba familiar. Una mañana me llené de júbilo cuando estaba atendiendo a un niño de 12 años; la interprete me dio a entender que el niño le decía que me conocía, porque cuando tenia 7 años le traían para que le curásemos una afección dermatológica, me había reconocido por que ya entonces le llamaba la atención mi prominente calva, le di  un  fuerte abrazo  y me interesé por su familia.

    Hoy me he visto estimulado a escribir estas letras por otra emotiva circunstancia; no han pasado dos días y ha venido la madre a enseñarme su último retoño, tiene un año y mi corazón ha latido al borde de su límite cuando me lo mostraba. El niño, que me observaba con fijeza, me recordaba a mi nieto que acabo de dejar hace pocas fechas y que de la misma forma me miraba cuando de él me despedía para venir a esta tierra. Pero mi alegría se truncó en el momento que  la madre nos pidió algo de comida y ropa; es de comprender mi estado emocional en ese momento. No todo ha cambiado, aun queda mucho por seguir haciendo.

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La barrera del miedo

CAPITÁN SOTO

Soy el Capitán Soto, Jefe de la Unidad de Zapadores de las tropas españolas destacadas en Bosnia y Herzegovina. En los años 1994 y 1999 estuve en la zona de conflicto desempeñando misiones como TEDAX (desactivador de explosivos), y realicé un gran número de actuaciones como tal. En esta ocasión no recibo orden de desactivar ningún artefacto, sino la petición de plasmar en unas líneas lo que sentimos al trabajar en estos menesteres; qué sensaciones emanan durante la desactivación de una mina. Tarea que se me antoja complicada por lo arduo que resulta narrar las emociones fuertes, sobretodo cuando conllevan un riesgo de  que puede llegar a ser fatal; no obstante trataré de recordar y contar lo que con mis sentidos percibía en uno de estos  momentos, que tanto han calado en mi ser.  

Junio del 94, nuestros Zapadores trabajan en la construcción de una residencia para huérfanos de guerra. Se debe resaltar que está subvencionada por la comunidad de Madrid y regentada por voluntarios españoles de una ONG, cuyo nombre no puedo recordar. Ubicada en la orilla izquierda del río Neretva, aguas arriba de la ciudad de Mostar, aún estando en construcción, el edificio ya alberga a gran número de niños. En este mes  se va dejando notar el acuciante calor del Mostar estival, los niños quieren jugar y bañarse en una playa del río de poca profundidad, alejada caprichosamente por la naturaleza de la fuerte corriente del Neretva y muy próxima a la residencia; sin embargo esto no es posible, un grave peligro acecha inmóvil su terrible oportunidad, son las minas anti-persona, siniestras, expectantes e incasables; cuatro de ellas se encuentran bajo el agua en las cercanías de la orilla, no sienten compasión por los niños y por ende no están dispuestas a que estos puedan paliar las altas temperaturas en el frescor de las aguas que dominan, ni siquiera permiten que jueguen en sus aledaños, para esto, han tejido una red letal a base de cables para que al ser tocados acaben con la ilusión infantil.

 La necesidad de quitar estas minas es ineludible. Por tanto mi Equipo de Desactivación de Explosivos recibe la orden de limpiar la zona. Nos ponemos en marcha; durante el movimiento nuestras vibraciones son muy positivas, nos satisface el sentirnos útiles, no hay más sensaciones; sí deseo y un afán de actuar que nos merma sensiblemente la tranquilidad, que no, la serenidad; algo nos incomoda, la presencia de una reportera del diario Córdoba que nos acompañará y a lo que no estamos acostumbrado.

Reconocido el lugar, son avistados los espectros de las minas reflejados en forma  alargada bajo el esmeralda de las aguas y decidimos quitarles a esas sombras su negro color. Para ello, yo seré primer operador y el Sargento Magariños hará de segundo; él mantendrá todos sus sentidos activados para guiar mis pasos a través de las mejores y más puntuales indicaciones; cosa que para mí, una vez metido en faena, será de crucial importancia y me hará mantener la serenidad.

 Ataviado con aletas y gafas de agua, me aproximo a los mortíferos objetos, mientras  mis pensamientos se dirigen hacia el hombre que los puso. ¿ Que pretendía, al minar la playa del río?.¿Contra quién?. ¿ Habrá dispuesto algún dispositivo trampa?.Me planteo varias preguntas más y busco muchas y diversas respuestas, sobre todo, para justificar mi presencia allí; en estos momentos, sé que durante algún tiempo voy a dudar y necesito estar convencido, todas las preguntas y respuestas confluyen en un punto, el cumplimiento de la misión; sólo queda superar el miedo y que todo salga bien. Estoy ante ellas, me zambullo y las veo, ahí están impasibles, repito la inmersión cuatro o cinco veces, me retiro no demasiado y respiro profundamente; siento la tensión acumulada y soy incapaz de pensar en algo, sin embargo soy consciente de que en un momento desaparecerá el temor, pero tengo que hacer un gran esfuerzo para ello; aún siento que el miedo paraliza  más mis músculos que las frías aguas del Neretva. En estos momentos la concentración es máxima, convencido de que las conozco, sé cómo son, cómo funcionan y qué debo hacer para desactivarlas. No puedo pensar en nada más, ni en nadie, desaparece la efectividad de mis sentidos, así como la noción del tiempo. Esto se repite en cuatro ocasiones, tantas como minas, con pequeños intervalos para recuperar el ritmo de respiración; en uno de ellos, un momento de desconcentración, me trae al pensamiento lo que ocurriría si uno de los pasadores que evitan la detonación del artefacto se sale de su alojamiento antes de conseguir extraer la espoleta. La pugna sólo dura un instante y expulso de mi mente las imágenes que me produce consiguiendo sacar la última. A partir de ese momento, progresivamente voy recuperando los sentidos, que me transmiten una euforia contenida cuando contemplo las cuatro minas depositadas en tierra, separadas en todas sus piezas. Es entonces cuando entre los resoplidos que me produce el frío, llega el aluvión de recuerdos, pensamientos, laxitud y se producen  instantes con un caudal inmenso de sensaciones, maravillosas todas, el deber cumplido, la sonrisa de los niños, entre los que me figuro ver a mis tres hijos, el agradecimiento de los mayores, entre los que mentalmente sitúo a mi mujer.

Todo esto es lo que he arriesgado ni más ni menos y como no, siendo militar, me cabe la gran satisfacción personal; que me dará fuerza y seguridad por haber podido comprobar en mí mismo el haber sido capaz de superar el miedo cuando ha sido necesario. Espero  que en el futuro persista esta capacidad.

 Verdaderamente creo que valía la pena.

MOSTAR-ESPAÑA A 24 DE JULIO DE 2001

 

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El destacamento español celebra a Santiago Apóstol

26.07.01.-Los militares españoles destacados en Bosnia y Herzegovina se reunieron ayer para celebrar Santiago Apóstol. En los confines de Europa, la tierra que se unió en torno al camino de Compostela, se recordó al Patrón de España en una entrañable celebración.

La Agrupación española destacada en Mostar celebró el día 25, Santiago Apóstol, Patrón de España y del Arma de Caballería. Como es tradicional en el ámbito Castrense, los actos conmemorativos se iniciaron el día 18 de julio con unas competiciones en las que participaron tres equipos, dos españoles (del Escuadrón de Caballería y de la Infantería de Marina de la Agrupación) y otro francés. Las pruebas consistieron en diversas identificaciones de material y encuentros deportivos. La más significativa fue la competición de tiro, realizada en la localidad de ZALI. El equipo vencedor fue el Escuadrón de Caballería española.  Ayer, día 25, a las 12.00 horas y presididos por el Coronel D. Ángel Arbós Ayuso, dieron comienzo los actos que marcaron el colofón del Patrón de España y del Arma, con una parada militar. El Escuadrón de Caballería, protagonista de la celebración, formado por 90 soldados al mando del Capitán D. Julio Urquiza Cabo, fue revistado por el Coronel Jefe de la Agrupación. Tras entonarse el himno de Caballería, se realizó un emotivo acto de homenaje a los que dieron su vida por España. El acto militar terminó con el desfile del Escuadrón de Caballería ante las autoridades militares y personalidades invitadas. 

La jornada finalizó con un vino español y los tradicionales brindis por España, SM. el Rey y el Arma de Caballería.

 

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"Ser médico, más que una profesión"

 

Por el comandante médico FERNANDO GARRIDO FERNÁNDEZ

Yo soy médico. Si pudiera reencarnarme en otra vida sería médico. Una de las cosas más importantes en esta vida es estar satisfecho con lo que eres. Sin embargo llegué a la medicina un poco de rebote, incluso en algún momento me llegué a plantear el abandonar la carrera en segundo curso; pero finalmente encontré mi Norte. Hoy ejerzo en las Fuerzas Armadas. Desde mi punto de vista, la mayor satisfacción de esta profesión es la relación médico – paciente. 

El buen médico pasa a ser el amigo que en un momento determinado te puede echar una mano. Por eso, cuando te das cuenta de que has conseguido ayudar a un enfermo a seguir adelante, queda una sensación que no se puede explicar con palabras; es algo más que la satisfacción del deber cumplido, por que los frutos de tu acción los ves en la sonrisa de un niño o de un anciano.  

   Hasta ahora en esta misión, que estamos desempeñando en Bosnia y Herzegovina, siempre hemos podido llevar las cosas a buen término. Atendemos diariamente a mucho personal civil, casi en su totalidad mujeres y niños. Podemos suplir la precariedad de medios con la voluntad de hacer las cosas bien, que a veces nos impulsa incluso a realizar cosas nuevas, que en España no haríamos, por que se podrían solventar en hospitales cercanos. Por desgracia, éste no es el caso.

   Digo hasta ahora por que hoy me he encontrado con un muro infranqueable. Ha llegado al Botiquín de nuestro destacamento en Mostar un chico de unos veinte años con su padre. Traían bajo el brazo el historial médico de la madre. Me ha explicado en un deficiente inglés que a su madre la operaron hace unos años en Sarajevo de un cáncer de útero. La evolución en principio fue satisfactoria, pero en la actualidad la mujer se encuentra en cama. Tiene un edema linfático muy importante en una pierna, y los análisis que se le han practicado en los últimos meses muestran una anemia muy intensa, que no ha respondido a los tratamientos que se le han prescrito, incluyendo transfusiones de sangre. Los médicos de Sarajevo la han deshauciado. Y, como último recurso en su penoso peregrinaje, se les ha ocurrido venir a nuestro destacamento “Mostar-España” para ver si podíamos hacer algo. Les he tenido que explicar, con la voz entrecortada, que si querían podíamos ir a verla a su casa, pero le he hecho comprender que no íbamos a podemos hacer nada por salvar su vida. Por desgracia, después de leer el historial completo, tengo que estar de acuerdo con los médicos de Sarajevo.

   Yo, en el lugar de la familia, hubiera hecho lo mismo. Es realmente cierto que lo último que pierde el hombre es la esperanza. Sin embargo, hoy me ha vencido la frustración. Esto mismo puede suceder en España cualquier día, pero quizás por que en este país los sentimientos son más fuertes o por que nuestra situación hace que estén más a flor de piel, el impacto ha sido mayor. He estado todo el día fastidiado, y sólo cuando por la tarde me han traído un bebé de seis meses para tratarle una gastroenteritis, he conseguido recobrar, por fin, mi dosis de esperanza para seguir adelante.   

 

Mostar, 27 de julio de 2001

Comandante Médico

FERNANDO GARRIDO FERNÁNDEZ

 

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Pensando en voz alta

ÁNGEL IBÁÑEZ PEIRÓ

  Son la nueve de la mañana de un día del mes de julio, ya hace más calor que en España a las doce. Me encuentro al volante de un todo terreno por la principal carretera que une Mostar con Sarajevo. No tiene arcén, es de doble circulación, muy peligrosa, se suele tardar tres horas y media en serpentear unos ciento treinta kilómetros, en fin, su estado no desentona en un país que todavía no ha restañado las muchas heridas que ha abierto una guerra que ha finalizado hace pocos años. Ayer recibí correo de mi familia en España, me acuerdo sobre todo de la carta de mi hijo Pepito, que con sus “casi” seis años se niega a escribir más de veinte palabras seguidas a su padre porque suele alegar en su defensa aquello de… “ ya se lo diré por teléfono, mamá”. En un alarde de sufrimiento y para demostrar lo que quiere a su padre, que se encuentra fuera de casa muchos días, me sorprendió con unas cincuenta palabras de tortuosa caligrafía:

  

"Querido Papa: Soy tu hijo Pepito. El jueves  fuimos al cine a ver  una película que se titula  “ Skretch”. ¿Tu ves pelis en la guerra?. Quiero que me traigas un vestido de titatata. (militar). Voy todos los días al  parque a jugar con mis  amigos al futbol.”

 

Al alarde editorial, le seguían unos muy “trabajosos” dibujos que ocupaban el resto de la cuartilla. Mi primera pregunta fue, ¿ qué será eso de “Skretch”?. En Bosnia nos es difícil seguir la prensa española, incluso hay veces que ni funciona el servidor de Internet; como para estar enterado de lo que significa la palabrita de marras.

Aquí los paisanos conducen, por lo común, de forma muy imprudente. Mientras esquivo los vehículos que vienen de frente, voy contestando mentalmente a las preguntas del aspirante al Premio Cervantes de las Letras.

-         Hijo, no estoy en la guerra; aunque ha habido una hace poco, y casi no quedan cines ya que fueron destruidos; los tienen que hacer nuevos.

 ¡ Qué ocurrencia, “ver pelis en la guerra”!; con lo que está cayendo por aquí. De repente tengo que aminorar la velocidad bruscamente; me acercaba peligrosamente a una fila de ocho o diez niños de edades parecidas a los míos, Ángel, el mayor, tiene trece, y quizá más de uno sea huérfano; con sus libros se dirigían probablemente al colegio. Van por el borde de la peligrosa carretera.

-         Estos chicos se juegan la vida. Le comento a mi acompañante, el capitán Alía.

-         No tienen otro remedio. Me contesta en tono apesadumbrado.

Cada vez hace más calor. Nos acercamos a una pequeña población; no reconozco el nombre, ya que está rotulado únicamente en cirílico. Hay un tumulto a la izquierda y pasamos despacio; la gente ni nos mira, ya están más que acostumbrados a ver vehículos militares. ¡ Sorpresa, no es una manifestación!, es una parada de autobús; unos cien metros después otra nueva sorpresa, vemos un arcaico “autobús” que se aproximaba a la inexistente parada. Automáticamente me vino a la cabeza Berlanga con su Bien venido Mr. Marshall.

-         Esto parece una película en blanco y negro. Le comento a mi acompañante.

-         Como en España hace sesenta años. Me responde.

Mientras pasamos por las pequeñas localidades nos fijamos en que no hay parques para que jueguen los niños; en su lugar hay gran cantidad de cementerios. Parece ser que durante la guerra hubo necesidad de utilizarlos para tales menesteres.

 - Pepito, los niños aquí no tienen parques y deben tener cuidado dónde juegan al fútbol; todavía hay gran cantidad de minas antipersonal. Le contesto a mi premio Nóbel de literatura.

Se ha calentado el ambiente, el aire es sofocante, llevamos un buen rato sudando sin darnos cuenta. Me surge una duda, ¿sabrá alguna vez mi hijo apreciar esto que a su edad, me escribe en tono aburrido?. Espero que no. Que nunca sepa lo que supone pasar por el desastre de una guerra.

De repente se nubla el cielo, oscurece en pocos minutos y empieza a caer un gran chaparrón. Súbitamente me inquieto y no es por la lluvia, me remuevo en el asiento y aminoro la velocidad. Acabo de rememorar las caras de aquellos compañeros conocidos muertos en atentado terrorista en España. Me repito la coletilla de aquel famoso artículo del centinela “.., defenderá su puesto con fuego, y bayoneta, hasta perder la vida.“ y sin poder evitarlo recito aquel otro tan contundente como duro y claro, que ponía la vida del militar a disposición de España “… El que reciba orden absoluta de conservar su puesto a todo coste, lo hará.” ¿Seré capaz de hacerlo?

-         Sí, lo haré. Murmuro con un nudo en la garganta.

-         ¿ Qué te pasa, mi comandante?, Me pregunta mi amigo el capitán Alía.

-         Nada Miguel, que va a caer un tormentón. Le respondo.

Acabamos de llegar a las puertas de nuestro destacamento en Mostar y curiosamente ha dejado de llover.

 

Mostar, 30 de julio de 2001

Ángel Ibáñez Peiró

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Tiempo al tiempo

 Soy el Sargento 1º Moreta, pertenezco a la Agrupación de tropas españolas destacadas en Bosnia y Herzegovina. Mi trabajo aquí se centra en la cooperación cívico-militar, es decir, ayuda a la población civil. He venido porque desde que estalló el conflicto sentí la imperiosa necesidad de hacer algo por la gente de este país.

Al poco tiempo de llegar a lo que los militares llamamos “zona de operaciones”, nos encomendaron, a un compañero y a mí, la misión de ir a visitar a una familia que retornaba a su hogar después de sabe Dios qué avatares y sufrimientos.

De verdad, es un placer indescriptible el ver la cara de satisfacción de todo el mundo en un “reasentamiento”, cuando otra familia vuelve; este hecho se convierte en todo un acontecimiento. Es la culminación del esfuerzo y coordinación de organismos, ejércitos, políticos, ONG,s, etc…Por fin.

Los vecinos se acercan a recibirles con lo que tienen, que no suele ser mucho, pero se ven las ganas de todos por intentar que cuanto antes la vida cotidiana vuelva a ser como era.

Aquel día, acabada nuestra labor, se nos acercó una señora y nos pidió que por favor nos acercásemos a su casa. Quería que la viésemos pues necesitaba agua urgentemente. Aquí su falta es un verdadero problema. Con ganas de ayudar y mucha ilusión en el trabajo, seguimos sus pasos. El camino no estaba asfaltado, era estrecho, angosto, apenas había espacio para dar la vuelta con el vehículo; en una  situación conflictiva podría haber sido hasta peligroso, pero ese día no. La casa se componía de una especie de porche, dos habitaciones, cocina y cuarto de baño, en una misma planta; por supuesto sin luz ni agua corriente.

Me llamó la atención ver que todo estaba alfombrado. Luego descubrí que aquí suele ser común esta decoración, pero el suelo era de “cemento pelado”, por eso las alfombras.

La gente de este país es mediterránea, abierta y cordial en el trato. Con la ayuda de nuestros intérpretes, es fácil entablar conversación y que te cuenten su vida. Están deseando hacerlo, pues te ven como la esperanza perdida, la solución a sus problemas, que no son pocos. Esta familia era de régimen matriarcal, estaba compuesta por tres generaciones de mujeres y acompañadas por un hombre que ejercía el papel de protector de la familia, aunque no tenía relaciones de consanguinidad. Sencillamente le salía del corazón. Éste era pequeño, delgado y de faz serena y tranquila.

Nos contaron su historia particular. Cómo tuvieron que abandonar su casa, las mil calamidades que sufrieron hasta que consiguieron regresar y qué les ocurrió una vez retornados.

Su casa fue volada durante la guerra. Cuando consiguieron volver y comenzar a ponerla en pie, una noche un incendio provocado acabó con la reconstrucción y los materiales fueron robados. No les quedó más remedio que volver a empezar de cero nuevamente. ¿Cómo se puede empezar de cero cuando antes no tenías nada? Todos sin trabajo, la abuela enferma y la más joven con una ligera deficiencia psíquica.

En un momento determinado de la charla, la mujer más joven le pidió un cigarrillo al intérprete. Este gustosamente se lo dio. Pero lo que me llamó poderosamente la atención, fue la forma en que se lo fumó. Cada inhalación era dada con gran deleite, como si fuese el único cigarrillo del mundo.

Recabamos todos los datos necesarios para realizar este nuevo trabajo, quedando con ellos en darles pronta respuesta y posible solución, nos despedimos. Al levantarnos, decidí regalarle mi paquete de tabaco (entre los españoles, es fácil ver como cualquiera se desprende de lo suyo en beneficio de la gente local). Ella tomó el paquete con cara de sorpresa, lo estrechó contra su pecho y… su cara, la expresión de su rostro es difícil de dibujar, pero por decir algo, diré que era de asombro.

Cuento esto porque en esa faz observé reflejada la impresión que tengo de cómo veo la situación actual del país en relación con la labor que miles de personas estamos realizando.

Bosnia y Hercegovina, en el corazón de Europa, con miles de viejos libros llenos de rancia historia, ahora mismo no es más que un niño nacido con problemas, que está dentro de una incubadora y que necesita de muchos cuidados y atenciones para poder crecer y salir hacia delante.

Espero que gracias a este puñado de militares españoles, siempre en vela, el niño recibirá la ayuda que necesita para poder crecer con buena salud.

 Mostar a 5 de agosto del 2001 

José Luis Pérez Moreta

 

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La casa

 

Ya viene,  se acerca, más y más ,Como ha llegado la noche de pequeña a grande. ¡Es un helo[1]!.

El sudor brota hasta del último poro, El vello se eriza

Salto y veo la oscuridad total, con sus pequeños ruidos, Sueño y día , día y despertar,

Despierto apresuradamente. ¡Dios! ¿Por qué tiemblo? ¿En qué soñaba?

Después de la visión de la casa el día fue impactantemente trágico,

La casa muerta, herida, destrozada sin techo

Con su boca sin puerta, sus ojos sin cristales, gritándonos,

Gritándonos su dolor y su familia, gritándonos su querer ser, y no llegar a ver a su gente entrando y saliendo,

esas ruinas nos lo cuentan todo, los pasos de noche, la huida, la muerte, el abandono,

la tragedia sin fin  de aquellos que jugaban en el árbol mientras la abuela los vigilaba,

de aquellos que como no se remedie seguirán un día matando.

Matando y destruyendo casa iguales a la suya, amparándose en una idea de religión, de lenguaje, de raza.

Esa fue la impresión que sentí, que siento. Por eso estamos, no traemos nada, no damos nada, solo la siembra de una idea,

Al final todo será mejor porque nos necesitamos y porque no somos nada,

Solo un accidente de la historia, Razonamos pero dirigidos ¿Quién dirige? La idea,

La idea que acariciamos, que no vemos y que se pierde

Sepultada por pequeñas vanidades, pequeños egoísmos que no se quieren confesar,

La idea y el complejo de querer dominar a otro sin oírlo, Sin darle oportunidad de ser él mismo.

(1) Helicóptero.


 

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Un extremeño en Bosnia and Herzegovina (BiH)

 

Por raro que parezca , aquí en este rincón de Europa, hay mas extremeños de lo cabe esperar, y no solo en la Brigada Extremadura. Nuestra región siempre a sido tierra de gentes que por diversos motivos, (especialmente la emigración) tuvieron que dejar su región natal y buscar perspectivas diferentes en otros lugares. Además de todos los paisanos que componen la Brigada, (ya sean de naturales de la región o residentes en ella), hay algunos mas, que diseminados por toda BiH formamos el contingente español. 

Este, esta compuesto principalmente por nuestra Brigada, pero también hay un numero importante de españoles en Mostar y Trebinje además de un grupo en Sarajevo. Tal es mi caso, pacense de Ribera del Fresno (Badajoz), donde vive toda mi familia, casado con una Almedralejense y con dos hijos, uno de ellos nacido en Badajoz, donde pasamos largas temporadas (actualmente, mi mujer e hijos están en Almendralejo).

 En los meses que llevo aquí siempre me resulta especialmente grato contactar con la Brigada Extremadura, con la que mantengo contacto debido a mi trabajo como periodista del periódico de SFOR (www. nato.int/sfor/index.htm), en el que escrito varios artículos sobre las tropas españolas su hacer diario y su aportación en el mantenimiento de la paz en este país, (y del que espero seguir escribiendo). 

Tal puesto, me permite moverme con facilidad por toda la geografía de BiH, tan diferente de la nuestra. En el norte llena de montanas y colinas cubiertas de frondosos bosques que algunas veces me recordaba al norte de Cáceres. Al sur el paisaje pedregoso golpeado por un sol de castigo recordaba nuestro clima. Pocas son las coincidencias que se pueden encontrar en esta tierra con Extremadura, aparte de las principales carreteras (muy pocas, la mayoría de las cuales no se pueden calificar de tales, llenas de curvas y badenes), y todas ellas salpicadas de lapidas conmemorativas de personas  que perdieron la vida, inclusive tropas españolas, en la carretera Mostar-Sarajevo que perdieron su vida en misiones de Paz. 

La realidad de las gentes que viven aquí es difícil de comprender, es necesario entender la historia, sus costumbres, las diferentes religiones para poder formarse una idea. Resulta cuanto menos chocante ver una mezquita al lado de una iglesia ortodoxa, (un recital de tolerancia y convivir si no fuera porque una de las dos ha sido destruida), haciendo que la presencia militar sea necesaria y vital. Mientras tanto, no pasa un solo DIA sin que vengan a mi memoria Extremadura intentando verla en cada rincón de esta geografía, buscando similitudes en el paisaje, “mira esa sierra parece la sierra de Hornachos, esto me recuerda al Valle del Jerte, ese rió a ….”.

Y ese es el reto, España, la Brigada Extremadura y todos los extremeños que estamos en este país, trabajamos cada uno en su parcela para que algún día no muy lejano la normalidad vuelva a este país.

 

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Trabajando en la trastienda

 

Quiero dar a conocer con gran satisfacción una anécdota que me ha ocurrido. Esta es mi segunda misión de seis meses en el destacamento de Mostar-España, en él colaboramos, desarrollando la misión de Mantenimiento de Paz,  unas 800 personas; es alargado y no mucho más grande que tres campos de fútbol unidos. Después de 76 días de convivencia,  un compañero, con el que comparto habitualmente algo mas de dos horas de mi tiempo libre en las zonas de descanso, me comentaba con extrañeza que muchos días le hablaba del turno de guardia que hago en mi lugar de trabajo, el Centro de Transmisiones del destacamento, pero que él no sabía donde estaba el citado Centro.

 

   Y entonces me vino a la cabeza aquello que nos decía un profesor, en la Academia de Ingenieros, allá por el año 88, “Las Transmisiones son las grandes olvidadas, siempre están ahí aunque no se las vea, y además nosotros, los transmisioneros, nos sentimos orgullosos de que no se acuerden de ellas; señal inequívoca que funcionan”.  Yo digo que nos pasa un poco  como con el agua en las maniobras, sólo la recordamos cuando nos falta. Esperemos que sigamos pasando desapercibidos, será buena señal.

 

Mostar-España 07 agosto de 2001

Ricardo Navarro Chamizo

 

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Carta a una amigo como tu

¿Qué tal, como estas?

         Bueno, pues te voy a contar lo que estoy viviendo en estos primeros días en  Bosnia, como tu ya sabes mis sensaciones antes de venir eran contradictorias. Por un lado me interesaba conocer un país con conflictos políticos y religiosos, un país al fin y al cabo en postguerra, lo que conlleva una situación precaria, también me interesaba ayudar con mis conocimientos en todo lo que pudiera; y por otro lado tenía una sensación de incertidumbre por pasar tanto tiempo desconectado de mi familia, mi gente, en definitiva, de mi “mundo”.

         La sensación que tengo aquí en Bosnia en lo que se refiere a mi trabajo como médico tiene también dos caras, por un lado disfruto la satisfacción de poder ayudar a gente que lo necesita, y que de otro modo no podría acceder a la sanidad, aquí toda la sanidad es privada y hay que pagar bastante si quieres una atención medianamente aceptable, pero también siento cierto grado de frustración al no disponer de todos los medios de los que me gustaría, medios que en España consideramos como normales y básicos, un simple análisis de sangre, una radiografía, incluso conseguir medicamentos es difícil y caro, por no hablar de las condiciones higiénico-sanitarias, que son precarias y muy deficientes., Hay pueblos perdidos en las montañas que incluso no tienen agua potable para beber,  y es gracias a la ayuda humanitaria con la distribución de agua mediante camiones aljibe que disponen de este medio tan imprescindible.

         Una cosa de la que me he dado cuenta en el terreno personal, es que en España la guerra de Bosnia queda ya muy lejos en la memoria, en medio esta la guerra de Kosovo, Albania y ahora Macedonia, pero una vez aquí se te refresca la memoria y te das cuenta de que no ha quedado tan atrás como creemos en nuestro país.

         Ahora te voy a contar tres casos que he tenido que pueden ayudarte a imaginar lo que te he contado antes.

         DAVID, un bebe de 7 meses, su madre lo trajo al botiquín el 7 de Junio de 2001, con un cuadro de diarrea y dolor gingival (encías), desde el punto de vista médico, no era un caso problemático, de hecho actualmente se encuentra recuperado, el problema son las deficientes condiciones higiénico-sanitarias en que se encontraba el niño. Esa diarrea estaba provocada por la inadecuada nutrición, por el agua poco recomendable para el consumo, etc., debido a esto, y a pesar que le suministramos a la  madre todo lo que pudimos para la limpieza e higiene del niño, sabemos que tarde o temprano volverá a recaer con esa u otra afección

         SULTANA, otro bebe de 7 meses, su madre la trajo el 5 de Junio de 2001, presentando un cuadro de faringitis y otitis, de nuevo tuve la sensación de “pan para hoy y hambre para mañana”, aquí le dimos todos los medicamentos que necesitaba y medios para que la madre limpie el oído del niño, pero, al igual que antes, nos tememos que esta infección de oído volverá a aparecer por esas deficientes condiciones que he mencionado antes.

         El tercer caso es el de KEVO, un hombre de 57 años, tiene unas ulceras varicosas en las piernas como yo solo había visto en los libros; las heridas llegan desde los tobillos hasta las rodillas, estas heridas inicialmente se abrieron debido a la metralla de un mortero (parte de la metralla todavía está en sus piernas), están totalmente infectadas, ulceras muy feas y con un aspecto francamente malo. Aquí en botiquín intentamos hacer todo lo posible con curas a conciencia, pero es un caso que requiere cirugía y medicación antibiótica vía intravenosa y no oral como le estamos dando aquí, en definitiva, necesita ingresar en un hospital, y  no estar como está, con curas locales y antibióticos orales, añadiéndose a esto las reinfecciones debido a la deficiente higiene. Hoy parece que ha mejorado ligeramente, pero solo ligeramente. En nuestro “mundo” este caso no se hubiera dado, en primer lugar porque las heridas no se habrían dejado llegar hasta ese punto, y en segundo lugar, porque de haberse dado, hubiera sido internado en un hospital y un cirujano le habría quitado la metralla de la pierna, cerrando también sus heridas en lo posible.

         En definitiva, como ves, me siento útil en muchas ocasiones pero impotente ante la falta de medios en otras, no obstante, haremos lo que podamos, bueno, ya te contaré mas cosas en próximas cartas.

Mostar-España a 23 de junio de 2001.

Teniente Médico José-Adolfo Orellana Gómez-Rico DNI 5669187

 

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Gran partido de fútbol internacional con los colores del Badajoz

EN LOS BALCANES UN CONJUNTO DE MILITARES DE DIVERSAS NACIONALIDADES EN REÑIDA LIGUILLA DE FÚTBOL EL EQUIPO UNIDAD DE ZAPADORES DE BADAJOZ  SE HA PROCLAMADO VENCEDOR DEL TROFEO DE FÚTBOL-SALA “TUSCANIA 2001”. EN LA COMPETICIÓN DE CARÁCTER MULTINACIONAL, ORGANIZADA POR EL CONTINGENTE MILITAR ITALIANO, QUE SE CELEBRO EN LA BASE DE MOSTAR-EROPUERTO,  COMPITIERON EQUIPOS DE LOS EJÉRCITOS ITALIANO, FRANCÉS, TRES ESPAÑOLES Y UNO DE CIVILES VECINOS DE LA CIUDAD DE MOSTAR. CASI CON TODA SEGURIDAD, LAS CAMISETAS MANDADAS GENTILMENTE POR  DEL C. D. BADAJOZ SIRVIÓ DE ACICATE PARA REÑIR HASTA EL ÚLTIMO MINUTO DE LA FINAL Y ALZARSE CON EL TRIUNFO.

 

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Peregrinos camino de Jerusalén

 

Hoy, 13 de agosto de 2001, hemos tenido la inmensa suerte de entrar en España, aunque estemos a casi 3.000 kilómetros de distancia de nuestra patria. Hoy, cuando salíamos de Opuzen con dirección a Dubronik para continuar nuestro camino hacia Jerusalén, decidimos tomar un autobús y visitar a las fuerzas españolas destacadas en Mostar para ayudar a las gentes que viven en esta zona de la antigua Yugoeslavia.

Somos dos peregrinos que salimos de Madrid el 19 de marzo pasado para recorrer, andando, los 7.500 kilómetros que separan nuestra capital de Jerusalén, en un viaje que fundamentalmente tiene una motivación espiritual:  la de visitar los lugares en los que nació, vivió, murió y resucitó Jesús de Nazaret. Mi compañero es Juan Francisco Fernández, natural de Sabiñáñigo y residente en Mataró y quién esto escribe Miguel Ángel Gimeno, natural y vecino de Madrid.

En los 2830 kilómetros andados hasta la fecha, hemos tenido muchas experiencias, en su mayoría agradables y reconfortantes. Otras, las menos, quizá no lo han sido tanto, pero todas ellas han sido positivas y aleccionadoras, dejando recuerdos imborrables en nuestra memoria. En ocasiones hemos vivido de lo que la gente tenía a bien darnos, comiendo y durmiendo en parroquias y casas de sacerdotes, conventos católicos y ortodoxos, domicilios particulares, ayuntamientos y albergues nocturnos para indigentes. A veces hemos tenido que pedir para poder comer, recurrir a los desperdicios o a lo que la naturaleza en cada caso nos ofrecía. También tuvimos que sufrir las inclemencias del tiempo o el agotamiento y el dolor físico, pero siempre andamos ilusionados y contentos por que el Señor nos proporcionaba la salud, la voluntad y la fortaleza para seguir caminando.

Hoy Le damos gracias por que el objetivo está un poco más cercano y también por haber llegado hasta este lugar de Bosnia Herzegovina, hasta este alejado rincón del mundo en el que varios cientos de compatriotas escogidos tienen el valor de renunciar a la comodidad y la seguridad que España les ofrece para prestar un abnegado servicio humanitario, quizá no suficientemente reconocido. Y Juan Francisco y yo, peregrinos a Jerusalén, damos también la gracias al Padre por haber conocido a este puñado de hombres y mujeres que, diariamente, dejan parte de su inmenso corazón para ayudar a quién más lo necesita. Gracias por ello, militares de España… y gracias por vuestra cariñosa acogida.

 

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Guardias civiles (lo prometo)

Recuerdo con simpatía la comprensible expresión de sorpresa que mostraba aquella joven pareja de españoles cuando, allá por el verano del año 1.997, nos encontraron a mi compañero y a mi patrullando por algún lugar de este hermoso país que es Bosnia i Herzegovina. Después de permanecer unos instantes observándonos desde el otro lado de la calle, al fin optaron por acercarse hasta nosotros:

-         Perdonen, ¿Son Ustedes Guardias Civiles? -Nos interrogaron al tiempo que observaban con atención los distintivos que sobre nuestros uniformes nos identificaban profesionalmente como Guardias Civiles.

-         Pues sí.

-         Pero... ¿Guardias Civiles españoles? -Continuaron interrogándonos mientras miraban la Bandera Española cosida en nuestra manga izquierda.

-         Si, si. Guardias Civiles españoles, si.

Aún me cuesta trabajo reprimir una sonrisa al recordar la simpática expresión de las miradas de estos jóvenes venidos de alguna parte de España para colaborar con alguna de las O.N.G.s que trabajaban por aquel entonces en esta zona de Los Balcanes. Charlamos durante unos minutos sobre las circunstancias que a los cuatro, a ellos y a nosotros, nos llevaron a ser protagonistas de tan paradójico encuentro. Aún así, al llegar el tiempo de las despedidas, y mientras estrechábamos nuestras manos, para mitigar su incredulidad, volvieron a preguntar: 

-         Pero... ¿Entonces son Guardias Civiles de los que habitualmente vemos patrullando por cualquier pueblo de España?

-         Que sí, mujer, que si... lo prometo.

                                                                   -----ooo0ooo----- 

            Esta anécdota, sucintamente relatada resulta, a un tiempo, simpática y reveladora. Simpática por la incredulidad de esos jóvenes que, a pesar de haber dialogado unos minutos con nosotros, aún reincidían en formular una y otra vez, de diversas maneras, la misma pregunta para asegurarse de que, tan lejos de la madre Patria, estaban hablando con Guardias Civiles españoles (eso si, aquí sin tricornio); y reveladora porque, a pesar de tantos años como lleva la Guardia Civil trabajando en Bosnia i Herzegovina, aún muchos compatriotas desconocen nuestra presencia en estas lejanas tierras. 

Encuadrados en cada una de las ya numerosas Brigadas y Agrupaciones que han ido sucediéndose en esta apasionante labor a favor de la paz, en medio de las aún patentes secuelas de la guerra, al emprender nuestro trabajo, a los miembros de la Guardia Civil que aquí trabajamos nos resulta difícil no recordar el histórico mandato que exhorta a los miembros del Cuerpo a ser “un pronóstico feliz para el afligido”.

Al cabo de los años, quien esto escribe, Guardia Civil español (lo prometo), ha tenido la dicha de regresar a Los Balcanes para continuar trabajando en el mantenimiento de la paz, que es una de las causas más hermosas y justas por las que, a su juicio, merece la pena realizar el esfuerzo que supone alejarse de los seres queridos y de las comodidades del propio hogar.

Aquí estamos, trabajando hombro con hombro con los compañeros de las Fuerzas Armadas, desarrollando un trabajo que cada día nos lleva a recorrer sus difíciles carreteras, sus exóticas poblaciones, haciendo “amigos” (en algunos casos buenos amigos) entre sus hospitalarias gentes, y también llenándonos de la vida que transmiten las sinceras y espontáneas sonrisas de los niños que allá donde quiera que nos dirigimos encontramos. Y es que, a pesar de las difíciles circunstancias en que estos niños viven sus existencias, es curioso contemplar que no pierden fácilmente sus sonrisas, y en medio de las huellas que aún existen de la guerra que aquí se libró, es muy hermoso verles sonreír. Para nosotros es un soplo de vida y un motivo de esperanza para el futuro de este país. 

Sí, somos Guardias Civiles españoles (lo prometo) y estamos aquí, lejos de casa, en Bosnia i Herzegovina, para trabajar, humildemente, por la paz. Este es nuestro propósito, y cada día acometemos nuestro trabajo tratando de hacer bueno el centenario mandato de la Guardia Civil: “ser un pronóstico feliz para el afligido”. 

Mostar, verano de 2.001

José Antonio Jiménez Conesa

 

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¿Ah pero  también existe “Sasamón” ?
Hay una amplia y muy desconocida gama de trabajos imprescindibles en las Fuerzas Armadas, vitales para las tropas. Normalmente cuando se habla de algún conflicto se termina convergiendo en el tópico de lo decisiva que fue la logística en una u otra acción. Digo tópico, porque para realizar cualquier misión lo primero que se debería  estudiar es la dificultad en mantenerla una vez alcanzados los primeros objetivos. Muchas acciones bélicas se planearon sin pensar en que los libros de historia terminarían ocupando más espacio en dar a conocer los efectos producidos por las bajas derivadas de la mala higiene, por ejemplo los piojos, que de las ocasionadas por impacto de proyectil.

Aquí en Mostar-España no va a ocurrir eso. Y lo aseguro porque estos servicios requieren personas sufridas y eficientes como el soldado D. Hugo Miguel Pérez encargado de la lavandería que, ayudado por dos mujeres de la localidad, consigue que no sepamos que existe. Sí, digo que lo consigue por que cuando entregamos un uniforme sucio se nos devuelve, a todo el personal del destacamento, planchado y envuelto en una bolsa de plástico transparente; con lo cual queda todo muy coqueto y aparente y lo que es más importante, higiénicamente limpio. Vamos que si, este soldado, se va del Ejército algún día seguro que sabrá manejar a la perfección una lavandería. El que se atreva a poner en duda mis afirmaciones, que estudie los siguientes datos que me ha dado en una visita que acabo de hacer a sus “dominios”, que se encuentran cobijados en una pequeña nave industrial a la que los rigores de la guerra, increíblemente, han medio respetado :

-         Pérez   Cuantos kilos de ropa sueles lavar todos los días?.

Con cara de sorpresa me mira, y adivino en sus ojos, casi con toda seguridad, el pensamiento que le corre por la mente: “ El comandante no debe estar bien del caletre esta mañana. ¿Cómo voy a saber cuantos kilos?. Ni tengo báscula ni me lo he planteado nunca; como si aquí me sobrase tiempo para ver la cantidad de cosas que hago a diario”.

-         Bueno si no has reparado en ello nunca, hacemos un cálculo y lo adivinamos; me pica la curiosidad.

Hugo se rasca un poco la mandíbula y pone la misma cara que cuando le hice la pregunta inicial; pero esta vez le añade un tono de resignación y vuelvo a leerle en sus ojos bondadosos algo así como:  “Hoy no me salvo de las preguntas raras, afrontemos la cruda realidad y voy a quitarme a este hombre de encima, que tengo mucho trabajo”.

-         Pues verá, mi comandante, somos unas mil personas entre civiles y militares, cada uno manda una bolsa de ropa por semana. Por término medio cada bolsa pesa unos cuatro kilos; también hay que tener en cuenta, como Usted sabe, que  se suele mandar semanalmente por lo menos un uniforme de instrucción, y a cada uniforme no hay quien le quite un kilo de peso.

-         Pérez , veo que lo tuyo no es sumar ni multiplicar.

En un instante le llega la idea como en un paracaídas y el bueno de Hugo  me dice .

-         Espere que aquí tengo papel y bolígrafo, y lo calculo.

-         Que no hombre, que no hace falta, los números son fáciles. Es una broma, sigue.

-         Pues lo peor no es el lavado, lo más costoso es planchar los uniformes; pero no se coma de vista los monos de los mecánicos, a esos hay que echarles de comer aparte; aunque lo que más problemas me da son los sujetadores de las chicas, como algunos tienen un aro de metal  me rompen las bolsa y no vea que follón...

De pronto noto que Pérez se embala; me da pánico pensar en la revancha que se puede tomar por haberle hecho perder cinco minutos de su ajustado tiempo de trabajo y evito preguntarle por las dos mil sábanas semanales y  las mantas. Llegado a este punto decido batirme en retirada dejando tranquilo a Hugo;  y con una cariñosa sonrisa le doy a entender que ha contestado ampliamente a mi pregunta inicial.

-          Bueno también se me olvidaban los uniformes blancos del personal de cocina; ¡ah!, y también ya sabe que hay que lavar las almohadas porque cada seis meses nos relevamos todos.  

En un segundo me nota que le entiendo y su discreción le hace parar su relato. Pero  la curiosidad, que como el diablo pocas veces duerme, me hace volver a entrar al trapo y le pregunto.

-         ¿De donde eres.?

-         De  Sasamón a unos veinte kms. de Burgos,  mi comandante. - Me contesta con una sonrisa de oreja a oreja

-         Pero eso , como Teruel, ¿también existe?. - Le digo en tono jocoso.

Cerca de donde estábamos vi un par de cajones y, mientras continuaba hablándome, con un gesto le indiqué que nos sentásemos.

-         Usted no sabe lo que hay en Sasamón. Pues verá, en mi pueblo…

El que quiera saber lo que hay en el pueblo de Hugo Miguel Pérez que venga y se lo pregunte, o que vaya a visitarlo. Yo pienso ir alguna vez. 

Mostar-España 15 de agosto de 2001

Ángel Ibáñez Peiró

 

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Carta a un "hombre " de trece años ( A. I. P. )

Quiero felicitarte en el día de tu cumpleaños y desearte que pases un día muy bonito; esos recién estrenados trece años son muy importantes, ya eres un hombre en toda regla.

Te has hecho mayor sin darnos cuenta, aunque tu creas que el tiempo pasa lentamente; acuérdate que hace “unos días” estábamos viviendo en Zaragoza y que “la otra tarde” te  bañabas en la playa de Las Canteras, en tu pueblo.

Eres un buen hermano, un buen nieto y un mejor hijo; del que cualquier padre se sentiría orgulloso, tu madre y yo lo estamos. Sigue teniendo este buen comportamiento y serás feliz en tu vida; es más fácil hacer las cosas bien, aunque cuesten alguna vez un poco mas de esfuerzo. Sobre todo haz las cosas bien sin esperar nada a cambio, el tiempo se encargará de premiar tu esfuerzo; aunque a tu edad no lo entiendas te puedo asegurar que el tiempo pone a todas las cosas en su justo lugar. Ten paciencia cuando creas que se esta cometiendo una injusticia contigo y tu corazón pugne en íntima rebeldía por imponer tu razón y tu derecho. Decía don Quijote a Sancho poco antes de morir:” No te estrelles, piensa y para, el valor no está reñido con la reflexión y la calma. Aunque parezcan gigantes, casi siempre son molinos, molinos de sueño y paja. Mi cordura te lo dice desde una nube de plata”. Con el tiempo veras, hijo mío, cómo lo que hoy es un problema insalvable, mañana desaparecerá con la misma facilidad que el humo cuando se apaga la hoguera. Te cuento esto porque es a partir de tu edad cuando todos los jóvenes nos hemos tropezado en la vida con “problemas imposibles de resolver”; no te ahogues en un vaso de agua y cuenta siempre con la experiencia de quien te rodea y te quiere para resolver cualquier adversidad, así conseguirás no estrellarte.

Ya que estamos hablando de cosas serias, tu edad lo requiere aunque tu madre se resista aceptarlo, te repetiré lo que ya me has oído muchas veces y que nunca me cansaré de recordarte; comienzas la etapa más rentable de tu vida, el trabajo que realices en estos próximos años te dará los mayores réditos de tu vida. Un pequeño esfuerzo a tu edad te proporcionará infinitas horas de descanso dentro de pocos años, sí pocos, te lo digo yo que sin darme cuenta me he plantado en lo cuarenta y seis; si estas razones no te convencen apréndete que en esta vida hay que hacer un determinado número de esfuerzos, y el esfuerzo que no se hace de joven hay que hacerlo de viejo; tu tienes vitalidad e ímpetu para hacer lo que quieras, no te arredres ante ningún obstáculo en la vida, todos son salvables. El premio a estos esfuerzos significara alcanzar una profesión que te guste, te puedo asegurar que trabajar en lo que te guste es como estar todo el día jugando; y eso no se puede pagar con nada ya que para mí la profesión ha sido la mitad de la felicidad en mi vida, la otra mitad mi familia.

Bueno ya esta bien de filípicas, pero debes comprender que no podremos pasear juntos durante una buena temporada, y quiero contarte por escrito lo que me gustaría decirte de palabra. Cuida de tu hermano y de tu madre, no se cuando podré ir a Madrid. Cada día que pasa me acuerdo más de vosotros y me doy cuenta que os quiero más; no pienses, por esta carta, que me estoy haciendo viejo, todavía considero que tengo suficientes fuerzas para volver a hacer, por lo menos, lo que he hecho hasta ahora en la vida; pero como te he dicho, ya eres un hombre y hay que hablarte como a un hombre.

Papá   

 

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España es diferente

         Hace unas semanas que no escribo ningún artículo, pero ya llevo mas o menos dos meses aquí en  Bosnia y puedo contar algo mas de mi experiencia aquí.

       Yo trabajo aquí como Teniente médico en el destacamento de Mostar-España, pero no voy a hablar de los casos médicos que estoy viendo desde que estoy aquí, y hay algunos realmente sangrantes tanto del punto de vista médico como desde el punto de vista humano, de eso hablaré otro día.

         Hoy solamente quiero transmitir que me siento feliz y orgulloso de ser Español, que no me malinterprete la gente que pueda leer estas líneas, yo no pretendo extender el imperio español ni imponer nuestro modo de vida a nadie, solamente quiero decirles que tienen razones para sentirse felices de vivir en un sitio como España, aunque en ocasiones, como todos los lugares, hay situaciones que se podrían mejorar.

         Como he dicho, ya llevo aquí alrededor de dos meses, casi tres en los que estoy conviviendo con gente de numerosos países, alemanes, franceses, italianos, estadounidenses, etc.,  y aunque parezca un tópico lo que voy a decir, ¡ COMO EN ESPAÑA NO SE VIVE EN NINGÚN SITIO¡, o como decía mi profesor de Historia del colegio:”los extranjeros se pasan todo el año ahorrando para venir a España a vivir 15 días como vivimos los españoles el resto del año”,no solamente nos diferenciamos por el clima, la comida, etc., sino, y principalmente, por la forma de ser del español, que nos diferencia del resto de los países, no caigamos en el tópico de pensar que los españoles estamos todo el día de juerga y que solo pensamos en ella, aunque no puedo negar que sabemos disfrutar de la vida, pero lo que quiero remarcar es que nuestra forma de ser conecta muy bien con la población civil, se nota que la gente le tiene simpatía a la bandera española, y en eso nos admiran el resto de los países, como dato decir que hace dos o tres agrupaciones un médico americano pidió al médico español que le prestara el “MANUAL ESPAÑOL PARA EL TRATO CON EL PERSONAL CIVIL”, y me parece que el único manual que hay es haber nacido en España, también reseñar que en Mostar hay una plaza con el nombre de “Plaza de España”, cosa de la que ningún país puede presumir, no hay en toda Bosnia ninguna referencia a un país miembro de SFOR tan rotunda como esta, y así, numerosas anécdotas que me llevaría folios contar.

         Cuando voy a hacer algún apoyo sanitario a reasentamientos, me gusta hablar con la gente, y como conclusión de todo este tiempo deduzco que la gente esta encantada de que estemos aquí, y de que seamos Españoles, ya que como me dijeron la última vez, “somos amables y atentos”, y solamente con eso, con amabilidad y atención se consigue mucho mas de lo que la gente se pueda imaginar, como ejemplo lo siguiente, hace alrededor de un mes estuve cubriendo unas maniobras en Kalinovic junto con alemanes y franceses, cuando estábamos en el campo de tiro se acercaron unos niños a vernos, y mientras que los franceses y alemanes estaban descansando y hablando entre ellos entre ejercicio y ejercicio, algunos españoles se acercaron a los niños a darles caramelos, raciones de previsión y a hacerse fotos con ellos, y esta reacción no está en las reales ordenanzas ni en ningún reglamento que se pueda aprender, simplemente uno se siente impulsado a hacerlo o no, y afortunadamente, esto parece impreso en la personalidad española.

         Por último no quiero que nadie saque conclusiones erróneas de lo que he escrito, no digo que franceses, alemanes, italianos o estadounidenses sean mala gente ni nada similar, solamente quiero hacer hincapié en que personalmente me encanta la forma de ser del español, y lo que es mejor, no solamente me encanta a mi, sino a la mayoría de la población extranjera con la que estoy conviviendo, bien sean miembros de SFOR o ciudadanos de BiH

  Mostar, 16 de agosto de 2001.

El Tte. Médico José-Adolfo Orellana Gómez-Rico.

 

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Sobre la igualdad

Llevamos tres meses de misión en Bosnia, y no pasa un solo día en que dé gracias a Dios por haber nacido en España. Y no es únicamente debido a la pobreza que se ve en este país; a mi entender el desarrollo no se ve sólo en el bienestar material, sino sobre todo en la forma de hacer convivir los usos y costumbres con un digno nivel cultural.

   En realidad hay dos motivos por los que puedo estar feliz: uno, como ya he dicho antes, por vivir en España, y otro, por no ser mujer en un país en el que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades. Aquí da la impresión de que solamente trabajan las mujeres, siempre con honrosas excepciones. Cuando por las mañanas salimos del destacamento para realizar alguna misión, la mayoría de las personas que se ven trabajando son mujeres. Algunos días que hemos ido a Mostar por la mañana se ven los hombres sentados en las terrazas, y es muy difícil poder ver alguna mujer. Las camareras son mujeres. Las que van cargadas con bolsas por la calle son mujeres. Las mujeres sacan el ganado al campo. Las mujeres pasean casi siempre solas con sus hijos por las tardes.

   Ayer vi en Mostar una mujer que llevaba puesto el burka por la calle, llevando un cochecito con un niño y otros dos agarrados. Y esto no es Afganistán; es un país europeo, a sólo unas horas de viaje de España.

Algunas veces nos han invitado a tomar café en casa de algún paisano mientras prestábamos ayuda humanitaria en algún reasentamiento. La mesa la servían y la recogían las mujeres, que por supuesto no pueden sentarse en la misma mesa para hablar con nosotros. Me han contado que en las celebraciones familiares las mujeres se sientan aparte con sus madres e hijas.

    En el destacamento hemos atendido familias de todos los tipos. He conocido a una madre con 24 años y con cuatro hijos, que venía con un ojo morado y una brecha en el párpado. Esta mañana he atendido a un niño de trece meses con gastroenteritis. Lo traía su madre en brazos; la ¿mujer? Tenía 16 años.

   No es permisible que se disimule la discriminación con las costumbres. Que le expliquen a una mujer occidental que hay que respetar las tradiciones del país, cuando éstas incluyen el rebajar a las mujeres a mantenerse en un segundo plano. Y esto lo escribo basándome en lo que veo en la calle; no me quiero ni imaginar lo que ocurre dentro de las casas.   

Fdo: Fernando Garrido Fernández

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La Fiel Infantería

Miguel Alía Plana

Capitán Auditor del Cuerpo Jurídico Militar

  Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila  

cuando todo a tu lado es cabeza perdida…

  R. Kipling

 

  Una noche, en nuestro destacamento “Mostar España”, me contaron una historia que sucedió hace años a una unidad de Infantería desplegada en esta tierra. He dado mi palabra de honor de no mencionar nombres. Un hombre vale tanto como su palabra. Los lectores me entenderán.

Aquel día de verano de 1994 hacía calor ya desde principio de la mañana. La guerra en Bosnia, como una marea de lava ardiente, devoraba campos y hombres. En una compañía se recibió una peculiar orden. Se debía recoger un niño casi recién nacido en un orfanato de Mostar para entregarlo a su madre. Entre ambos se levantaba un muro de odio y fuego. De ahí lo extraordinario de la orden.

 - Debemos devolver un niño a su madre - explicó el Teniente a sus subordinados.

 - Ese niño llegará donde tenga que ir por encima de cualquier cosa, mi Teniente - contestó el Sargento - cueste lo que cueste.

 - No esperaba otra cosa de vosotros. Vamos a ello.

Se hicieron cargo de la criatura de manos de unas monjas.

 - Ni te imaginas el silencio y la tensión que teníamos todos dentro del vehículo. Aquella criatura envuelta apenas en una manta, rodeada por la patrulla, aquellos hombretones de uniforme, con el casco, el fusil y el chaleco…Qué ternura nos daba a todos. Yo sólo oía dentro de mí la frase que te he dicho: “llegará cueste lo que cueste, cueste lo que cueste”.

¿Cuántas horas tardaban en recorrer unos pocos kilómetros? Podían ser tres, cinco, diez…Los montes humeaban, los hombres se embestían como alimañas, el aire caliente, los disparos, las explosiones, el ángel del Señor, que, como en el Apocalipsis, derramaba su copa.

 - ¿Qué quieres que te cuente? - me dice ahora aquel Teniente - era la guerra - calla y con los ojos húmedos apura un vaso de vino extremeño. Con un hilo de voz continúa - Yo sólo pensaba en mis hijos.

Y así, aquel vehículo blindado, con una bandera rojigualda, subió la estrecha carretera del Neretva, pasó entre las minas, cruzó los pontones bajo el punto de mira de todos los bandos de aquella guerra, con el niño en su manta y sus soldados españoles, a los que les dolía la mandíbula que tanto apretar los dientes.

 - Cueste lo que cueste, cueste lo que cueste.

            Al llegar el punto en el que debían entregar el niño, la madre no estaba. Más kilómetros hasta dar con ella. Por fin, en medio de la carretera, un grupo de personas y una mujer joven que se abalanzó al vehículo.

  - Debían haberle avisado, porque de alguna manera nos estaba esperando. Yo supe que era la madre, sin que me hubiera dicho una palabra. Y me eché a llorar. “Cueste lo que cueste, cueste lo que cueste”…y se hizo. Yo sólo pensaba en mis hijos - comenta de nuevo.

            No quiero preguntarle más. ¿Dónde sucedió? En Bosnia, hace tiempo. Cada vez que pasa por aquella curva de la carretera, calla y se emociona. Pienso en este hombre duro que tengo frente a mí, con su uniforme de aquel día, sucio y cansado.

 - Esta historia justificó todos mis años de servicio.

Cuando nos despedimos esa noche, le dije:

 - Muchas gracias por estar conmigo en esta nueva misión.

 - ¿Por qué, hombre?

            Todo el que lea este artículo lo sabrá perfectamente.

Han pasado los años.

 - En Bosnia hay paz ahora gracias al sacrificio de los españoles: diecinueve compañeros dejaron lo mejor que tenían en esta tierra - comenta el Teniente, con un suspiro.

Aquel Teniente no quiere ahora, por nada del mundo, que mencione su nombre. Así lo haré. Pero precisamente la memoria de esos diecinueve hombres que perdieron la vida por la paz lejos de España me pide que cuente la historia. Aún nos queda la Fiel Infantería…

 

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Unidad de zapadores

(vino viejo en ánforas nuevas)

 

Si quieres abrir senderos,

Más allá de los luceros,

Estarás con los mejores,

La unidad de zapadores.

 

Es mi Castillo, Mostar donde habito,

Mi Rocinante, el Neretva al zarcear,

Es mi Tizona, la traza de mi estilo,

Mi Dulcinea, es España sobre el mar.

 

Si quieres abrir senderos,

Más allá de los luceros,

Formarás con los mejores.

La Unidad de Zapadores

 

Es mi coraza, la fe que me entregaron,

Mi firme lanza, mi firme ley de amor,

Mi santo y seña, por todos los caminos,

“brechas abiertas, seguid al zapador”.

 

Si quieres abrir senderos,

Más allá de los luceros,

Formarás con los mejores,

La Unidad de Zapadores.

Los del castillo, salieron con el alba,

El Guadiana entonaba su canción;

“nunca habrá nadie que pare a zapadores,

somos Trilita, Coraza y Corazón”. 

 

UZAP DE SPAGT XVI

 Mostar a 30 de Junio de 2001

 

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¡Oído cocina!

Como bien puso Don Miguel en boca de Alonso de Quijano, la república de las armas no se sostiene sin el gobierno de las tripas. Las tripulaciones de los vehículos blindados, los desminadores, los mecánicos, los equipos de ayuda humanitaria, los especialistas en comunicaciones, el personal de Sanidad y todos los demás militares españoles que prestan servicio en Bosnia y Herzegovina necesitan una buena alimentación para cumplir las misiones encomendadas por el pueblo español. Nuestra bandera también hondea en esta tierra de dolor y esperanza gracias al Brigada de Infantería D. José María Corzo del Mazo, al Cabo 1º D. Federico Moniz Merino y al Cabo 1º Don Antonio García Ramos, que trabajan desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche preparando desayunos, comidas y cenas a diario.  

Esos tres compañeros, auxiliados por 26 mujeres locales, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 50 años, son unos especialistas consumados en el arte del perolo y la cacerola. Santa Teresa, Patrona de nuestra Intendencia, que decía de Dios que andaba entre ellos, se sentiría orgullosa de estos tres militares. Corzo lleva 4 años en estos menesteres. Cuando le preguntamos si tiene mujer, nos contesta que es soltero: en mi casa la comida la hago yo sonríe, mientras la cocina en un run-run continuo de hornos, sartenes y ollas. Federico Moniz y Antonio García son especialistas en Hostelería y Alimentación. Ambos extremeños, responden con entusiasmo cuando les preguntamos por la comida de su tierra:

"Claro que preparamos platos extremeños. Así, en la medida de lo posible, nuestra gente no echará de menos algunas cosas de casa. Hacemos cocido, migas, gazpachos, pistos…A veces nos permitimos unos embutidos y vino de casa. Al hablar de estas maravillas, pensamos en la tierra roja de Barros, Almendralejo, Villafranca, con sus caldos como sangre caliente y oscura, en una mesa lejana de tertulias, confidencias y conversaciones en las que hablábamos de lo humano y lo divino con los amigos, nuestras mujeres y nuestros hijos. De todas formas, continúan, no bebemos mucho vino, somos unos 800 y apenas se llega a las 2 cajas diarias"

Los alimentos empleados harían, por sus cantidades, que Pantagruel sintiera hambre. En un día, se consumen 50 kilos de legumbres, 120 de carne y pescado, 200 litros de leche, 1000 yogures, 9 cajas de fruta (de unos 15 kilos cada una), 200 litros de refrescos….  

¿Qué plato gusta más? "Las hamburguesas, el pollo y las patatas fritas" responde el Brigada Corzo, "en esa comida podemos llegar a un consumo de 1500 unidades. Nuestros soldados son chicos y chicas jóvenes y con las hamburguesas… ya se sabe. También hay platos que no gustan tanto, sobre todo el pescado".  

Cuando le preguntamos al Brigada por la extensión de su imperio, lo primero que nos comenta es su modernidad "Los medios son muy buenos, y están muy cuidados. En la cocina, 9 cámaras, 2 lavaplatos, 3 hornos, 1000 platos, 2000 vasos y 6000 cubiertos son sus esforzados súbditos, tan importantes como la gasolina o la munición".  

"La limpieza es un punto clave para que todo funcione como un reloj. La cuidamos con esmero, en un mes podemos llegar a consumir una tonelada de detergente. Cuando terminamos la entrevista, el personal de cocina se vuelca en sus tareas. Quedan apenas unos minutos para que se abra el comedor. Fuera, en el patio de armas, empieza a formarse una cola mimetizada".

  ¡Buen provecho

 

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“ El día de Extremadura en Bosnia y Herzegovina”

ÁNGEL IBÁÑEZ PEIRÓ

  Once de Septiembre, amanece en el destacamento de Mostar-España, son las seis de la mañana, el sol apunta que será un día magnífico. Los centinelas se empiezan a remover dentro de sus garitas, con la inquietud del que sabe que está terminando un servicio duro que le ha mantenido en vigilancia y tensión durante veinticuatro horas. Los rancheros., esclavos de los fogones, ya llevan un buen rato trasegando en la cocina y han comenzado a repartir los primeros desayunos y bolsas de comida a los que van a salir de misión. El centinela de la puerta, agotado después de una noche de movimiento ( continuamente entra y sale algún vehículo blindado de misión) se mueve de forma cansina para abrir la barrera al convoy que regresa de patrullar por Mostar. Aquí no se toca diana, sí, no es broma; hay que respetar el sueño de los que han llegado a media noche y que deberán volver a salir después de sus horas de descanso.

Son las ocho, inesperadamente suenan por los altavoces a todo volumen los acordes del Himno Nacional . Qué raro, normalmente cuando se hiza bandera no se le da tantísimo volumen. Pero la sorpresa no termina, después del Himno Nacional le sigue una alegre e inconfundible jota extremeña, sí, es “El candil”; aunque soy de Madrid lo reconozco rápidamente, se me alegra el espíritu y empiezo a recordar mi primera visita a Extremadura, Almendralejo en fiestas con mi amigo Antonio;  ¡ qué vino!, ¡ que queso!, ¡que gente tan maja! ¿ Qué será de aquella chica tan guapa a la que no supe decirle que me hacía “tilín”?.

Sigue sonando la jota, cada vez me pongo más melancólico; es la misma que se oía tantas veces estando en la Academia General Militar en el caseta de Antonio y, mira por donde, después de más de veinte años, hoy me encuentro en Mostar con Antonio.

Aunque siento que estoy lejos de España, esta alegre jota me ha hecho sentirme cerca de Almendralejo, de Zaragoza, de Madrid; y sobre todo me ha rememorado aquellos alegres recuerdos.
Desde esta tierra castigada por la incomprensión humana y continuas guerras, os deseo a todos los extremeños un feliz día y os doy las gracias por haberme hecho recordar, con vuestro “Candil”, momentos alegres de mi vida.

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¡Reflexione Señora  Maruja Torres!

Francisco Javier Rodríguez Fraile.

Señora Maruja Torres:

                                    Hoy día 14 de Septiembre, a primera hora de la mañana, he escuchado sus declaraciones en el Canal 24 horas de la TVE sobre lo ocurrido en los EEUU el pasado día 11 y me he quedado helado, o indignado, ¿ofendido?, ¿perplejo?.

“Lo triste de las últimas Guerras es que siempre mueren civiles, y se mata a civiles”.

¡Dios mío!, ¿es que no es triste que mueran militares?, ¿o acaso es que se da por sentado que están para eso?.

Señora Maruja Torres, usted es periodista, y recae sobre sus hombros una gran responsabilidad, porque puede influir sobre la opinión pública no solo con sus informaciones sino con su propia opinión; ¿de verdad pensaba lo que decía?.

Señora Maruja Torres, yo creo que usted es una persona de las que el pueblo llano denominaría “con estudios”. ¿De verdad cree que la culpa de las guerras la tienen los militares?.

Señora Maruja Torres, estoy seguro que usted tiene conocimientos suficientes y capacidad de análisis como para darse cuenta a estas alturas de la Historia de que las guerras en el peor de los casos las desarrollan los militares, pero en ningún caso las organizan.

Señora Maruja Torres, usted sabe que los Ejércitos tienen toda una industria y un capital detrás, sin el cual no son capaces de moverse, es decir tienen un pueblo, unos gobernantes, unos industriales, en definitiva unos ”civiles”, que crean, participan y deciden el rumbo de la guerra.

Señora Maruja Torres, sin duda su cultura le permite saber que la casi totalidad de las guerras tienen un fondo económico  y que han sido creadas por ”civiles” y desarrolladas por su industria, su economía y sus fuerzas armadas.

Señora Maruja Torres, cualquier militar español hoy debe estar orgulloso de serlo; saben cual es su misión; Vea el ejemplo de los que se encuentran actualmente en Bosnia y Herzegovina. ¿De verdad cree que esta guerra la empezaron los Militares?; en todo caso y sí me permite la pedantería, “la han terminado”.

Pero no la han terminado los militares, la ha terminado un pueblo, que por unas razones o por otras así lo ha decidido y le ha encomendado la misión a una parte de él mismo, sus Fuerzas Armadas, su industria, su economía.

Los Ejércitos, los Militares, son el brazo que ejecuta acciones decididas por otros, porque en definitiva Señora Maruja Torres, el Ejercito es el pueblo en armas, los militares no tienen el cerebro de “chalados asesinos” y su sangre es roja, como la de los civiles, ser militar, es un estado temporal,  se nace civil.

Señora Maruja Torres, hablemos de “víctimas inocentes”.

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Carta abierta a mis hijas

José Antonio Jiménez

            Queridas hijas:  esta tarde corre el viento y las nubes cubren, aunque no por completo, el cielo de Mostar; no es un tiempo desapacible, pero permite interpretar el anuncio del otoño que pronto llegará. Confío en que el verano haya sido feliz para vosotras, y que junto a vuestra madre hayáis logrado llevar a cabo todos esos proyectos que, como cada año, habíais soñado para este paréntesis estival. Mi verano en estas tierras de Bosnia Herzegovina ha sido ilusionante y decepcionante a un tiempo: ha sido ilusionante por los muchos lugares a los que, años después, he tenido ocasión de regresar y por las buenas gentes que he conocido y tratado, y también ha sido decepcionante porque hubiera querido encontrar más consolidada la paz y la voluntad de convivencia en esta región, pero aquí muchas heridas no han cicatrizado todavía y la paz es aún, así lo percibo yo, muy precaria.

            Tenía una gran ilusión por regresar a Los Balcanes, y esa oportunidad me llegó, como bien sabéis, la pasada primavera, y aunque tengo que reconocer que durante estos meses os he echado mucho de menos, lo cierto es que apenas he tenido ocasión para aburrirme.  Como os decía, son muchos los lugares que he visitado y también muchas las personas que he conocido en este tiempo, personas de muy diferente condición, casi todas generosamente hospitalarias, amables; serbios, croatas, bosniacos, ortodoxos, católicos, musulmanes... personas tanto de grandes ciudades como de recónditas aldeas rurales, entre los que, obviamente, no hacemos distinciones de trato. Hablo de seres humanos.

 

            El caso es que en estas tierras las huellas de devastación y muerte que supuso la guerra son patentes en los numerosos edificios derruidos y en los abundantes cementerios que pueden encontrarse por doquier, y también en las aún hoy precarias condiciones de vida de tantas y tantas personas afectadas.  En mis horas íntimas de reflexión no puedo evitar formularme, siquiera de vez en cuando, las eternas preguntas que buscan el “por qué” de tanto daño; preguntas para las que nunca encuentro respuestas contundentes.

 

            Hace poco más de una hora que he regresado al destacamento español de Mostar, donde estoy viviendo estos meses, y acaban de anunciarme la dramática noticia de los bárbaros atentados terroristas que hoy, día 11 de septiembre, han sufrido los ciudadanos de Nueva York y Washington.  Nuevamente el terrorismo, nuevamente la violencia.  ¿Qué cabe decir ante algo así?  ¿Se puede decir algo que no falte a la obviedad?

            Nosotros, en casa, ya hemos hablado mucho sobre esa inefable plaga de nuestro tiempo que es el terrorismo, y sobre la violencia, y cuando hablamos de ello nos duele en primera persona, sabemos y sentimos de qué hablamos; pero conociendo además, como conocemos, la Ley de Dios, y el mensaje de Amor y Hermandad entre los hombres transmitido por medio de Su Hijo Jesucristo, he querido enviaros estas palabras como padre vuestro que soy, y he querido hacerlo en forma de carta abierta, demandando de vuestra humanidad y buen juicio, desde este escenario de posguerra y dolor que todavía es Bosnia Herzegovina, precisamente hoy, 11 de septiembre de 2.001, y a pesar de los sucesos acontecidos, que jamás aceptéis ninguna forma de violencia o injusticia como algo inevitable; que el amor, aunque a veces no lo parezca, es infinitamente más fuerte que la violencia; nunca olvidéis que está en vuestras manos la posibilidad de hacer vuestras vidas una hermosa historia en la que el prójimo esté siempre presente, y tomar en consideración al prójimo es algo que siempre enriquecerá vuestras existencias; recordar, hijas mias, que debéis despertar cada mañana con la sana intención de cambiar en el mundo aquello que no está bien. 

            Llega la noche a Mostar, el cielo sigue cubierto de nubes que anuncian la proximidad del otoño, y yo os quiero mucho hijas mías.  Buenas noches.

                                                                                                            Papá.

 

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Celebración del Día del Pilar en Bosnia Herzegovina

Los militares españoles desplegados en Bosnia y Herzegovina, tierra de esperanza y sacrificio, se preparan para celebrar el día del Pilar. Esta será, sin duda, una ocasión inmejorable para recordar la patria lejana. España, a través del esfuerzo de sus gentes - civiles y militares - anima a sentir que la Paz es necesaria; y que no hay empresa mejor, ni una causa tan elevada, como el sacrificio que ella demanda. Una Paz por la que se empeñan los españoles que trabajan en Bosnia y Herzegovina, día a día, con muchas renuncias, que no podrían fructificar sin el apoyo de este pueblo amigo. Una Paz que se fundamenta en la voluntad de convivencia, y que más que una aspiración, es un objetivo, un quehacer cotidiano; una cultura que supone un proyecto de futuro en libertad.

Hace dos mil años, en una ciudad subalterna del Imperio Romano, Cesar Augusta, y junto a un río, el Iber, hoy Ebro, que daría uno de sus nombres a España – Iberia - Santiago, compañero de Cristo, recibió consuelo de la Madre de Dios en un momento de debilidad. Su ejemplo puede servir en esta misión como recordatorio. No hay esfuerzo que a la larga no fructifique. Diez años después del inicio del conflicto, vemos los primeros frutos de la paz.

Ha finalizado una década que ha presenciado acontecimientos que marcaron con una profunda huella la historia de nuestra moderna Europa; y España no ha permanecido ajena a este gran cambio. Al contrario, como en sus mejores tiempos, los herederos de aquellos que hace cinco siglos contemplaron la magnífica empresa del encuentro de dos mundos, vuelven ahora sobre sus raíces europeas, y ocupan un puesto de honor en defensa de los derechos humanos. Como bien recuerda alguno de los monumentos que jalonan esta tierra, nuestra patria ha recibido de varios de sus hijos el mayor testimonio que puede ofrecer un soldado: su vida.

Pero así como hay ideales por los que se vive o se muere, también hay sacrificios que no nunca ocupan titulares. Obedecen a una norma moral superior, como es la solidaridad entre los seres humanos. Esta norma no es solo patrimonio de soldados, sino de cualquier persona digna como las que, en esta tierra, han encarnado muchos hombres y mujeres venidos desde España como cooperantes de muchas organizaciones civiles. Ellos dan lo mejor de sí mismos cuando nada les obliga a este acto admirable de desprendimiento, si no es la defensa de la libertad y la dignidad humanas. El pueblo español, que encomendó a sus militares esta misión, también se siente orgulloso de ellos. Por ello la celebración del próximo 12 de octubre servirá de ocasión para reunir a todos lo españoles que trabajan en esta tierra por la Paz.

Los actos comenzarán el día 12, a las 11:00 horas, en la “Plaza de España” de la ciudad de Mostar, junto al monumento a los españoles que perdieron su vida en Bosnia y Herzegovina. Posteriormente, a las 12:00 horas, en el Destacamento “Mostar-España”, lugar donde se encuentra la Agrupación Española, procedente en su mayoría de la Brigada Mecanizada nº XI (con sede en Botoa, Badajoz), tendrán lugar los actos militares, presididos por el Excmo. Sr. Embajador de España ante la República Federal de Bosnia y Herzegovina. D. Rafael Valle Garigorri.

Los actos militares tendrán la siguiente secuencia: en primer lugar, el Excmo. Sr. Embajador se pasará revista; después el Sr. Coronel Jefe de la Agrupación, D. Ángel Arbós Ayuso hará una alocución a los presentes; seguirá el acto de imposición de las condecoraciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte a los militares españoles por su misión en la antigua Yugoslavia. Una vez impuestas las condecoraciones, se realizará un acto de homenaje a los que dieron su vida por España y se terminará con un desfile ante la autoridad que preside el acto.

Se espera la presencia de todas las autoridades civiles y militares de la zona bajo responsabilidad española.

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Adiós a mi querida Brigada 'Extremadura XI'

ALFONSO  HERNÁNDEZ  MARTÍN  

Día cuatro de Agosto de 1.980, después de recorrer diversas calles, encuentro el ansiado Cuartel de “Menacho”, sede del Cuartel General de la Brigada de Infantería Mecanizada  XXI “Guzmán el Bueno” y del Batallón de Ingenieros XXI, mi destino. Acabo de salir de la Academia con mis 21 añitos  recién cumplidos y “ME IBA A COMER EL MUNDO”.

            Hoy tres de Octubre de 2001,me encuentro en Bosnia; acabo de recibir una llamada de mi “compadre” y querido hermano Marcelo desde la Base General Menacho

 - ¡ “ENHORABUENA” !, estoy viendo el Boletín Oficial de Defensa en la red y has salido destinado a Agoncillo (La Rioja).

            Que sensación más rara,  veintiún años  de mi vida en Badajoz; Aquí me enamoré, aquí me casé, aquí  nació mi hijo, aquí hice mis amigos y aquí me hice Militar; cuantas vivencias han pasado en esta “corta” estancia. Ahora a plegar velas y cambiar toda tu vida y, lo más importante, la de mi familia.

            Cuando eliges esta profesión sabes desde el principio que en cualquier momento puede que tengas que cambiar de aires, pero hasta que te llega nunca te acuerdas; siempre tienes la esperanza de que la suerte te acompañe y una vez que has echado raíces no te vas a mover. Esta vez no ha sido así.

            Después de todos estos años en la que ha sido mi “Brigada”, mi “Compañía de Transmisiones”  ( tantas maniobras, tantos servicios, tantos compañeros), me voy.

             Y al dejar Badajoz la que ha sido mi Ciudad y mi Destino, quiero despedirme de todos, de los “viejos”, que aun quedan algunos, y de aquellos que van renovando día a día  la plantilla y con los cuales no he tenido tanta relación. No sé si como dicen los “Jefes”, cuando se presentan o se despiden, “es la mejor Brigada de la OTAN”, pero para mí ha sido la única y  lo que sí puedo decir es a la que más quiero y por la que he dado todo lo que he podido y he sabido. Sé que casi es imposible que pueda volver a ella  pero mi recuerdo y mi cariño siempre estarán presentes y siempre la sentiré como “mía”.

                Un saludo para todos.

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Las Fuerzas Armadas del futuro

ANTONIO GARCÍA CÁRCELES

  Las fuerzas armadas del futuro se han diseñado con el claro objetivo de su integración total con la ciudadanía. Vivimos unos tiempos en los que el estamento castrense y la sociedad, en general, tienden a formar una simbiosis que camina hacia un nuevo proyecto de ejercito; distinto, con  unos medios y unas misiones acordes a las necesidades de este nuevo siglo.

Mi paso por Bosnia i Hercegovina (antigua Yugoslavia), me ha permitido reflexionar sobre el papel que desempeña él ejercito en una sociedad que lucha por renacer de sus propias cenizas. Así desde mi puesto en la Oficina de Información Pública (PIO) he mantenido un contacto muy directo con esta población que está pasando por momentos muy difíciles.

Las Oficinas de Información Pública, a las que me refiero funcionan desde hace poco más de una década en el seno de la Fuerzas Armas. Una de sus principales misiones es la de mantener un contacto directo con  los diferentes Medios de Comunicación Social; con ello se consigue poder llegar fácilmente a la población civil en un momento determinado, si la misión de la unidad lo requiere.

Estas oficinas están en los Cuarteles Generales de las distintas Regiones Militares y Zonas Militares. También, como es lógico, hay una de estas oficinas en cada Gran Unidad, así como en  las diferentes misiones de PAZ en las que intervine personal del ejercito español; se conocen con las siglas PIO, formando el llamado el equipo PIO.

  Cuando se desarrolla una misión de PAZ en un lugar donde ha existido o existe un conflicto bélico es necesario crear un nexo de unión entre un pueblo que intenta reconstruirse y un ejercito, de un país extranjero, que vela por su seguridad. En muchos casos persiste cierto grado de hostilidad, pero la misión de las PIO y sobre todo del personal que las forma, es intentar limar esas asperezas y para conseguirlo es primordial el contacto diario y fluido con los diferentes Medios de Comunicación de la zona; para conseguir estrechar los lazos entre pueblo y ejercito pacificador es necesario realizar visitas periódicas para, informarles de nuestras inquietudes y ayudarles en la medida de nuestras posibilidades. Sin olvidar que este es el mejor canal de comunicación para informar de las distintas operaciones que se realizan en la zona relacionadas con acciones de ayuda humanitaria, así como de visita de personalidades, e incluso de la visita de Medios de Comunicación de países extranjeros. En este sentido, como puede suponerse, también tienen encomendada la misión de organizar ruedas de prensa entre los ilustres visitantes y los Medios locales.

El análisis de todas las noticias que suceden en la zona donde él ejercito español lleva a cabo su misión es un aspecto muy importante para que ésta fuera por buen camino. Así la recepción y estudio de todas las noticias difundidas tanto por los Medios locales, como por las Agencias nacionales e internacionales de información, que con posterioridad se remitían al mando de la misión  permite, al Mando, detectar vulnerabilidades y, así, desarrollar la misión con un mayor grado de éxito.

Como es lógico todo esto requiere un alto grado de compenetración y colaboración por parte de todos los componentes de la unidad actuante; cosa que se viene realizando, como ha quedado demostrado, hasta ahora en todas las partes donde España ha tenido presencia mediante sus tropas.

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Su corazón vivo

  Norberto Ruiz Lima

Hoy he entrado en el barrio de Donja Mahala por el sur, subiendo por Gojka Vukovica, justo en la entrada de Mostar . Ya no conozco estas calles donde cayó. Tenía los brazos extendidos como dos alas. Donde cayó aún con vida, sin ningún gemido. Sin apagarse del todo, como solo tú podías hacerlo. El 11 de mayo de 1993 se consigue autorización para transportar al hospital musulmán de Mostar un cargamento de plasma sanguíneo y medicamentos; y para trasladar a través de la línea de confrontación una serie de civiles no combatientes. El canal de Mostar abierto por el río Neretva lo forman dos sierras que son un cepo. Allí entró el convoy que mandaba el Teniente Muñoz Castellanos, allí entraron él y su osadía; y ambos consiguieron descargar el material en su destino de cura y esperanza, y recogieron a un civil herido, todo ello con intensísimo fuego de morteros y fusilería. 

El aire fue obligado a estar de color calabaza y rasgado de esquirlas, metralla y filos. Cuando ya se encaminaban para salir de Donja Mahala vio a otro civil, también herido. Este era el único sitio del mundo que yo he visto donde toda la gente estaba herida. “Arturo, joder, no podemos recoger a todo el mundo que esté herido, vámonos de aquí”. “A todos  los que podamos ayudar, le ayudaremos”. Vio a otro civil también herido y también se decidió a recogerlo. Como con el vehículo no podía acceder por las barricadas, las trincheras y la destrucción donde el herido se encontraba, tuvo que hacerlo a pie . Y lo hizo. Dejó los vehículos a cubierto, y fue a por él. El fuego continuaba siendo muy intenso. Ya entonces volaba por el aire, la granada que iba a matarle. Veintiocho segundos puede tardar en caer. Y en esos segundos era cuando había que verle. Solo; suya era la ciudad, los hombres y las armas. Enorme para recoger a otro civil herido. Pero ya iba por el aire buscando su envidiado cuerpo. Iba por el aire la que le alcanzó su desguarnecido costado, dejando su corazón vivo.

Cuando regresaba a los vehículos, una de las muchas granadas de mortero que les cayeron durante el trayecto alcanzaba al Teniente Muñoz Castellanos.

Y Arturo, se desvanecía con los brazos extendidos como dos alas, quebrantado su costado y perseguido por los cien aguijones que no querían   errar el golpe. Pero vivo. “¡ Le han dado al Teniente!”. Recogido su cuerpo tan cumplido, flotando entre los brazos, fue capaz de parar el resto de las granadas en el aire; ya estaban todas satisfechas, había caído la pieza más codiciada. Fue capaz de parar el resto de las granadas que quedaron en el aire para que nada les sucediera a sus hombres, de quienes ya era dueño. Malherido. Muy malherido. Tenía la pinta de esos héroes que parecen a la vez desafiadores y desamparados. Fue duro pensar que no volvería a verte.

Es difícil ser un héroe, pero lo peor es lo caro que resulta para los que te conocieron. Nada es ya  razonable cuando se puede perder la vida con tan solo veintisiete años en una guerra de locura.

Conviví con él varios años en la Academia General Militar y sé que el golpe en su costado tuvo que ser enorme para que perdiera las fuerzas, pero la despechada saña no pudo con su osadía: “Tranquilos no pasa nada esto puede arreglarse “.

Aquí. Aquí. Este fue el sitio exacto donde fue herido. Donde cayó con los brazos extendidos como dos alas.

Partió con vida para España, todavía le quedaba una pequeña misión que cumplir. Le llevaron al Hospital Militar Gómez Ulla y allí empezó a repartir un corazón, dos pulmones, dos riñones, un hígado y hay quien dice que también se ofreció a cambiar su alma a alguien que la necesitara aunque pueda parecer excesivo.   

Allí. Allí murió. En el Hospital Militar Gómez Ulla.

Como era de prever su corazón sigue vivo. Fue trasplantado a un señor de Madrid. Ahora me fijo mucho en la gente con la que me cruzo, porque sé que debe distinguirse a la primera cuando un hombre lleva dentro el corazón de un valiente. 

La búsqueda de la placa conmemorativa de su fallecimiento resultó infructuosa. He peinado las calles a pie mil veces. Y mil preguntas hice a los intérpretes, y a quienes estuvieron cuando la colocaron. No me faltaron esquinas por mirar.

Esto es lo más que puedo poner de mi búsqueda:                        

Tte. Muñoz Castellanos   No Hay    YH2811603267               obras reconstrucción

XLV PROMOCIÓN

No obstante,  pregunté también a los dueños de las casas de los alrededores, cuya pared pudo alguna vez sostenerla; todos eran realojados, recién llegados. Hubo uno que me dijo que nunca la sujetó pared alguna, que la sostenía el aire.

El intérprete rió y yo le creí.

  Mostar 27 de octubre de 2001

 

Norberto Ruiz Lima

CAPITAN DE LA XLV promoción DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR

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Curiosa ludopatía

Francisco Javier Mateo Gutiérrez 

¿Sabían ustedes, que jugar al bingo, puede convertirse en practica de ayuda humanitaria?. Pues así es, como lo acaban de demostrar los miembros de las tropas españolas pertenecientes a la Brigada Extremadura, actualmente desplegada en la antigua Yugoslavia. Durante los últimos cinco meses y aprovechando sus descansos, los viernes por la noche, han logrado recaudar la nada despreciable cantidad de 700.000 pesetas. Este dinero se está dedicando a una muy necesitada ayuda humanitaria a la que como parte de nuestro trabajo, nos dedicamos en estas tierras recientemente asoladas por una guerra y que como resultado de la misma ha dejado muchas viudas, niños desprotegidos, pobreza y mucha miseria.

 Por eso, una vez mas, los militares españoles han vuelto a dar una lección de amor y respeto al prójimo, y que a quien esto escribe, le hacen sentir una profunda admiración hacia todos ellos y un sentimiento de orgullo por poder formar parte de esta Agrupación Táctica. Quiero expresar públicamente mi gratitud para todos sus componentes, que me han permitido compartir sus buenos y malos momentos y estoy seguro que “el bingo de los viernes” va a ser extrañado y recordado con afecto. Ojalá las sucesivas Agrupaciones perseveren en este “modo” de recaudar ayuda humanitaria.

Francisco Javier Mateo Gutiérrez Comandante Interventor

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Flaca memoria

AURELIO QUINTANILLA BURGOS

Acabo de leer un articulo que me ha  producido, una vez más, desasosiego, aunque  no extrañeza. el articulo que tiene por titulo “ni al cuartel ni al seminario” (La Razón, 29 oct 2001), afirma que “es evidente que la juventud española actual, en su gran mayoría, no siente vocación ni por la milicia, ni por el sacerdocio”. ¡ claro, muy Sr. mío!, y le voy a explicar el porqué, en lo que a la milicia se refiere, ya que para el sacerdocio, grandes doctores  tiene la Iglesia.

Para ello, comentaré tres aspectos: valores(no solamente materiales), educación/mentalización, y propaganda de un ejercito profesional.

Respecto a los valores, es conveniente recordar, que llevamos muchos años viviendo en una sociedad donde según parece ,  lo único importante es el dinero, el poder, el tener, no el ser. ¿dónde están los valores morales de todo ser humano?, ¿quién habla de ellos?, ¿cómo se podrán adquirir si  no  se educa en ellos?, ¿qué  valor se le da en la vida diaria al honor, a la lealtad, a la caballerosidad, a la sinceridad, a la honradez, a la amistad, al sacrificio, al significado de la palabra Patria?. algunos se permiten el lujo de decir que la juventud está desorientada, pero ¿nos esforzamos en orientarla?, ¿qué ejemplo se le da?,¿qué ideales se le  inculcan?,¿quién les dice que los valores intrínsecos como personas, como ciudadanos, son mucho más importantes que los éxitos y logros materiales?.una sociedad materialista nunca  creerá, ni luchará por nada que no sea en su propio beneficio, ni, lógicamente podrá entender que no todo en la vida es placer y comodidad.

Si hemos hecho todo lo posible por conseguir un ciudadano mediocre y anodino, que solo mire por sí, ¿qué queremos ahora?, ¿tener exceso de vocaciones?,¿ de jóvenes que estén dispuestos a dar sin recibir nada a cambio? ; porque eso si, el ejercito, a pesar de algunos, es vocacional, y en él, hay que estar dispuesto a dar mucho sin exigir  nada, esto no es un vulgar  puesto  de trabajo como parece que se quiere dar a entender.

En relación al segundo aspecto, el de la educación/mentalización, tan necesaria en aquellas naciones que se consideren competitivas, hemos  de recordar, que durante años, y a través de diversos sectores  influyentes de la sociedad, se ha estado  lanzando un único mensaje relativo a las fuerzas armadas:” los ejércitos no eran necesarios”, sin saber, o tal vez si, el  inmenso daño que  se estaba produciendo, no a las fuerzas armadas solamente, sino, al propio corazón de la nación; y así, se animaba a la objeción de conciencia, a la insumisión, se inducía a la juventud a estar en contra de lo que  el estado , no los militares, había establecido,.considerándose el servicio militar como una perdida de tiempo.

¿Qué propaganda se ha hecho durante tantos años?, ¿quién ha creído que las fuerzas armadas eran imprescindibles en una nación para que esta se sienta fuerte a la hora de defender  sus intereses sociales y económicos ante  el  resto del mundo?, ¿se ha educado a la juventud para que quiera y defienda todo aquello que represente  a su patria?,¿nos hemos  atrevido a decir a los jóvenes que además de buscar  lo  mejor para si mismos, es necesario dar algo  a los demás?, o quizá, por pretender  ganarlos , se ha preferido usar el lenguaje fácil y rastrero del antimilitarismo,  del pacifismo, y de la demagogia.

Que queremos ahora, si hasta la saciedad, hemos echado  tierra sobre una institución que con heroísmo sin limites ha sabido soportar el capricho de algunos, y la incomprensión de muchos.

Pero por fin llegó  el tan cacareado y esperado ejercito profesional, y me refiero al tercer punto de la introducción. Ejército profesional adoptado como una necesidad  imperiosa para conseguir unas  fuerzas armadas más operativas, más  profesionales, más creíbles, en definitiva, mejores; pero también, para algunos,  porque lo demandaba una opinión pública manipulada. Al futuro soldado no solo se le ofrece una profesión, calidad de  vida, conocimientos académicos y profesionales que le valdrán para el mañana, como algunos quieren creer; en el ejercito, no solo se prepara al ciudadano para que el dia de mañana tenga un futuro ajeno a las fuerzas armadas, también se le prepara para el  presente,  para la vida diaria de las unidades, donde no todo son derechos y beneficios, sino que también existe sacrificio, honor, trabajo, buen trato, lealtad,  compañerismo, valor,  humildad, y obediencia, ya  que en buena o mala fortuna, la milicia no es mas que una religión de  hombres honrados, como la define nuestro insigne calderón de la barca.

 Unido a todo lo anterior, y “para facilitar la puesta en marcha del nuevo sistema, así como para ayudar a que las fuerzas armadas sean respetadas”, la prensa no se cansa de escribir casi a diario frases como:”no se cubren las plazas ofertadas”, “fallan las previsiones y los cálculos”, “ no esta de moda”, “es evidente  que  la juventud española no  siente vocación por la milicia”, etc.. ¡Da la impresión de que se esta deseando el fracaso!.

¿Qué queremos ahora?, ¿ recoger cosecha cuando  no solo no se ha sembrado, sino que encima, lo poco que nace ,hay siempre  alguien que se preocupa de segarlo?.

Seamos serios, y si creemos (ahora  parece ser que si) que España necesita unas fuerzas armadas acordes con el lugar que como nación nos corresponde en el concierto mundial,  aunemos esfuerzos para que así sea, y digamos a la población que si queremos unas fuerzas armadas adiestradas, y preparadas para poder cumplir con éxito  los compromisos que se le exijan, y que nuestra nación requiera, esto supone un gran esfuerzo económico.

No hombre no, Sr. D. Miguel García Ortiz, a los jóvenes españoles no es que no les seduzcan los uniformes, y les repelan las armas, como usted concluye en el mencionado  articulo de La Razón, lo que les ocurre a los jóvenes españoles, es que les falta que alguien les haya hablado de lo que significa la palabra e ideal de patria, y de la labor que desempeñan los ejércitos, para que puedan llegar a sentir vocación. Que alguien les haya dado a conocer el sabor de sentirse español, que alguien les haya hecho ver que una persona es tanto mas libre cuanto mas  alto  son los ideales que le unen a algo, que hayamos formado una juventud preparada para  dar y no solo  para recibir, y que esté dispuesta a sacrificarse  por algo mas que no sea por si misma. Solo  así, Sr. García Ortiz, podremos decir “si al cuartel”, y seguramente también” si al seminario”. Aun así, a pesar de todo, debo recordarle, que existen muchos hombres y mujeres a los que si les seduce el  uniforme, y no les repelen las armas, que están dispuestos a defender  los intereses de su Nación, para los que  les pido un respeto.

De todas formas, a los militares profesionales, a los que  llevamos dentro la milicia, a los que queremos,  amamos, y servimos en el Ejército, porque no hemos  sabido, ni querido servir a otra bandera, nos duele el alma, y se  nos parte el corazón cuando leemos o escuchamos opiniones gratuitas que lejos de pretender ayudar, solo intentan desacreditar. sea usted    mas serio, y no intente jugar con quienes siempre le tratarían con el respeto que se merece,  téngalo  por seguro..

                                      Aurelio Quintanilla Burgos

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La ofrenda 

Norberto Ruiz Lima                                                                                                        

 Si el corazón pensara se pararía

      F. Pessoa

Es bien sabido que si algo avanza es porque siempre hay una parte contraria que la empuja evitando que la tranquilidad, el descanso y la calma paralicen nuestra existencia; y desde el principio de los tiempos ésa ha sido la razón del progreso.

Esa ley, sin embargo; es rota por seres que son capaces de avanzar en solitario sin necesidad de esa dualidad enfrentada. Yo conocí a uno de ellos.

Si algo le caracterizaba eran sus ojos y sus silencios. A Jesús Aguilar no era fácil ni para sus amigos mirarle directamente a los ojos; a Jesús tuvieron que matarle por la espalda porque no se atrevieron a hacerlo de frente.

Así fue descrito el hecho:

El 11 de junio de 1993 el Teniente D. Jesús Aguilar Fernández participaba en un transporte de medicamentos desde el Hospital militar croata del HVO al Hospital Musulmán.

Circulando por la línea de confrontación bajo el fuego de ambas partes, alrededor de las 19:45 horas se alcanzó la calle Ares Santice. En este punto se intensificó el fuego desde la zona croata sobre los cinco blindados españoles que efectuaban el transporte. El Teniente permaneció en su escotilla, guiando su vehículo y vigilando el convoy. A la altura del puente Tito un disparo le alcanzaba la espalda, acabando con su vida en el acto.”

Como la muerte también llega según nuestra personalidad, a él le puso su oscura gabardina; veloz, como un rayo y por la espalda; sabedora de la fuerza, la astucia y la resolución del contrincante que le esperaba ese 11 de junio; sólo así fue capaz de llevárselo. Duro, muy duro por fuera, pero capaz de andar en la frontera de la espada y de las flores cuando era necesario; así era el Teniente Jesús Aguilar Fernández.

La orden de avance la dio más con un silencio que con una palabra, podía mandar sólo con su mirada, la cual era sostenida por un esqueleto de valor sin quebranto.

Si se vertía fuego por ambos lados; él siguió. Y despechada, esa muerte siempre envidiosa se lo llevó por la espalda. Y esa misma muerte, sin saberlo;  encendió para siempre una llama más intensa en el pabellón de los que con la ofrenda de su vida contribuyeron a aliviar las penalidades de aquellos que son desdichados.


 Mostar a 4 de noviembre de 2001

Capitán Norberto Ruiz Lima

XLV promoción de la AGM

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Nuevas conquistas de los soldados Extremeños.

Miguel Sibajas Gutiérrez

Los  pasados días 30 y 31 de octubre ha tenido lugar, en el campo de tiro de  Kalinovic, el campeonato de tiro de armas individuales de  las Fuerzas de Estabilización (SFOR), desplegadas en Bosnia i Herzegovina, organizado por el contingente alemán de las mencionadas fuerzas, en pleno corazón de la provincia servo-bosnia de Foca. A esta competición fueron convocados, además de la agrupación española los demás contingentes que forman  esta fuerza multinacional, entre otros el francés, ruso, estadounidense,  canadiense y turco. La competición abarcaba tres pruebas: tiro de arma larga reglamentaria, de fusil de francotirador y de pistola. Todos los equipos presentaban sus mejores tiradores, así como sus armas más sofisticadas, entre las que merece destacar los fusiles de francotirador G-22 de calibre 7,62 mm y  fabricación alemana y el Mc. Millan de 12,70 mm de calibre, presentado por el equipo canadiense, fuera de competición. Nuestra apuesta fue dos equipos de dos hombres, entrenados por el Capitán D. Juan Cidoncha Domínguez, quien además formaba parte del primero de los ellos, junto con el Soldado profesional D. Isaías pulido López. El segundo lo formaban el Cabo profesional D. José Mª García García y el Soldado profesional D. José Antonio Rivas García.

Nuestros hombres se alojaron en el destacamento alemán de Filipovici, donde son recibidos con la tradicional amabilidad alemana. Más tarde llegarían los equipos de los demás contingentes, con los que, si bien al principio existió cierta distancia, en los sucesivos días se fue rompiendo el hielo, viviéndose en todo momento un ambiente de sana deportividad,  camaradería y respeto mutuos.

La dificultad de las pruebas era extrema, lo que hace más meritoria la excelente organización, como no cabía esperar otra cosa de la proverbial precisión germana. Valga como muestra decir que, en la prueba de francotirador había que alcanzar objetivos de 50 y 20 cm. de diámetro a distancias superiores a los 500 y 600 m. respectivamente, así como el “tiro con rehén”, en el que en el mismo blanco aparecen “secuestrador” y “víctima”, debiendo batirse aquel sin alcanzar la última. El tiro con arma reglamentaria por su parte, se llevaba a cabo sobre blanco de medio metro a distancias de hasta 400 m. con armas sin preparación. La prueba de pistola no implicaba menos  dificultad: en ésta el tirador contaba con 5 cartuchos para batir un blanco circular de 50 cm a 25 m y otros 5 para alcanzar un blanco de combate tipo silueta “rodilla en tierra” a 50 m. Pero este ejercicio no tendría suficiente complicación si  previamente no hubiera que destruir con un sólo cartucho, un globo de apenas 10 cm. de diámetro,  debiendo, caso de no conseguirlo al  primer disparo, consumir los cartuchos asignados a las pruebas antes mencionadas,  disminuyendo así la posibilidad de obtener puntuación. Todos los tiradores debían pasar por la totalidad de las pruebas, cosa poco habitual en este tipo de competiciones, lo que representaba una dificultad añadida y le da el verdadero valor a este campeonato.

Así las cosas, nuestros  hombres, una vez más, brillaron, con luz propia, haciéndose justicia a su calidad, y demostrando así a todos su excelente preparación, también en esta faceta, copando los tres primeros puestos en la modalidad de pistola.

La última tarde, fuera de concurso, la ocupó una competición lúdica de pistola, donde, por si  quedaba alguna duda, nuestros tiradores obtuvieron esta vez el 1er y 3er lugar, así como  el intercambio de armas, teniendo de esta forma todos la  oportunidad de comprobar por si mismos la eficacia en éstas. Por la noche, a modo de despedida, los competidores fueron obsequiados con una excelente cena tradicional, regada, como no, de la magnifica cerveza alemana, donde se intercambiaron pequeños recuerdo y obsequios y en la que los momentos más interesantes de esos días fueron rememorados y comentados por todos. 

                                                 Tte. D. Miguel Sibajas Gutiérrez.

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