1.- La protecci�n de la naturaleza: problemas actuales

 

En la actualidad, son muchos los mensajes que se lanzan a favor de la protecci�n de la naturaleza en el planeta azul, como le llamaba F�lix Rodr�guez de la Fuente. Ese insigne naturalista, en el Aeropuerto de Barajas, cuando iba a volar hacia las heladas tierras de Alaska,  para rodar un nuevo cap�tulo de "El Hombre y la Tierra, expres� una especie de premonici�n a su mujer, en la que ser�a su �ltima despedida: " es necesario proteger los bosques de las lluvias �cidas, de los incendios forestales y de la deforestaci�n salvaje que elimina cada d�a zonas boscosas del planeta azul."

 

Ese problema es uno m�s de los muchos que degradan la naturaleza en la actualidad. Existe ya, en la geograf�a mundial, un deterioro ecol�gico importante, en aumento, y en ocasiones se ha convertido en irreversible.

 

Los problemas que generan una agresi�n continua contra la naturaleza fueron ya se�alados por Hunt y Sherman que identificaron varias fuentes de contaminaci�n. Posteriormente una enumeraci�n m�s detallada figura en el libro de Ernst von Weizs�cker en su libro "Erdpolitik" ( Pol�tica de la Tierra ) y concretamente en el cap�tulo titulado " La naturaleza esquilmada". Entre esas causas que generan contaminaci�n destacamos las siguientes:

 

Contaminaci�n del aire

 

emisiones de CO2, clorofluorcarbonados, anh�drido sulfuroso, etc.

poluci�n atmosf�rica local en zonas industriales y aglomeraciones urbanas, generada por producci�n y consumo de energ�a ( centrales t�rmicas etc. ),

energ�a at�mica ( Ej. Chernobil ).

 

Contaminaci�n del suelo

 

desechos org�nicos, detergentes y fertilizantes, depuraciones biol�gicas, dep�sitos  y residuos industriales en vertederos clandestinos,

residuos s�lidos urbanos y escombros,

lluvias �cidas ( Ej. Alemania -- lluvias �cidas en Polonia ).

 

Contaminaci�n del agua dulce y marina

 

vertidos de aguas residuales,

vertidos industriales ( Ej. Aznalc�llar -- Coto Do�ana )

dep�sitos de residuos nucleares

 

Existen tambi�n otros tipos de contaminaci�n, como la sonora, en grandes ciudades y zonas urbanas pr�ximas a aeropuertos, sin embargo un aspecto muy preocupante lo constituye la desertizaci�n y la degradaci�n del suelo, la deforestaci�n irresponsable y en definitiva la p�rdida de biodiversidad que pone en peligro la vida de diversas especies.

 

Actualmente la contaminaci�n, adem�s de exportarse de unos pa�ses a otros ( a trav�s de r�os - Rin, de Alemania a Holanda-), lluvias �cidas, nubes radioactivas etc. se ha globalizado, y en algunos aspectos se ha convertido ya en un problema  mundial y que puede generar cambio clim�tico, destrucci�n de la capa de ozono de la atm�sfera, con la desaparici�n del filtro de rayos ultravioletas solares, recalentamiento de la tierra, desgajamiento y fusi�n de masas polares con elevaci�n a lo largo del Siglo XXI del nivel del mar etc.

 

Por ello las palabras prof�ticas del Jefe indio Seathl, en carta dirigida al Presidente Peerce de los Estados Unidos, cuando fue obligado a abandonar las tierras de sus mayores y dirigirse a una reserva asignada afirmaba, hace ya mas de 150 a�os:

 

"Cualquier cosa que pase a los animales, le pasar� tambi�n al hombre. Todos los seres est�n relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra, acontecer� tambi�n a sus hijos."

 

La voz de alarma, cuyo eco aparece ya en numerosos trabajos cient�ficos y en publicaciones y acciones de grupos ecologistas pone de relieve la agresi�n creciente al medio ambiente. En realidad, los problemas que sufre el planeta azul se intensifican y dejan su huella tr�gica en el suelo, en la atm�sfera y en el agua.

 

La erosi�n y contaminaci�n del suelo ha progresado en los �ltimos decenios de forma acumulativa. El desierto avanza, los eriales se extienden y el suelo improductivo gana terreno cada a�o, particularmente en los pa�ses de la �Geograf�a del Hambre�, como los defin�a Josu� de Castro. Adem�s, la destrucci�n de bosques es alarmante y hay pa�ses, como por ejemplo Etiop�a y Mauritania que han perdido la mayor parte de su arbolado. Otras naciones como Costa de Marfil y Tailandia reducen aceleradamente su masa forestal.  En Europa, Norteam�rica y Jap�n, con su fuerte industrializaci�n, se producen lluvias �cidas que enferman los bosques y agostan �rboles y arbustos.

 

En el libro, �Salvemos al Planeta Tierra�, de Brown, Flavin y Postel se pone de relieve la fuerte contaminaci�n atmosf�rica de algunas ciudades y zonas fuertemente industrializadas. Citan por ejemplo que en Bombay la respiraci�n del aire equivale a fumar cada jornada 10 cigarrillos diarios. En la ciudad de M�jico, una de las de mayor contaminaci�n existente, se considera que en determinadas zonas el aire es peligroso para ni�os de corta edad, ya que pueden contraer trastornos respiratorios. En Bankok, la contaminaci�n atmosf�rica ha generado problemas de salud y por ejemplo, el c�ncer de pulm�n es tres  veces mayor que en el resto del pa�s.

 

La contaminaci�n del agua es otro de los problemas alarmantes. En Estados Unidos se han encontrado componentes de pesticidas en el agua potable de 349 ciudades, de acuerdo con los an�lisis de la Agencia para la Protecci�n del Medio Ambiente y en Polonia o en Corea del Sur, la contaminaci�n de  r�os, ocasionada por los vertidos ilegales de algunas f�bricas, ha eliminado totalmente la vida en sus cauces, con peligro tambi�n para la salud p�blica.

 

Sin embargo, los problemas del medio ambiente, como ocurre en econom�a, se han globalizado, es decir mundializado y algunos afectan ya al planeta tierra. Las emanaciones de componentes qu�micos a la atm�sfera, particularmente los clorofluorcarbonados, han atacado la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioleta y ello puede producir transtornos y problemas de salud, en una relaci�n directa con 

un  incremento del c�ncer de piel en determinadas zonas de la tierra, como ocurre en Patagonia. Esa reducci�n del ozono fue ya detectada por sat�lites de la NASA en la Ant�rtida, en el a�o 1985 y las �ltimas investigaciones han comprobado que contin�a el proceso de degradaci�n.

 

Las alteraciones de la atm�sfera, como consecuencia de la contaminaci�n, est�n produciendo un efecto invernadero que supone un ascenso paulatino de la temperatura de la tierra si no se adoptan medidas adecuadas. El cambio clim�tico es evidente y lo que no conocemos bien son las consecuencias que puede acarrear en el futuro sobre la vida del planeta azul.

 

 

2.- Pol�tica econ�mica del medio ambiente y acuerdos internacionales

 

El proceso de desarrollo econ�mico en pa�ses industrializados, tanto de econom�a de mercado como en los de planificaci�n central ha generado secuelas en el medio ambiente, algunas de ellas irreversibles. Ahora se pretende que las naciones del Tercer Mundo no cometan los mismos errores que las econom�as desarrolladas. Para lograrlo necesitan ayuda tecnol�gica y financiera de los pa�ses avanzados.

 

En el an�lisis que han llevado a cabo Baumol y Oates en su libro           " Pol�tica del Medio Ambiente y Calidad de Vida" ponen de manifiesto

aquel hecho. Afirman que en las econom�as desarrolladas de occidente, el crecimiento econ�mico ha incrementado intensamente la contaminaci�n. Lo que si se ha demostrado fehacientemente es que el actual sistema de liberalismo econ�mico a ultranza exige medidas gubernamentales coactivas para proteger la naturaleza frente a intereses econ�micos desmedidos y sin escr�pulos.  Los Grandes Lagos entre Canad� y Estados Unidos, el puerto de Nueva York o el Mediterr�neo son ejemplos patentes de contaminaci�n creciente motivada por un desarrollo econ�mico con olvido de exigencias ecol�gicas.

 

Por otra parte, los antiguos pa�ses comunistas han cometido aut�nticos atentados contra el medio ambiente, con una pol�tica econ�mica de crecimiento a ultranza, despreciando consecuencias medioambientales irreversibles. El ejemplo del lago Aral o  el lago Baikal, el de las aguas azules, en la antigua URSS, con su contaminaci�n y reducci�n masiva de su extensi�n, constituyen  claros ejemplos de actividades econ�micas incontroladas. En otras zonas localizadas, la agresi�n a la naturaleza ha sido notable.

 

Otro paradigma de deterioro evidente es el del Mar B�ltico. De acuerdo con los estudios realizados por expertos suecos, alemanes y de la Federaci�n Rusa, se ha comprobado la paulatina disminuci�n de ox�geno por litro, a lo largo del pasado siglo. Este hecho afecta a las reservas pesqueras de ese mar cuya contaminaci�n se acrecienta.

 

Todos esos hechos ponen de manifiesto que la pol�tica econ�mica de crecimiento ha olvidado tradicionalmente la protecci�n a la naturaleza.

Adem�s, la contaminaci�n se ha globalizado, no conoce fronteras ni colores nacionales, sino que se ha convertido en un problema planetario. La tr�gica experiencia de la central nuclear de Chernobil, en Ucrania, en 1986, desbord� en sus consecuencias la amplia zona de su emplazamiento y la nube radioactiva se desplaz� hasta Laponia, contaminando las praderas donde pastaban los renos, con evidente riesgo para  la salud de los lapones, en cuya dieta el consumo de carne de reno es importante.

 

Barry  Commoner afirma que ante la persistente degradaci�n del medio ambiente es necesario arbitrar medidas de pol�tica econ�mica tratando de evitar el despilfarro de recursos y el deterioro de la naturaleza.

 

Con pol�ticas econ�micas adecuadas que deber�an aplicarse urgentemente, incluso a nivel internacional, se pueden solucionar parcialmente muchos de los problemas ambientales existentes, aunque otros tienen ya car�cter irreversible. No obstante, existen dificultades que se oponen a la adopci�n de medidas adecuadas. Unas veces se trata de grupos de inter�s, como grandes compa��as, firmas multinacionales o sectores econ�micos que act�an como "lobbies" en la sombra para orientar decisiones pol�ticas o frenar medidas de pol�tica econ�mica. En otras ocasiones existe falta de sensibilidad o incompetencia de los propios pol�ticos que participan en la adopci�n de medidas gubernamentales y tambi�n puede suceder que no haya suficiente coordinaci�n entre los distintos escalones administrativos, estatales, auton�micos y locales. Esa descoordinaci�n ha existido en el caso concreto de algunos incendios forestales que han retrasado su extinci�n  cuando las llamas desbordaban la geograf�a de una comunidad aut�noma y pasaban a otra arrasando bosques.

 

Existen tambi�n otros problemas en el �mbito econ�mico como el paulatino agotamiento de recursos ( petr�leo previsto para el a�o 2040) y la necesidad de investigar nuevas fuentes de energ�a renovable y no contaminante para facilitar un desarrollo econ�mico y social con protecci�n del medio ambiente.

 

La pol�tica econ�mica posible a corto plazo debe complementarse con medidas a largo plazo y con acuerdos internacionales. Adem�s la experiencia pr�ctica demuestra que en el proceso de elaboraci�n de la pol�tica medioambiental deben intervenir diversos expertos como cient�ficos, bi�logos, naturalistas, economistas etc.

 

Entre las medidas de pol�tica econ�mica ya tradicionales para preservar el medio ambiente pueden citarse las siguientes:

 

 

controles directos

pol�ticas econ�micas

mecanismos administrativos

persuasi�n moral

 

La utilizaci�n de controles directos  permite limitar los efectos contaminantes de algunas actividades, procesos de fabricaci�n, centrales t�rmicas etc.. As� se pueden fijar niveles de emisiones contaminantes, normas sobre procesos tecnol�gicos, utilizaci�n de equipos etc. Los controles deben ser eficaces y contar con sanciones en el caso de incumplimiento de las normas fijadas.

 

Las pol�ticas econ�micas  que pueden aplicarse utilizan un arsenal de instrumentos de pol�tica econ�mica para proteger el ecosistema. Generalmente se basan en establecimiento de impuestos y en el gasto p�blico. En la vertiente fiscal el establecimiento de "Impuestos verdes"  se apoya en el principio de " quien contamina paga". Normalmente se  calculan de acuerdo con la evaluaci�n del deterioro o da�o social o con referencia a un nivel de calidad del medio ambiente. En realidad, la mayor�a de los pa�ses de la OCDE cuentan con imposici�n medioambiental en sus sistemas fiscales en forma de impuestos sobre la energ�a, sobre el transporte y espec�ficos sobre la contaminaci�n            ( emisiones de CO2, de SO2, sobre pesticidas,  aguas residuales, producci�n de energ�a nuclear etc. ). En el �mbito del gasto p�blico se pueden conceder subvenciones por reducci�n de la contaminaci�n generada o para la instalaci�n de equipos que reduzcan o eliminen la contaminaci�n. Tambi�n es posible elaborar una pol�tica de inversiones p�blicas para prevenir la contaminaci�n, regenerar residuos, estimular la investigaci�n de tecnolog�as ecol�gicas, o bien financiar la formaci�n profesional y la ense�anza de temas medioambientales.

 

Los mecanismos administrativos  se pueden orientar hacia el establecimientos de agencias para la lucha contra la contaminaci�n, elaboraci�n de normas de sanidad o polic�a, establecimiento de sanciones a las industrias contaminantes y cuyos vertidos en cauces fluviales originen cat�strofes ecol�gicas en algunos r�os, etc.

 

La persuasi�n moral se utiliza para transmitir mensajes a la sociedad sobre la conveniencia de implicar a la poblaci�n en la protecci�n de la naturaleza. Esa es una de las pocas medidas que prometi� el Presidente Clinton en la Cumbre de la Tierra que termin� en Nueva York el 28 de junio de 1997.

 

Los acuerdos internacionales y su cumplimiento  son necesarios y urgentes. En el �ltimo decenio se han celebrado diversas conferencias sobre medio ambiente en las que han prevalecido m�s las declaraciones de intenciones que una aut�ntica voluntad pol�tica para solucionar los problemas ecol�gicos del planeta azul.

 

El largo camino recorrido  hasta el a�o actual en el que se celebrar� una Cumbre sobre Tierra en Johanesburgo ( del 26 de agosto al 6 de septiembre) ha estado jalonado por numerosas reuniones internacionales. La larga marcha se inici� en el a�o 1972 en Estocolmo, con el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Las conferencias intergubernamentales mas importantes desde aquel a�o han sido, entre otras, en R�o de Janeiro, en 1992 sobre Desarrollo y Medio Ambiente y la de Kioto sobre cambio clim�tico en 1997. Hasta esa fecha los logros fueron escasos; a pesar de             que el comunicado final de una reuni�n posterior en Nueva York dec�a textualmente: �hemos avanzado en nuestra comprensi�n acerca de la necesidad de acci�n sobre el agua, los bosques, el cambio clim�tico y la energ�a�. Sin embargo, no se adoptaron resoluciones que comprometan de verdad a los Gobiernos de los pa�ses participantes.  Como ejemplo del desacuerdo se cita el proyecto de un tratado en defensa de los bosque, pero cont� con la oposici�n frontal de Estados Unidos y Brasil, pa�ses en los que empresas madereras se benefician econ�micamente de la deforestaci�n

salvaje de las selvas tropicales.

 

 

3.-Espa�a y la protecci�n de la naturaleza

 

En Espa�a no ha existido una aut�ntica conciencia de los problemas del medio ambiente hasta los a�os 80 y particularmente a partir de la entrada de Espa�a en la Uni�n Europea. Con anterioridad una de las voces levantadas en defensa de la naturaleza fue la del insigne naturalista F�lix Rodr�guez de la Fuente que transmiti� en sus escritos y series televisivas mensajes de protecci�n a la tierra y a sus seres vivos. Con frecuencia rememoraba la carta del Jefe indio Seathl de la tribu Sawamish de Washington subrayando los pasajes siguientes:

 

�Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto, es santo en la memoria y vivencias de mi gente (...) Cuando los b�falos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, saturados los rincones secretos de los bosques (...) � D�nde estar� la maleza �.... Se habr� ido,                           

�D�nde estar� el �guila �.. se habr� ido. La esencia de la vida empieza a extinguirse�.

 

A  partir de los mensajes de Rodr�guez de la Fuente y del clamor de grupos ecologistas, de WWF Adena, Greenpeace y otros y esencialmente al convertirse Espa�a en pa�s miembro de la UE se inici� la trasposici�n de la legislaci�n comunitaria, con retraso, adoptando t�midamente las normas sobre medio ambiente.

 

En relaci�n con el cambio clim�tico  Espa�a con la UE ha aceptado el Protocolo de Kioto que supone reducir las emisiones de gases con efecto invernadero al nivel de 1990 en el periodo previsto.

 

Con respecto a la eliminaci�n de residuos, aspecto tradicionalmente an�rquico en Espa�a, con cerca de un 90% de vertederos ilegales, es preciso aplicar las directivas comunitarias con la mayor celeridad posible, lo mismo que en el caso de vertidos a los cauces fluviales o al mar. En caso contrario, la Uni�n Europea impondr� sanciones a Espa�a.

 

Otra preocupaci�n prioritaria es evitar la perdida de masas forestales. Es necesario combatir los  incendios forestales con m�s medios de los actuales, evitar la falta de coordinaci�n entre las administraciones p�blicas estatal y de las Comunidades Aut�nomas y reforestar adecuadamente muchas zonas de la geograf�a espa�ola afectadas por la erosi�n. Muchos de aquellos incendios son provocados y sorprendentemente seguidos en ocasiones de sorprendentes recalificaciones de terrenos amparadas en una legislaci�n muy permisiva.

 

En Espa�a existen diversos �mbitos que exigen medidas dr�sticas, como el aumento de contaminaci�n de los r�os, protecci�n de parques naturales, especies en peligro de extinci�n etc. Algunos entornos geogr�ficos, como por ejemplo la Albufera de Valencia, con un parque, refugio temporal de numerosas aves migratorias, constituyen un bot�n de muestra de la escasa sensibilidad de las autoridades medio ambientales auton�micas. El caso de los vertidos pr�ximos al Coto Do�ana, hace varios a�os, ha sido una prueba pat�tica de la imprevisi�n, descoordinaci�n y desidia de autoridades estatales y auton�micas.

 

Tambi�n en algunas regiones espa�olas se sufre una continuada degradaci�n del suelo, p�rdida de biodiversidad, contaminaci�n acusada del agua y desertizaci�n.

 

Los problemas de protecci�n de la naturaleza deben ser objeto de pol�ticas mixtas por parte del Ministerio del Medio Ambiente, que impliquen aspectos econ�micos, industriales, de sanidad y educaci�n. Adem�s es necesario que en los planes de estudio, ya desde la ense�anza primaria, se incluyan asignaturas de  protecci�n de la naturaleza, porque su defensa no depende s�lo de las administraciones p�blicas o del impulso de los grupos ecologistas, sino de toda la sociedad espa�ola.  

 

       

4.- La protecci�n de la naturaleza en el Siglo XXI

 

El pasado siglo se ha caracterizado por la idea del desarrollo econ�mico, particularmente a partir de la 2� Guerra Mundial. Un autor como Von Weizs�cker considera as� que el Siglo XX ha sido el de la econom�a y que el XXI lo ser� del medio ambiente.

 

El panorama futuro, si no se adoptan medidas por los Estados nacionales y en el �mbito internacional nos deslizaremos hacia un deterioro creciente del medio ambiente, con una din�mica interna de retroalimentaci�n.

 

Las agresiones cometidas contra el planeta azul exigen, de forma urgente, que en el primer decenio de este siglo  se frene el deterioro medioambiental y que se preserven los sistemas ecol�gicos de la tierra. Adem�s la degradaci�n del medio natural, esencialmente debido a  un " desarrollo sin naturaleza" est� produciendo serias secuelas en la salud de la humanidad. As� por ejemplo, en algunas zonas de California muchos ni�os padecen problemas respiratorios a la edad de 10 a�os y la contaminaci�n radioactiva de la central nuclear de Chernobil contamin� a ciudadanos ( 300.000 sometidos a tratamiento ). Al mismo tiempo, la reducci�n de la capa de ozono incrementar� los casos de c�ncer de piel y la reducci�n de las masas forestales puede producir efectos perjudiciales para el clima y el equilibrio de la vida en el planeta.

 

En el documento de la Organizaci�n para la Cooperaci�n y el Desarrollo Econ�mico titulado " Estrategia de Medio Ambiente de la OCDE para el primer decenio del Siglo XXI" ( de 16 de mayo de 2001 ) se proponen una serie de objetivos  y entre los que destacan:

 

mantenimiento de la integridad de los ecosistemas mediante una

gesti�n eficiente de los recursos naturales,

desarrollo con protecci�n de la naturaleza ( en agricultura,

transporte y energ�a )

mejora de la calidad de vida y

cooperaci�n internacional

 

Se impone lo que Lester R. Brown llama la "revoluci�n ecol�gica", es decir, iniciar urgentemente un proceso de cambio. Sin embargo ya no es admisible hacer de nuevo declaraciones de intenciones reconociendo los problemas pero aplazando las soluciones. Los Gobiernos deben tomar medidas urgentes y tratar de lograr acuerdos internacionales que permitan un desarrollo econ�mico sostenible, lo que significa crecimiento con progreso social y protecci�n de la naturaleza. Si se lleva a cabo la pol�tica del avestruz, escondiendo la cabeza en la arena, caminaremos hacia la degradaci�n del medio ambiente, el agotamiento de recursos no renovables y en definitiva hacia la decadencia econ�mica y las tensiones sociales.

 

La voz de alarma m�s reciente procede de las heladas tierras de la Ant�rtida. El aumento de la temperatura de la tierra ha producido el desprendimiento de una gran masa de hielo equivalente a la extensi�n de la provincia de �lava y de un espesor de 220 meros. El Centro de Datos sobre Nieves y Hielos de EEUU considera que el calentamiento en la regi�n es de 0,5 grados cent�grados por decenio y que esta tendencia se ha observado desde los a�os 40. Ese proceso que puede intensificarse en este siglo producir� un paulatino aumento del nivel del mar, con peligro para algunas zonas costeras.

 

 

5.-Desarrollo econ�mico y social con protecci�n de la naturaleza

 

Actualmente estamos asistiendo a un cambio acelerado y profundo que desborda la orientaci�n tradicional de las econom�as nacionales y que replantea, al mismo tiempo, las relaciones econ�micas internacionales. Se trata de un proceso conocido como globalizaci�n, que no significa solamente mundializaci�n de la econom�a ( con integraci�n de mercados financieros, desarrollo del comercio y los servicios, fragmentaci�n de la producci�n, mayor competencia etc.) sino tambi�n emergencia de nuevas tecnolog�as, cobertura planetaria de las comunicaciones e importancia del conocimiento generador de innovaci�n. Esa globalizaci�n tiene defensores y detractores por las consecuencias que produce.

 

Ante ese panorama y una vez traspasado el umbral del nuevo siglo se propugna actualmente un desarrollo econ�mico y social con protecci�n de la naturaleza ( sostenible como se define hoy en d�a).

 

Los estudios econ�micos m�s recientes, como los de Samuelson y Nordhaus estiman que los factores del crecimiento son:

 

-  recursos naturales ( tierra, energ�a, minerales, calidad

  medioambiental etc.)

-  recursos humanos ( formaci�n profesional, conocimientos,   

       motivaci�n etc. )

-  tecnolog�a ( avances cient�ficos, ingenier�a, calidad de la gesti�n

       empresarial, inform�tica, telecomunicaciones etc.)

-  capital ( infraestructuras, factor�as, maquinaria etc.)

-  financiaci�n

 

Adem�s de esos factores tiene actualmente una importancia esencial el que ese crecimiento implique tambi�n desarrollo social y protecci�n de la naturaleza.

 

Cualquier programa de pol�tica econ�mica, para que sea eficaz debe ser sostenible ( desarrollo con naturaleza ) y que impulse el crecimiento con un profundo sentido social. S�lo se van a mencionar algunas pinceladas de los que ser�a un cuadro completo de esa pol�tica econ�mica.

 

En un clima de incertidumbre econ�mica, como el que nos amenaza se debe dar prioridad a la lucha contra el paro, pero no incrementando el n�mero de contratos temporales frente a los fijos, lo que hace mas vulnerable el empleo. Esa pol�tica debe estar coordinada en el seno de la Uni�n Europea.

 

La mejor manera de estimular el empleo en Espa�a exige mayor apoyo a las Peque�as y Medianas Empresas y a los empresarios aut�nomos    ( profesionales, peque�os comerciantes, artesanos etc.).

 

La pol�tica fiscal debe promover el desarrollo y facilitar la redistribuci�n de la renta. Ello exige disminuir la presi�n fiscal de las PYMES y aut�nomos, aplicarla con progresividad, sin que la recaudaci�n descanse en las clases medias y trabajadoras, concediendo adem�s mayores exenciones fiscales a la familia y ayudas similares a las de otros pa�ses de la UE. Es preciso tambi�n planear el gasto p�blico con austeridad, dando prioridad a las inversiones en infraestructuras, tecnolog�a avanzada, educaci�n, investigaci�n para promover la innovaci�n y a los proyectos creadores de empleo permanente.

 

Es importante impulsar el crecimiento de las regiones espa�olas menos desarrolladas, como es Extremadura, mediante mayores inversiones presididas por la solidaridad y la cohesi�n social e impulsando las infraestructuras de comunicaciones, telecomunicaciones, sociales y medioambientales. Se deber�an canalizar al m�ximo las ayudas de los Fondos Estructurales y el Fondo de Cohesi�n en estos a�os, antes de la ampliaci�n de la Uni�n Europea, ya que a partir del a�o 2007 la contribuci�n comunitaria ser� menor.

 

En el caso de los pueblos y aldeas extreme�as, como en otras regiones espa�olas, es necesario proteger la vida rural para evitar que su vida agonice por falta de brazos j�venes y pierdan la alegr�a de las voces infantiles. El abandono de �reas agrarias y particularmente de las zonas de monta�a, est� convirtiendo algunas parcelas de la geograf�a espa�ola en eriales despoblados o zonas sin producci�n. Adem�s, es preciso impulsar la repoblaci�n forestal para frenar la desertizaci�n.

 

En definitiva,  el desarrollo econ�mico y social debe serlo "con naturaleza", sostenible. Ello se lograr� a trav�s de una pol�tica  que permita legar una naturaleza no degradada y   que augure un futuro de progreso en el Siglo XXI para los extreme�os y para todos los espa�oles. 

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