PR�LOGO SOBRE LA B�SQUEDA DE UNA T�NICA RECAMADA

 

Extremadura es la regi�n aut�noma enferma de Espa�a. Debido a que la econom�a espa�ola ha experimentado un cambio estructural tan fundamental que todo lo anterior ha perdido parte notable de su significaci�n, conviene observar las cifras no s�lo antes, sino sobre todo a partir del momento en que eso, la inserci�n en la que hoy es la Uni�n Europea se ha producido, esto es desde que nuestro pa�s ha dejado de ser una econom�a nacional y ha pasado a transformarse en una comunitaria. Ese momento fue, como es bien sabido, el del a�o de 1985. Pues bien, de las dieciocho autonom�as espa�olas �agrupando en una sola a las ciudades aut�nomas de Ceuta y Melilla- al observar su PIB a precios de mercado por habitante, Extremadura ocupaba el puesto 18 en el a�o de 1985 y tornaba a ocupar el puesto 18 en el a�o de 1999. S�lo exist�a una diferencia. En 1985, respecto a la media total espa�ola, Extremadura ten�a, en PIB a precios de mercado por habitante el 62,5%; en 1999, el 68,2%. De este modo se acercaba a Andaluc�a, que ha bajado notablemente en su convergencia con el conjunto de Espa�a en el per�odo 1985 a 1999, al descender el porcentaje de su PIB por habitante a precios de mercado desde el 72,2% en la primera fecha, al 68,7% en la segunda. Alguna diferencia existe, gracias al esfuerzo fiscal del resto de Espa�a, y en especial, del solidario de las regiones m�s ricas, en los datos de la renta familiar bruta disponible. Extremadura ocupaba, con una convergencia del 75,1% de la media espa�ola, el puesto 18 en 1985, pero en 1999, se coloca ya en el puesto 17, con una convergencia del 76,6% mientras que Andaluc�a resulta relegada al 18.  Ambas regiones quedan muy lejos de las dem�s tanto en PIB por habitante como en renta familiar bruta disponible. Este duro panorama econ�mico extreme�o de la �poca comunitaria de Espa�a no es diferente de lo que exist�a en la situaci�n anterior. Si as� fuese parece convertirse en un fen�meno permanente de nuestra econom�a.

Parece que es as�. Torres habl� del que denominaba cuadrante S.O. de Espa�a �que abarcaba las provincias de C�diz, Huelva, M�laga, Sevilla, Badajoz, C�ceres, Toledo, Ciudad Real y C�rdoba-, con unas caracter�sticas agron�micas tales que le llevan a escribir: <<Hasta tal punto se manifiesta esta relaci�n con fortaleza en el cuadrante S.O., que nos evoca la frase lapidaria con la que Plinio el Joven enjuici� una situaci�n an�loga: �Latifundia Italiam perdidere�>>. Con la industrizalizaci�n las cosas no se alteraron. En la realidad macroecon�mica de mediados de los a�os cincuenta, de la mano de Aurora Garc�a Ballesteros y Enrique Pozo Rivera era posible comprender c�mo <<las diferencias regionales en materia de renta eran importantes. Siendo la media nacional igual a 100, el abanico de rentas per c�pita regionales se situaba entre el valor 186 y el 55 del Pa�s Vasco y Extremadura, respectivamente, una variaci�n ampl�sima que muestra bien a las claras las profundas diferencias regionales existentes>>. Y un poco despu�s presenta <<la evoluci�n del peso de cada regi�n con respecto al PIB nacional para los a�os 1850, 1955, 1975 y 1985. Extremadura, que supon�a el 4,70% de la producci�n en 1850, baja al 2,62% en 1955 y al 1,76% en 1975, creciendo d�bilmente hasta el 1,86% en 1985. En la etapa de muy fuerte desarrollo que va de 1960 a 1973, en la que la econom�a espa�ola creci� a la tasa anual acumulativa en su PIB del 7,40%, Extremadura lo hizo al 4,21% en tasa anual, el crecimiento m�s d�bil de todo el conjunto de las actuales comunidades aut�nomas. En el per�odo que va de 1973 �comienzo de la crisis del petr�leo- a 1985 -ingreso de Espa�a en la CEE-, el conjunto de Espa�a tuvo un crecimiento medio anual en su PIB del 2,45%; Extremadura lo hizo por debajo, un 2,16%, aunque ya no fue la �ltima, pues por debajo progresaron, a causa del derrumbamiento de la Cornisa Cant�brica, Asturias (1,05%); Cantabria (1,71%); Pa�s Vasco (0,73%), a m�s de Castilla-La Mancha (1,40%). Otro indicio de que �ste es un problema serio lo tenemos en las cifras de <<la distribuci�n provincial del stock de capital por habitante>> referida a los a�os 1965, 1975, 1985 y 1995, tal como la presenta Tortosa Ausima. De las 52 provincias, en relaci�n con esta macromagnitud, en 1965 Badajoz ocupaba el puesto 46 y C�ceres el 49; en 1975, Badajoz estaba en el puesto 47 y C�ceres en el 46; en 1985, Badajoz ocupaba el puesto 49 y C�ceres el 45; finalmente, en 1995, el puesto de Badajoz en el 49 y el de C�ceres el 46. El profesor Villaverde Castro se�alar�, ratificando esta especie de cristalizaci�n del bajo desarrollo de Extremadura, que <<la comunidad aut�noma que en 1980 disfrutaba del nivel de renta per c�pita m�s elevado era La Rioja, mientras que la que se situaba en la parte m�s baja de la tabla era Extremadura. Quince a�os despu�s, en 1995, ambas comunidades segu�an ocupando, respectivamente la primera y �ltima posici�n en el ranking regional, bien que ahora con una ratio entre valores extremos algo m�s elevada (se pas� de un nivel 2,1 en 1980 a otro de 2,4 en 1995)>>.

Para un extreme�o de pro, como es el caso de Manuel Mart�n Lobo, esto era intolerable. Era preciso buscar alguna salida y hacerlo de modo urgente. De ah� que entre otras tareas en pro de sus paisanos, se lanzase con avidez a afianzar y mejorar el conjunto de regad�os que se agrupaban en el denominado Plan Badajoz. Este tiene el remoto antecedente regeneracionista y regionalista de la Revista de Extremadura, y una puesta efectiva inicial en marcha por parte de Indalecio Prieto, al combinar la lucha contra el paro, la colonizaci�n y el regad�o, dentro de las l�neas de desarrollo que le ven�a trazado, sobre todo, por dos grandes asesores, Manuel Lorenzo Pardo y Leopoldo Ridruejo.  Estas OPER �Obras de Puesta en Regad�o-,sobre todo gracias esencialmente a la actitud de un grupo falangista de ingenieros agr�nomos, est�n en las bases del nacimiento del Instituto Nacional de Colonizaci�n. Desde luego, todo esto se enmarcaba dentro de un gran modelo, el que algunos adjetivamos ya como castizo, de nuestra pol�tica econ�mica. Dentro de �l se enmarca el Plan Badajoz, basado en el Plan General de Ordenaci�n Econ�mico Social de la provincia de Badajoz, que Franco, como nos recuerda Mart�n Lobo, recibi� en 1948, justo cuando, tras superar la etapa de econom�a de guerra que duraba desde 1936 hasta esa fecha, se volv�a a poner en marcha el modelo de econom�a castiza que, con el antecedente de los moderados desde las disposiciones fiscales de 1845 y las arancelarias de 1847, qued� perfectamente estructurado en la Restauraci�n y, sobre todo, en la Regencia. Despu�s, lo hab�an de ratificar y completar tanto la Dictadura de Primo de Rivera como la II Rep�blica. Por tanto la ley de 7 de abril de 1952, a partir de la cual ech� a andar con plenitud ese Plan, dentro de ese marco tiene que enmarcarse.

            De ah� el primer m�rito del presente libro de Mart�n Lobo: nos sirve para entender la econom�a de los a�os cincuenta, en exceso analizada a base no de cerebro, sino de coraz�n, esto es, cuando algo se decide a priori que tiene que ser maravilloso, u horrendo. Al ligarse con un concreto r�gimen pol�tico que est� muy cercano, m�s de un persona inteligente se enfrent� con �l del modo equivocado. Reelaboraciones como �sta de Manuel Mart�n Lobo son precisas en el terreno de la ciencia. Lo otro, podemos estar seguros, interesa poco y dentro del siglo actual se habr� desprendido, como una hoja muerta, del �rbol de la Historia.

            Hubo mucha ilusi�n en ese Plan, y no fue la menor la que puso Mart�n Lobo. Se ligaba a una ansiosa b�squeda de rectificaci�n de ese mal estructural que, como hemos visto, aquejaba a la regi�n. Por si era necesario que �sta, adem�s, reaccionase, Mart�n Lobo, desde 1947 y el nacimiento de Juventud Universitaria Extreme�a, y hasta ahora mismo trabaj� con denuedo para conseguirlo. Hubo otros intentos de crear esa conciencia. Los tenemos, en el mundo intelectual, con la Instituci�n Pedro de Valencia, con el Seminario Bravo Murillo al que me convoc� ese extreme�o impar que es Joaqu�n Su�rez Generelo, o con el renacimiento de la Real Sociedad Econ�mica Extreme�a de Amigos del Pa�s, gracias al esfuerzo impagable de Francisco Pedraja Mu�oz. No ser�a justo olvidar el papel que en ese sentido tuvo, desde su fundaci�n, el diario Hoy de Badajoz o, m�s adelante, la aparici�n de la Universidad de Extremadura y el impacto del rector Chordi, al que mucho debe la regi�n. Tambi�n tuvieron un gran papel ciertos intelectuales muy finos. Entre ellos quiz�s en cabeza deber�a recordar la figura de Julio Cienfuegos �el que denomin� a Mart�n Lobo, en un art�culo aparecido en Hoy el 27 de septiembre de 1958, <<un luchador extreme�o>>-  del que siempre recordar� una maravillosa reflexi�n en Elvas, tras haber recorrido librer�as no mucho tiempo despu�s de la Revoluci�n de los claveles, o la del poeta Cansinos y las conversaciones jugos�simas que ambos manten�amos en el Hotel Zurbar�n de Badajoz.

            M�s adelante todo eso se orient� hacia un regionalismo pol�tico. Mucho habl� de Extremadura con dos dirigentes pol�ticos creadores de AREX �despu�s integrada en UCD-, Enrique S�nchez de Le�n y Juan Rovira Tarazona. La autonom�a parec�a coronar muchos de estos afanes. M�s adelante, yo observar�a todo eso en Madrid, en las reuniones a las que me invit� ese hijo de Coria y fin�simo intelectual que es Ram�n Mu�oz, con el que compart� tareas en el Tribunal de Cuentas. Desde ese punto de vista, a veces con an�lisis tan concretos como los de Pablo Campos Palac�n, contemple un esfuerzo notable, en el que siempre que se le convoc�, compareci� Mart�n Lobo. Todo eso nos lo relat� en sus trabajos anteriores y, en gran medida, lo recoge en este libro. De ninguna manera a sus recuerdos se le pudieran titular Memorias y olvidos, como m�s de una vez suele acontecer. Por eso, como primera virtud este libro es la de ser una excelente fuente para los historiadores. Resulta sencillamente repugnante que, como relata, alguna editorial le dijese que se atrever�a a editarlo si en vez de su t�tulo, cient�ficamente correcto, El Plan Badajoz ��xito o fracaso?, lo hubiera titulado El fracaso del Plan Badajoz.

            Pues bien; todos conocemos que ese revulsivo y sus a�adidos, muy bien estudiados, por cierto, por el profesor Ramiro Campos Nordman, no ha sido capaz de transformar radicalmente a Extremadura, ni siquiera con ese impulso social que, desde luego, existi� en la regi�n, y asimismo, a pesar del env�o de importantes sumas generadas en otras regiones, dentro de un sentimiento de solidaridad preciso para que el Tajo no se convirtiese en ese Danubio que contempl� el fraccionamiento del Imperio austriaco tras el Tratado de Versalles en 1919. Con una Espa�a cerrada en lo econ�mico, proceso agudizado en Extremadura al no tener ni una industria importante ni, tampoco, turismo, el encontrar cerrado por el murall�n el proteccionismo la frontera hispanoportuguesa, y el encontrarse lejos de los mercados de consumo de sus productos, hac�an imposible que el Plan de Badajoz actuase de revulsivo del modo adecuado.

            De ah� tambi�n la trascendencia de este libro para, con �l como base, contemplar las dos transformaciones precisas para dar a una prolongaci�n de este Plan el sentido necesario que ha de tener si desea servir a las necesidades de Extremadura en el siglo XXI. La primera es tener presente que la actual PAC, lo mismo que el FEDER y el FSE van a experimentar cambios importantes. El motivo se encuentra tanto en la integraci�n de los PECO en la Uni�n Europea, como en los problemas financieros alemanes, as� como en la presi�n que los planteamientos agr�colas comunitarios experimentan a causa de las quejas de Estados Unidos, de los pa�ses del grupo Cairns y del vasto mundo de los pueblos subdesarrollados y productores de bienes agrarios. La segunda, en la cual Mart�n Lobo ha dado por su cuenta pasos ciertamente interesantes, se denomina enlace con Portugal. En lo econ�mico la Uni�n Ib�rica es un hecho, y no se concibe ya el desarrollo econ�mico de Extremadura sin pensar en el impacto lusitano. La cercan�a del colosal puerto de Lisboa har� reaccionar de otro modo a Extremadura. No deja de tener inter�s el subrayar que en la relaci�n de las provincias m�s crecientes en el �ndice de  PIB por habitante, para el per�odo 1985-1999, se encuentran, ocupando respectivamente los puestos segundo, tercero, cuarto y s�ptimo, las fronterizas con Portugal, C�ceres, Salamanca, Orense y Zamora. Si no jugamos con ambos cambios estructurales, todo programa econ�mico relacionado con Badajoz, fracasar�. Pero si olvidamos los afanes, �xitos y derrotas anteriores, tampoco haremos gran cosa, porque en el a�o 2002, para Extremadura, todo es diferente que en 1952 pero, curiosamente, pr�cticamente todo es, de alg�n modo, hijo de lo que entonces se puso en movimiento.

            La presente obra de Mart�n Lobo, se hace, asimismo, desde un entra�able amor por su tierra, aunque no se queda en ella, sino que llega a relacionarse con las grandes tareas de Espa�a. Lo prueba su especial relaci�n con el Emperador Carlos quien, como dice Manuel Fern�ndez Alvarez y Mart�n Lobo repite, fue �el �nico Emperador del Viejo y Nuevo Mundo�. Esta vinculaci�n �ntima se inici� con la Real Asociaci�n de Caballeros de Yuste, nacida en 1958 y su �ltima manifestaci�n es el ensayo Carlos V: Un cat�lico en la vida p�blica. Pero eso no impide que el Guadiana y Badajoz siempre est�n presentes en su obra, en sus desvelos. Manuel Mart�n Lobo, casi convertido en un aft�sida del siglo XXI, siente cordialmente aquello que record� en la venerable Real Sociedad Econ�mica Extreme�a de Amigos del Pa�s el 19 de mayo de 1994, tom�ndolo del poeta Abu Amr Ben al-Fallas:

 

<<Badajoz, no te olvidar� nunca, cualquiera que sea la ausencia que me tenga alejado de ti.

..... ...... ..... ..... ..... ...... ..... ..... ..... ...... ..... ..... ..... ...... ..... ..... ..... ...... ..... ..... ..... ...... .....

El valle de tu bello r�o abre su camino como si hendiera una t�nica recamada>>.

 

Mart�n Lobo a�n no ha cesado de trabajar para que esa <<t�nica recamada>> sea una realidad en su actual Badajoz, en su Extremadura.

 

Madrid, 29 enero 2002

                                                JUAN VELARDE FUERTES

                        Catedr�tico Em�rito de la Universidad Complutense. Madrid

                        Consejero del Tribunal de Cuentas

 

PROEMIO

 

            <<Estas huertas podr�an extenderse por aquella dilatad�sima llanura algunas leguas antes y despu�s de Montijo y La Puebla hasta Badajoz y Portugal y haber en aquel territorio unas cuantas poblaciones si la l�stima (como dec�a un vecino) de las dehesas y los cotos no lo impidiese.>>

 

                                                            Antonio Ponz, <<Viaje de Espa�a>> 1778

 

            En 1857 el historiador Gregorio Fern�ndez y P�rez en su <<Historia de las antig�edades de M�rida>> destacaba la lecci�n que los romanos hab�an dejado a las generaciones venideras. Y en 1899, y luego en 1903, el farmac�utico Joaqu�n Castel se refiri� en la <<Revista de Extremadura>> a dichas posibilidades hidr�ulicas, mediante el embalse de las aguas, en el lugar conocido por Cijara. Y es que el Plan Nacional de Obras Hidr�ulicas de 1902 ya calificaba la presa de Cijara como la obra n�mero 30.

 

            <<El Plan de Cijara comprende todas las obras a ejecutar para el aprovechamiento del r�o Guadiana y sus afluentes entre el Pantano de Cijara y la frontera portuguesa>>. <<Desde el punto y hora en que est�n hechos los primeros canales de distribuci�n se pueden calcular treinta a�os para la ejecuci�n del Plan>>.

            <<Las obras hidr�ulicas en la provincia de Badajoz>>. Folleto de Obras y Servicios del Cijara. 1934.

 

 

            Las obras de la presa de Cijara fueron inauguradas por el Ministro de Obras P�blicas, Indalecio Prieto en febrero de 1933. S�lo se hicieron la Casa de los Ingenieros y la atagu�a (para desviar el r�o). De 1936 a 1939 se destruy� y perdi� todo. A partir de 1940 se volvieron a comenzar las obras. En 1951 estaba muy avanzado Cijara y se inaugur� por Franco la presa de Montijo y los riesgos de las Vegas Bajas, antes incluso del Plan de Badajoz. Y el nuevo pueblo de Valdelacalzada.

 

            <<Vengo a esta provincia porque es la que tiene el m�s hondo problema social de entre todas las provincias espa�olas.>>

 

                                                            Franco en Badajoz, 1945

 

            El Plan general de Ordenaci�n Econ�mico-Social de la provincia de Badajoz, el primero que se hizo en Espa�a, en cinco grandes tomos (se le llam� el pentateuco) le fue entregado a Franco en 1948. Sobre su base una Comisi�n t�cnico-Mixta elabor� en 1951 el Plan de Badajoz que fue aprobado por Ley de 7 de abril de 1952.

           

            <<La idea de utilizar el Guadiana para regar las grandes llanuras desde M�rida a Badajoz y la frontera portuguesa tuvo su origen en la Dictadura de Primo de Rivera. Durante la Rep�blica fue estudiada tambi�n, pero el proyecto que en la actualidad se est� ejecutando es mucho m�s grandioso. Unos 56 millones de libras se emplear�n en el curso de catorce a�os y se dar� trabajo a unos 13.000 hombres.>>

 

                                                            The Times, Londres, 23 de mayo de 1957

 

            Franco en Valdelacalzada el 6 de octubre de 1956: <<El Plan de Badajoz es exclusivamente propio e hijo leg�timo del Movimiento Nacional.>>

 

            <<El franquismo se adorna con plumas ajenas>>. Carta del ingeniero de caminos exilado, Manuel D�az Marta (luego senador del PSOE por Toledo y fallecido). Divulgaba ampliamente por el Partido Socialista del exilio en 1957. <<La iniciativa de los estudios y trabajos para poner en riego las tierras de la Baja Extremadura -bases del actual Plan de Badajoz- tuvo lugar en los primeros a�os de la Rep�blica. Desde el principio se consideraron dichas obras de inter�s nacional.>>

 

            �Qu� tiene de singular el Plan, a pesar de que ciertos precedentes de algunas de las obras que �l integra pertenezcan a anteriores �pocas? Pues que es un verdadero Plan, es decir, no como supone D�az Marta, para el cual s�lo <<se activan todos los trabajos, complet�ndolos con el establecimiento de algunas industrias de las que se encarga el INI>>, no, sino que adem�s de agregar a las Obras Hidr�ulicas las de Colonizaci�n, Repoblaci�n Forestal, Carreteras, Ferrocarriles, Puertos, Industrializaci�n y Electrificaci�n precisas, en un conjunto arm�nico, constituye <<un ordenamiento razonado de fines coordinados y con una voluntad eficaz de aplicar los medios necesarios y suficientes para una �ptima realizaci�n de aquellos fines, en un tiempo determinado>>. <<Los recursos si no llegan a ser invertidos se acumulan al a�o siguiente...>> <<El Plan responde a una doble finalidad econ�mica y social>> que no le dio nunca suficientemente la Rep�blica ...>>

            (Art�culos de Manuel Mart�n lobo <<D�az Marta y el Plan de Badajoz. O del dicho al hecho ...>> En el libro <<Un luchador extreme�o>> 1962. Los art�culos se escribieron en 1957, al aparecer el de D�az Marta.)

 

            <<Nuestro prop�sito no es exaltar ni denigrar una obra. Quisi�ramos advertirlo as� antes de intentar un juicio de conjunto sobre la acci�n emprendida por el Plan de Badajoz. Este estudio ensaya solamente el an�lisis de los informes entre los objetivos, el contenido y la realizaci�n de un Plan. Si debemos por ello denunciar sus insuficiencias, no es sin haber reconocido primeramente la importancia del esfuerzo realizado por el Gobierno actual de Espa�a para desarrollar esta provincia.>>

                        Tesis doctoral de Jean Moulias <<Un exemple �tranger de planificati�n regionale: le Plan de Badajoz>>. Instituto de Estudios Pol�ticos de Par�s, 1958.

 

            <<La colonizaci�n, dirigida por un organismo especializado, el Instituto Nacional de Colonizaci�n, presenta los aspectos de un �xito innegable... Por el contrario, como experiencia de desarrollo regional ha fracasado en gran parte. Mientras que la colonizaci�n es sobre todo una mejora, una t�cnica, el desarrollo regional es una pol�tica global.>>

                        Christian Beringuier. Institut d�Etude du Developpement Economique et Social, 1969

(director: Fran�ois Perroux).

 

            Debate sobre el Plan en la Facultad de C. Econ�micas de Badajoz. 1 de marzo de 2001: <<Se utiliz� como instrumento pol�tico y fracas� porque veinte a�os despu�s quedaron en el olvido muchas cosas.>> (Artemio Baigorri). <<El Plan no fue un �xito total, pues tuvo fallos. Pero en manera alguna fracas�, pues ah� est�n sus realidades.>> <<No se puede juzgar al Plan por lo que nunca fue.>> (Manuel Mart�n Lobo).

 

            En la Introducci�n dec�amos que <<la idea de escribir algo consistente sobre el Plan de Badajoz siempre me ha rondado por la cabeza>>. Aqu� est� el resultado. Desde luego hemos escrito <<algo>>. Pero ya no estamos tan seguros de que sea <<algo consistente>>. Lo intentamos antes, el a�o 2000 proponiendo un estudio completo, con encuestas, especialistas, etc., primero a la Universidad San Pablo-CEU, y ya el a�o 2001 a la Facultad de Ciencias Econ�micas y Empresariales de la Universidad de Extremadura en Badajoz. Pero no tuvimos �xito. Habr�a sido un trabajo de equipo, con datos m�s recientes y amplios, etc. El rector de la Universidad San Pablo-CEU, entonces Jos� Luis P�rez de Ayala nos escrib�a que lo <<paso al Decano de la Facultad de Ciencias Econ�micas, para que lo estudie, pues es de evidente inter�s>>. Pero nada. Creo que, aparte de otras razones, hay una especie de <<miedo esc�nico>> a ocuparse de un tema que parece tab�, por ser obra de Franco. As� vienen a darle la raz�n a cuanto dijo Franco en Valdelacalzada el 6 de octubre de 1956: <<El Plan de Badajoz es exclusivamente propio e hijo leg�timo del Movimiento Nacional>>. Porque si no, a qu� viene tanto <<resquemor>> por ocuparse de un tema que necesita un estudio serio y objetivo...

            Dificultades he tenido tambi�n para editar este trabajo, pues result� igualmente infructuosa mi b�squeda de Editoriales que lo prohijasen. En alguna me llegaron a decir que si en lugar de titular <<El Plan de Badajoz ��xito o fracaso?>> lo hubiera titulado <<El fracaso del Plan de Badajoz>> tal vez lo hubieran editado...

            Hemos pechado, pues, tanto redact�ndolo s�lo, como sufragado su coste.  Pero hemos disfrutado haci�ndolo, antes quiz� del �ltimo viaje.

            Espero por todo ello que sea, al menos juzgado con benevolencia. Y vamos a sacar unas posibles conclusiones finales.

           

            1. El llamado Plan de Badajoz -de obras, colonizaci�n, industrializaci�n y electrificaci�n de la provincia de Badajoz, en su denominaci�n oficial completa- tiene sus antecedentes por lo menos (por no atribuirlo a los romanos, aunque <<obra de romanos>> ha sido) en el Plan Nacional de Obras Hidra�licas del ministro Gasset en 1902, con Alfonso XIII, con estudios geol�gicos y t�cnicos posteriores durante la Monarqu�a.

 

            2. La Rep�blica inici� las obras de la Presa de Cijara, inaugurando el ministro de Obras P�blicas, Indalecio Prieto las obras de la atagu�a (para la desviaci�n del r�o, previa a la cimentaci�n) y la casa administraci�n para los ingenieros y servicios administrativos. Fue en febrero de 1933.

 

            3. Tambi�n se inici� en este breve per�odo la excavaci�n del canal de Montijo, en lo que trabaj� el ingeniero D�az Marta, de los entonces llamados Obras y Servicios del Cijara.

 

            4. El llamado Plan Cijara de la Rep�blica nunca tuvo una finalidad social. Basta para convencerse de ello leer el folleto de esos Servicios Hidr�ulicos del Guadiana, de 1934. S�lo se habla de los <<arrendatarios>> y de <<familias asentadas en parcelas que constituyan su medio de vida>>. A los que por cierto se le dar�a dos hect�reas o dos hect�reas y media. Ni siquiera las 5 del Plan de Badajoz. No se hac�an menci�n alguna a la reforma agraria de la Rep�blica. Hablaban tambi�n de <<una casa al lado de la tierra que labore>>, por lo que no se conceb�an los nuevos pueblos, hoy tan fecundos.

 

            5. El estudio tan completo que se realiz� de 1945 (visita de Franco a Badajoz) a 1948 con el nombre de Plan de Ordenaci�n Econ�mico-Social de la provincia de Badajoz fue el verdadero detonante y precedente del Plan de Badajoz. As� se dice en la Orden Ministerial de Presidencia del Gobierno de 11 de setiembre de 1951, creando una Comisi�n T�cnica Mixta que elabore <<el Plan Coordinado de Obras, Colonizaci�n, Industrializaci�n y Electrificaci�n de las vegas regables del Guadiana en la provincial de Badajoz>>: <<Con la finalidad indicada de dar colocaci�n estable a la mano de obra en paro, interesa, por �ltimo, examinar detenidamente el Plan de Ordenaci�n Econ�mico-Social de la provincia de Badajoz, para determinar las industrias o cualquier otro aprovechamiento de los recursos naturales de la provincia incluidos en dicho Plan, que daban ser objeto de inmediata instalaci�n y explotaci�n>>.

            6. La existencia del Plan de Badajoz en su formulaci�n socializadora se debe tambi�n inequ�vocamente a que desde 1939 existe una legislaci�n colonizadora que va m�s all� de la reforma agraria de la Rep�blica, que s�lo reparti� fincas de secano, pr�cticamente, con el fracaso subsiguiente. Fue repartir la miseria. Por ello el Plan de Badajoz, antes de repartir, aument� la riqueza mediante el regad�o y todo el proceso subsiguiente de colonizaci�n. Conforme a las conclusiones de los organismos de las Naciones Unidas. Los hitos legislativos colonizadores son: creaci�n del Instituto Nacional de Colonizaci�n (Decreto de 18 de octubre de 1939, la guerra civil hab�a terminado hac�a seis meses), la Ley de Grandes Zonas de 26 de diciembre de 1939, y la Ley de Colonizaci�n y Distribuci�n de la propiedad en las zonas reglables de 21 de abril de 1949, Planes generales de Colonizaci�n, Planes Coordinados de Obras, Planes de Explotaci�n, etc. En estos �ltimos se llegaba de las grandes l�neas doctrinales a todo el detalle necesario para convertirlas en realidad y llegar hasta la parcela y el colono.

            7. Lo que tiene tambi�n de singular el Plan es que se intenta sea una verdadera planificaci�n, pues aunque no se crea un organismo ex novo, como, por ejemplo, en la T.V.A. americana, la Autoridad del Valle del Tenneesee, se aprovechan los existentes (Confederaci�n Hidrogr�fica, Instituto Nacional de Colonizaci�n, Jefaturas de Carreteras, Ferrocarriles, Industrias, Patrimonio Forestal del Estado, etc, y sus respectivas Direcciones Generales), que se integran en una Comisi�n Permanente de Direcci�n, Comit� de Coordinaci�n y Gesti�n y una Secretar�a Gestora. Esto se intenta por primera vez en Espa�a.

            8. Realizaciones hasta 1973. Son los �ltimos datos facilitados por la Secretar�a Gestora en su disoluci�n y fin oficial del Plan. Las conclusiones previstas se refieren al Programa reajustado de 1963. (Salvo lo que se indica).

            Regulaci�n del Guadiana. Todos los embalses tienen ya una capacidad total de 3.756 Hm3  (millones de metros c�bicos) frente a 3.238 Hm3 previstos. Es decir, se han superado las previsiones aumentadas.

            Transformaci�n en regad�o. Se han transformado 95.522 Ha. frente a 96.388 previstas en 1952. Pendientes s�lo 1.266 Ha. Respecto al reformado de 1977 que aument� a 133.000 Ha. quedan pendientes 26.610 Ha.

            Colonizaci�n. Asentamiento de empresarios agr�colas con viviendas, 4.885 empresarios asentados, de 7.000 previstas (pendientes 2.115) con parcela familiar, 1.274 con parcela complementaria, de 2.000 previstos (pendientes, 1.726), 5.680 viviendas construidas de patrimonio familiar, de 7.000 previstas (pendientes 1.320), 1.789 viviendas construidas de parcela complementaria, de 2.000 (pendientes 211).

            Repoblaci�n forestal. Repobladas 68.500 Ha. de 50.000 previstas. Superadas �stas en 18.500 Ha.

            Comunicaciones. Se excluyeron del Plan y pasaron a los planes normales, aparte de suspender el F. C. Villanueva de la Serena-Talavera de la Reina, que estaba muy avanzado (terminada toda la infraestructura, y casi la superestructura, grandioso viaducto del Guadalupe, lleg� a funcionar un tren desde Villanueva de la Serena algunos kil�metros).

            Industrializaci�n. Este tan controvertido tema, al achac�rsele a su falta el <<fracaso>> del Plan de Badajoz, en parte es cierto, pero no del todo, pues se alcanz� un cierto nivel en realizaciones, desde luego insuficiente. En efecto:

            - Se superaron las previsiones en f�bricas de piensos compuestos (60.000 Tm. frente a 48.000 previstas); en mataderos (62.370 Tm. frente a 21.250 previsto); desmotado de algod�n (75.000 Tm. frente a 51.000 previstas); tejidos de algod�n (650.000 Tm. frente a cero previstas); cemento (160.000 Tm frente a 100.000 Tm. prev.); motores (25.000 unidades frente a 24.000 prev.); cerveza (133.640 Hl. frente a 100.000 prev.); enol�gicas (75.291 Hl. frente a cero) por elayot�cnicas (15.597 Hl. frente a cero p.) y semoleras (24.000 Tm frente a cer. previstas).

            - No se alcanzaron las previsiones en cambio en: conservas vegetales (320.000 Tm. frente a 337.125 previstas, lo que es, sin embargo, su 95 por 100); centrales hortofrut�colas (su 30 por 100), secaderos de productos vegetales (su 76 por 100), molinos arroceros (su 49 por 100), l�ctea (su 13 por 100, sin embargo la primera central lechera de Espa�a), azucareras (su 16 por 100) hilaturas de algod�n (su 29 por 100), fertilizantes (su 91 por 100), ladrillos y tejas (su 25 por 100) y tableros contrachapados. Cabe incluir entre la primera clase (los que cumplieron) a conservas vegetales (por su 95 por 100), secaderos de productos vegetales (su 76 por 100) y fertilizantes (su 91 por 100).

            Por tanto, no es tampoco tan desfavorable el balance de la industrializaci�n, frente a lo que se repite casi como un eslogan. Aparte de esto, luego la coyuntura de producci�n y comercial hizo desaparecer f�bricas (y aparecer otras, etc.).

            Electrificaci�n. Se han superado las previsiones tanto en la potencia instalada como en consumo por red el�ctrica.

            - 71.400 kw. de potencia de nuevas centrales frente a los 70.000 previstos.

            - 260.000 kw/h. consumidos frente a 105.000 previstos.

 

 

Recapitulaci�n de realizaciones del Plan

 

            El plazo inicial del Plan era de 14 a�os, de 1952 a 1965, pero las grandes obras -y esto era enorme y dif�cil en aquellos a�os de posguerra, hab�a que acumular capital, t�cnicos, cemento, hierro, empresas constructoras, colonos formados y capacitados, etc.-, las grandes obras, decimos, siempre tienen retrasos y aumentos de coste, revisiones de precios, m�xime con inflaci�n, por lo que el Plan sufri� un reajuste en 1963 y un reformado en 1971, alargando su plazo hasta 1975. Habr�a que contar entonces 23 a�os. Pero ya en 1973, a los 21 a�os, la situaci�n era la siguiente:

            - Todas las presas estaban terminadas (excepto Alange) y su capacidad de embalse hab�a sobrepasado las previsiones (3.756 millones de metros c�bicos frente a 3.238, superadas en un 16 por 100).

            - Transformadas en regad�o 95.522 Ha. (el 99 por 100 de 96.388) (pendiente Alange).

            - Instalados 4.885 colonos de 7.000 previstos (70 por 100). Terminadas mayor n�mero de viviendas familiares.

            - Instalados 1.274 obreros agr�colas en parcelas complementarias (64 por 100). Mayor n�mero de viviendas complementarias.

            - Repobladas forestalmente 68.500 Ha. (superadas en un 37 por 100).

            - Sacadas del Plan la Comunicaciones, con bastantes trabajos avanzados.

            - Industrializaci�n: se alcanzaron o superaron las previsiones en piensos compuestos, mataderos, desmotado de algod�n, tejidos de algod�n, cemento, motores, cervezas, enol�gicas, elayot�cnicas y semoleras. Casi en conservas vegetales (95 por 100), fertilizantes (91 por 100) y secaderos de productos vegetales (76 por 100). Contra lo que se cree, un balance no tan despreciable.

            - Electrificaci�n: superada la potencia instalada en las centrales hidroel�ctricas, y sobre todo en consumo por red el�ctrica (248 por 100). El mayor consumo revela tambi�n la vitalidad de la zona.

 

Balance econ�mico-social del Plan

 

El estudio realizado por el Instituto de Estudios Econ�micos y publicado en 1975, �nico de categor�a que conocemos, revela lo siguiente al menos:

            - Parte de una superficie efectivamente regada de 74.301 Ha., aunque fueran m�s las transformadas y de 99 establecimientos industriales promovidos o activados por el Plan.

            - Los efectos originados o valor a�adido neto son de 1.921 millones de pesetas en el sector agrario y de 1.143 millones de pesetas en el industrial, lo que sin contar los del sector servicios suman 3.064 millones de pesetas. Evaluando �stos en 2.447 millones pesetas (por participaci�n en igual proporci�n que dicho sector a nivel provincial) resultar�an 2.447 millones de pesetas para el sector servicios, y sumando los tres sectores resultan 5.511 millones de pesetas, lo que supone el 20 por 100 de la renta provincial (26.574 millones de pesetas).

            - Seg�n las previsiones hechas, cuando en 1980 se regaran el total de 119.703 Ha., la renta agraria que se obtendr�a ser�a de 3.625 millones de pesetas, es decir, un 80 por 100 superior a la renta de 1970.

            - Del total de la renta agraria originada en la provincia debida a la actividad econ�mica del Plan de Badajoz, el 93 por 100 es consecuencia de la explotaci�n agraria de las zonas regables del Plan.

            - La renta generada en las zonas del Plan (3.365 millones pts.) comparada con la aportaci�n total de las zonas al PIN de Badajoz (4.413 millones pts.) es su 76 por 100; es decir, m�s de las tres cuartas partes s�lo el Plan.

            - Durante la d�cada 1960-70 las zonas del Plan de Badajoz (unas 100.000 Ha. frente a los 2.165 millones de Ha., que tienen toda la provincia) han contribuido con un 16 por 100 a la formaci�n del PIN toda la provincia de Badajoz. Por su parte, la renta industrial de las zonas han contribuido con un 40 por 100 a la renta industrial de la provincia.

            - La renta agraria generada por el Plan en el per�odo 1953-1970 super� los 11.000 millones de pesetas. La estimada en el per�odo 1971-1986 es de 50.000 millones de pesetas.

            - La renta industrial generada desde 1952 en el Plan de Badajoz es de 9.056 millones de pesetas.

            - La renta industrial creada por el Plan (1.143 millones de pesetas) supuso el 22 por 100 de la renta industrial provincial. Como el n�mero de puestos de trabajo creados fue de 6.628, resulta una renta media por obrero ocupado en la industria de 200.000 pesetas en 1970.

            - El Plan de Badajoz, con ratio coste-beneficio de 2,502 ocupa el lugar 27 entre 73 que en fase de proyecto fueron estudiados para su inclusi�n en el Plan de Desarrollo: Pero es obligado observar que los datos del Plan de Badajoz son reales, y dem�s s�lo estimaciones y previsiones (Tajo. Segura, por ejemplo, 3,16).

            - El coste total del Plan de Badajoz, previsto en 1952 en 5.374,5 millones de pesetas en 1951 (15.237 millones de pesetas en 1970) pas� a 28.098 millones de pesetas en 1970, o sea 12.861 de aumento. De tal aumento el 41 por 100 corresponde a la ampliaci�n de extensi�n de los regad�os (de 100.000 Ha. a 135.000) y el 49 por 100 a la realizaci�n de obras no previstas en 1952, cosa normal en un Plan de larga duraci�n. Por deficiente estimaci�n inicial del coste ha habido un aumento del 18 por 100, compensable en parte con el  8 por 100 de disminuci�n por obra prevista y no realizada por descarte en carreteras y ferrocarriles.

            - El coste total por Ha. en el Plan de Badajoz ha sido (en pesetas, 1970) de 188.421 pesetas por Ha. de las que 21.981 corresponden a la regulaci�n (presas) 115.061 a la transformaci�n en regad�o (canales, acequias, etc.), 39.823 a la colonizaci�n (acequias secundarias, nuevos poblados, etc.) y 11.556 a varios.

            - Las 100.000 Ha. de regad�o (de las 2.165.000 Ha. totales de la provincia) suponen el 3,63 por 100 de la superficie productiva provincial, y tan peque�a parte aporta a la renta de la provincia el 20,74 por 100 de la misma, o sea, nada menos que su quinta parte.

            - La provincia de Badajoz ha llegado a ser la primera productora de ma�z en Espa�a. En frutales se ha sobrepasado las previsiones para 1980 del Plan de Desarrollo en un 18 por 100.

            - La densidad de poblaci�n en habitantes por kil�metro cuadrado, cuya media provincial es de 30 habitantes por kil�metro cuadrado, con un m�nimo en la mal llamada Siberia Extreme�a de 15, alcanza un m�ximo de 55 habitantes por kil�metro cuadrado en las Vegas del Guadiana, �nica comarca que no se despuebla en la d�cada 1960-70.

 

Los estudios y trabajos sobre el Plan

 

Se�alaremos aqu� las principales observaciones o cr�ticas de los estudios y trabajos que hemos aducido:

Francisco L�pez Santamar�a. Llama la atenci�n sobre los 2.000.000 Ha. de la provincia que en cierta manera quedan fuera del Plan, as� como la necesidad vital de la formaci�n y capacitaci�n de colonos y empresarios. Era una hora tan temprana como 1954, en que el Plan s�lo echaba a andar.

Ramiro Campos Nordmann (1956). Hace un estudio econ�mico previo y, entre otras muchas cosas, llama la atenci�n sobre la necesidad de una planificaci�n psicol�gica de la provincia para que se incorpore al Plan, y que en 1970 ya estar�a reintegrado completamente su coste para el Estado.

Padre Jesuita Ignacio Puig (1956). Habla ya de las realidades del Plan, como la inauguraci�n por Franco en ese a�o de la presa de Cijara. Hace comparaciones con el Plan americano de la T.V.A. (Autoridad del Valle de Tennesse), propiciado por F. D. Roosevelt en su New Deal y habla de la propaganda que se hizo de �l, muy justa, porque son realidades que hay que conocer, como tambi�n ocurre en el Plan de Badajoz.

Jean Moulias (1958). No es una planificaci�n del conjunto de una econom�a, sino s�lo un plan coordinado de obras p�blicas. Ausencia de industrializaci�n y de planificaci�n cultural. La Secretar�a Gestora es s�lo un embri�n de un �rgano planificador. Deber�a haber un centro en Badajoz capital. Dificultades y retrasos por la especial estructura administrativa. Extensi�n limitada de su acci�n en lo territorial y debilidad de sus medios de ejecuci�n, lo que condiciona gravemente su �xito.

            Manuel Mart�n Lobo (1960-61). Hace observaciones al excelente trabajo de Jean Moulias, al que ayud�, pero le hace diversas observaciones: Una cosa son los principios te�ricos y otra las posibilidades pr�cticas. Ante la magnitud de los problemas econ�mico-sociales de Badajoz, el Gobierno tuvo que optar por concretar sus actuaciones en lo que cre�a m�s impulsor de riqueza futura, el regad�o, para romper el c�rculo vicioso de la pobreza en que estaba sumido Badajoz. No se puede hacer todo, y m�s a�n poco despu�s de una guerra, bloqueo, inflaci�n... No hab�a que dar el pez, sino  ense�ar a pescar. Discute si es mejor crear que reformar y coincide en la necesidad de una mayor iniciativa provincial: el principio de adhesi�n del desarrollo regional, una aut�ntica participaci�n de la provincia.

            Pimentel y Gonz�lez Liberal (1963). Se�alan la falta de inversiones para el fomento de la ganader�a (los colonos s� recib�an vacas). Faltaba tambi�n un Patronato pro-Industrializaci�n como el que se cre� para el Plan Ja�n. Pero en todo caso faltaban incentivos para la industria. La estructura intersectorial deb�a ser m�s equilibrada, no s�lo incidir sobre agricultura. Har�an falta para terminar 30.760 millones de pesetas (el 2 por 100 inversi�n nal. 1963-70).

            Miguel Sigu�n Soler (1963). Llama la atenci�n a la falta de acciones sobre el resto de la provincia (no es ninguna novedad). Y el posible efecto inducido sobre ella de las acciones del Plan. La necesidad de una instituci�n provincial (tampoco novedad).

            Christian Beringuier (1969). Considera indispensable la intervenci�n extraprovincial para resolver los problemas. Y que s�lo se trata de un plan de revalorizaci�n de la misma. �xito innegable de la colonizaci�n. Pero fracaso como experiencia de desarrollo regional. Colaboraci�n provincial insuficiente. Estructura administrativa vertical. Intervenciones poco extendidas en el resto de la provincia (ya lo sabemos). Y es que la soluci�n para toda la provincia es inequ�vocamente nacional. Es curiosa la cita que recoge del profesor Tamames: <<En Badajoz, en 1948, la situaci�n econ�mica era verdaderamente desastrosa, a causa de los latifundios, de la sequ�a, del paludismo ... Yo (Tamames) he visitado Badajoz en 1961, cuando la aplicaci�n del Plan era muy avanzada: He encontrado modificaciones verdaderamente muy importantes. Evidentemente se trata solamente de una parte de pa�s: la provincia de Badajoz es tan grande como B�lgica y el trabajo se ha hecho sobre la parte donde se pod�a regar con las aguas del Guadiana. Ahora bien, esta parte ha cambiado completamente>>. Y Tamames no es precisamente un <<fan>> del franquismo.

            Manuel Mart�n Lobo (1965). Se trata de su trabajo final del II Curso General del Instituto de Alcal� de Henares de Desarrollo Econ�mico, en el que particip�. Los principales problemas que ve�a en esas fechas al Plan de Badajoz eran la crisis de la agricultura, que afectaba tambi�n al Plan, los nuevos conceptos imperantes sobre industrializaci�n y comercializaci�n, y la puesta en marcha de la provincia colaborando, as� como la incidencia negativa sobre el Plan del Nacional de Desarrollo, que olvidaba en cierta medida al de Badajoz.

            Secretar�a Gestora del Plan de Badajoz (1973). La lectura de resumen que hemos hecho del mismo es importante, porque muchas de las cosas que en �l se dicen no son conocidas ni del gran p�blico ni tampoco de los comentaristas y estudiosos. Dan luz sobre el verdadero alcance y vicisitudes del Plan en el tiempo, y las claves para interpretarlo con objetividad.

            Nos limitaremos por ello a dar algunas pinceladas.

            - Los propios redactores del Plan ya advert�an que <<el Plan no debe considerarse m�s que como una primera aportaci�n, que �nicamente con ulteriores aportaciones podr� tener el car�cter de cuerpo de doctrina susceptible de ser llevada a la realidad>> (1951).

            - No se suele tener en cuenta al enjuiciar el Plan que al ser una obra muy compleja y de larga duraci�n forzosamente hab�a que tener modificaciones, as� como las incidencias del Plan de Estabilizaci�n (1959) y el Plan de Desarrollo (1964).

            - Hubo modificaciones en los objetivos, en los medios tanto org�nicos como financieros, lo que se pone de manifiesto en los balances hechos en 1959 y 1970, as� como tambi�n modificaci�n en los plazos de ejecuci�n.

            - Aunque la gran ventaja que tuvo el Plan de Badajoz fue el art�culo sexto de su Ley: <<Cuando las circunstancias no permitan la ejecuci�n de las obras e instalaciones y creaci�n de servicios con el ritmo previsto en el Plan, las cantidades no justificadas en una anualidad (de las 14 que se establec�an) ir�n a incrementar la siguiente>>, lo que por primera vez se hizo en Espa�a, y permiti� echar a andar el Plan en sus primeros a�os sobre todo: pronto vinieron a pesar de ello en las dificultades.

            - Es por todo ello por lo que hay que distinguir cuatro per�odos o etapas en la realizaci�n del Plan: de 1952 a 1961 (Plan de 1952); de 1962 a 1964 (primer Reformado parcial de 1959, aprobado en 1961); de 1964 a 1971 (segundo Reformado parcial, recogido en el I y II Plan de Desarrollo, y reajustes por selecci�n de inversiones), y a partir de 1972 (tercer Reformado con ampliaci�n de objetivos, dentro del III Plan de Desarrollo). As� la terminaci�n del Plan se fij� para 1975 (sin la zona de Olivenza).

            Todas estas cosas hay que tenerlas en cuenta para ser objetivos.

            Nicol�s Ortega Cantero (1978). Analiza la modificaci�n del paisaje (con los nuevos pueblos y dem�s) y la modificaci�n en la organizaci�n de los cultivos. Considera la colonizaci�n como base fundamental y llama la atenci�n sobre el aumento de las superficies reservadas a los propietarios, con la consecuencia de menores asentamientos de colonos, y la crisis de la agricultura tradicional, que tambi�n le afecta.

            Manuel Jes�s Gonz�lez (1981). Este profesor de las Doctrinas Econ�micas estudia en el tomo I de <<La Espa�a de las Autonom�as. Pasado, presente y futuro>> del Banco de Bilbao, <<El desarrollo regional frustrado durante treinta a�os de dirigismo>>, y dentro de �l el Plan de Badajoz.

            Se�ala como defectos el car�cter <<ingenieril>> del proyecto, que hac�a primar el �ptimo t�cnico sobre los �ptimos econ�mico y social, sin consideraciones de coste de oportunidad. Tambi�n que el que un plan fuera rebasado -como sucedi� en determinadas acciones en el Plan de Badajoz- <<no es precisamente un �xito del mismo>>, sino que son <<descalabros>> de la planificaci�n. Por todo ello Badajoz no ha mejorado lo suficiente, pero tampoco el Plan pod�a hacer milagros...

            Aciertos son en cambio que en realizaciones t�cnicas es donde los resultados fueron m�s espectaculares, y que los cuantiosos recursos estatales invertidos lograron doblegar algunas de las m�s graves construcciones de infraestructuras.

            Elisa Mart�n (1988). Es s�lo un trabajo period�stico, pero incide en cuestiones de cierta importancia. Por ejemplo, cuando alude a la transformaci�n del ecosistema; a los primeros 40 colonos que instalaron en 1948 en Valdelacalzada, todav�a en secano y sus dificultades; a donde hab�a la capital, Badajoz, y cinco pueblos y ya hab�a 14 m�s; a que algunos le dijeron <<Yo tengo la parcela que me dieron y otra que he comprado>>, a que hay colonos que empezaron con 5 Ha. y ya tienen 40 � 50 por compra; el que ha trabajado ha prosperado, pero los hab�a a quienes no les gusta trabajar y se han marchado; a ciertas dificultades para la mecanizaci�n; a que es un emporio de riqueza en cuanto a producci�n, pero fracaso en transformaci�n y comercializaci�n (uno de los esl�ganes fijos), etc. Y a que a pesar del Plan, Badajoz segu�a siendo la �ltima en renta per c�pita, mayor �ndice de paro y m�s bajo nivel cultural. Pero no aduc�a datos. S�lo lo que le dec�an. No hac�a alusi�n alguna a que la primera Central Lechera de Espa�a se hab�a instalado en Badajoz capital, y los primeros concentrados de tomate que se hicieron en Espa�a fueron en Montijo (Badajoz), etc.

            Artemio Baigorri Aoiz (1999-2001). Aunque es un estudio sobre <<Badajoz, mes�polis fronteriza>> hay en ella las suficientes referencias al Plan para analizarlas. Desesperanza, hambre e inseguridad en los a�os cuarenta. Pero en s�lo un a�o se tuvo preparado el Plan de Ordenaci�n Econ�mico-Social en 1948, despu�s de la visita de Franco. Se desatan muchas expectativas. La poblaci�n de Badajoz aumenta un 42 por 100. Se intensifica la agricultura local. En 1950 se recupera la poblaci�n activa agraria. Los a�os 50 y los primeros sesenta la ciudad vive una intensa agitaci�n socio-econ�mica: nuevos funcionarios, delegaciones de empresas constructoras, 10 nuevos poblados (11.000 habitantes m�s), 12.000 Ha. de regad�os nuevos m�s 4 � 5.000 m�s transformados por la iniciativa privada. Amago de industrializaci�n en la capital (an�cdota que a�adimos nosotros: hasta una f�brica de derivados del caucho, INEXCA, que fabricaba todas las gomas de borrar para l�pices de Espa�a). Fuerte inyecci�n econ�mica (casi 5.000 millones de pesetas) que da un aire de optimismo del Plan.

            En 20 a�os Badajoz de 1940 a 1960 duplica la poblaci�n (casi 100.000). Voces esc�pticas, sin embargo... Gran par�n en los a�os 60. En 1965 el Plan deb�a estar terminado, pero s�lo lo estaba en el 50 por 100 (ya hemos visto que se prorrog� hasta 1975, con ampliaciones y cambio de objetivos, dificultades por el Plan de Estabilizaci�n y el propio Plan de Desarrollo, etc., que no menciona Baigorri). S� dice que entre 1964 (Plan de Desarrollo) y 1975 hay un estancamiento demogr�fico. Y que el Plan se prorroga en 1966, pero en 1971 todav�a no se hab�an cubierto los objetivos de 1972, incorporados por el III Plan de Desarrollo. <<Llega la crisis de 1973, que salva a Badajoz por la campana de quedar reducido al tama�o de Teruel>> (como soci�logo se est� refiriendo a poblaci�n). Pero la <<entrada en madurez de los regad�os>> supuso la definitiva transformaci�n de la ciudad. Badajoz aumenta en m�s de 12.000 habitantes en cinco a�os. Y es que los m�s de mil colonos que ya estaban despegando hab�an aprendido a desenvolverse en el mercado: Badajoz es actualmente una de las ciudades espa�olas de m�s r�pido crecimiento. Variaciones que obedecen adem�s de al hecho capitalino a <<los efectos de la transformaci�n socio-econ�mica y territorial por causa del Plan Badajoz>>. Badajoz se aproxima actualmente a los 160.000 habitantes, cuando en 1950 ten�a s�lo 65.000. <<Los poblados deben considerarse un �xito de la planificaci�n>>... Como vinimos a decirle en nuestro debate en la Facultad de Econ�micas de Badajoz ese mismo a�o 2001, al dar unos datos sobre los poblados: <<Amigo Baigorri, con todo eso -y ahora con todo lo que va antes- me vienes a dar la raz�n de que el Plan de Badajoz, aunque tuvo fallos, no s�lo no ha sido un fracaso, sino un buen �xito>>. Y es que cuando se escribe y se firma, la responsabilidad le obliga a uno a decir la verdad...

 

Los medios de comunicaci�n y el Plan de Badajoz

 

            Es evidente que el R�gimen de Franco utiliz� el Plan de Badajoz en su propaganda en prensa, radio, televisi�n, NO-DO, publicaciones, maqueta gigante y viva en el Feria del Campo, pero �c�mo desaprovechar una realidad as� cuando sin ellas los pol�ticos arman un buen tinglado? Lo mismo exactamente hizo Roosevelt con su New Deal y la T.V.A. Autoridad del Valle del Tennesee. Por otra parte, aunque hab�a cl�sicos paneg�ricos -como los que escribieron en su mayor parte los 20 periodistas invitados por la secretar�a gestora en 1955- tambi�n hubo art�culos cr�ticos e incluso pol�micos.

            Francisco Sierra Molina. Como Secretario del Plan de Ordenaci�n de 1948, era natural que fue de los pioneros en escribir sobre el Plan, pues �l sab�a lo que pod�a venir y vino. Por ello se refiri� todav�a en 1950, antes del Plan de 1952, al <<nacimiento de una nueva provincia espa�ola>> pues a eso es a lo que iba a equivaler el Plan. Y a lo que �l llamaba el <<Fuero de poblaci�n>> para aquella amplia zona al estilo de las cartas-puebla.

            Veinte periodistas espa�oles y extranjeros invitados. Cumplieron a la perfecci�n su cometido de dar a conocer el Plan de Badajoz a trav�s de toda la prensa espa�ola y alguna extranjera. Aunque ya vimos tambi�n que The Times de Londres se inform� por su cuenta. Hubo periodistas que como Pedro de Lorenzo que adem�s de un gran escritor y novelista era extreme�o, bord� sus cr�nicas.

            Editoriales de YA. En 1970 defendi� y critic� cuando era menester el Plan con el �nimo de mejorarlo. Exigi� su culminaci�n y dijo <<toda la verdad sobre el Plan>> cuando hab�a que hacerlo.

            Manuel Mart�n Lobo. No queremos repetir lo que, adem�s de los editoriales aneriores de Ya escribimos desde 1954 hasta 1962. Y luego en 1964, 1966, 1970, 1971, 1974 y 1996 ... Conoc�amos y am�bamos el tema, por haber trabajado con ilusi�n en �l, aunque s�lo de 1953 a 1958, y porque como extreme�o y de Badajoz, lo consider�bamos fundamental, por encima de fallos. Porque como dir�a Baigorri <<cuando entraran en madurez los regad�os>>...

            Antonio Casado. Tambi�n en 1970 se refiri� en Pueblo. Lo llamaba <<obra redentora>> y que conten�a la emigraci�n.

            Eduardo Barrenechea. Ya fallecido. Bastante cr�tico con el Plan, trat� de desmitificarlo en Informaciones. Sin desarrollo industrial no es posible salir del subdesarrollo.

            Pol�mica Benegas-Pajares. En Hoy en 1971. Interesante. Benegas aduc�a ampliamente los incumplimientos. Pajares dec�a que no era s�lo una exposici�n propagand�stica, sino una c�tedra para t�cnicos y estudiantes. Dificultad de cumplir los plazos en obra de tan larga duraci�n. Balance alentador a pesar de dificultades.

            Juan Rem�n Camacho. En 1971 se quejaba de que los informes de los cient�ficos eran utilizados como argumentos detractores de obras necesarias y como cr�ticas a organismos ejecutores, que ten�an que conjugar no s�lo lo que dec�an los investigadores sino otros muchos factores. Por ello dec�a que el Plan pod�a perfeccionarse, dir�amos que sin acritud.

            Fernando Saavedra. Redactor de Hoy, llamaba la atenci�n sobre que hab�a colonos que emigraban. Era ya 1974.

            Jos� Mar�a Guisado. Tambi�n trataba ese tema el mismo a�o. Coincid�a con la visita del nuevo presidente del Plan de Badajoz y Presidente tambi�n del IRYDA, organismo que hab�a sustituido al I. Na. de Colonizaci�n, con transformaci�n de los colonos en empresarios agr�colas, con nueva mentalidad. Hubo tambi�n una gran reuni�n con �l de los colonos y agricultores en la C�mara Agraria de Badajoz, de la que damos cumplida cuenta. Pareci� que el Plan de Badajoz renac�a con nuevos br�os con Ballar�n, al que dedicamos dos editoriales esta vez en Hoy.

            Y termin�bamos destacando la labor informativa y de opini�n que en todo momento realiz� durante tantos a�os el peri�dico Hoy, en especial su director de tantos a�os Herminio Pinilla, el subdirector Rodr�guez Arias, y despu�s menos a�os Gonz�lez Conejero.

            Analizamos igualmente la labor en Radio, TVE, publicaciones, maqueta del Plan en la Feria del Campo, encarte Firestone en su mapa de carreteras, y en especial el libro sobre el plan publicado con acierto editorial en 1958.

 

Las visitas al Plan de Badajoz

 

            Aunque muchos las calificaron como visitas propagand�sticas, y en l�gica medida tambi�n lo eran, pero lo que las distingue era que se trataba de visitas a <<realidades>>, a lo que ni Badajoz ni Espa�a estaban acostumbrados. Era una exposici�n permanente como algunos dijeron, pero para ingenieros, t�cnicos y estudiantes, especialmente de las diversas ramas de la ingenier�a. Lo que se estaba haciendo all�, nunca se hab�a hecho antes con tal magnitud y exigiendo una gran coordinaci�n, que a veces ten�a fallos, pero que llegaba a buen fin. No s�lo era la construcci�n de las m�s grandes presas de Espa�a de entonces (Cijara alcanzaba los 1.670 Hm3 o millones de metros c�bicos de agua), sino las gigantescas polvaredas que levantaban los nuevos (para los espa�oles) Caterpillar que abancalaban y nivelaban cientos de hect�reas, la construcci�n simult�nea de decenas de nuevos pueblos, la llegada de trenes completos de vagones de cemento, procedentes de todas las f�bricas de Espa�a: Olazagut�a, Bu�ol, Asland... Era por todo ello un espect�culo digno de verse. Hasta el profesor Tamames se declar� maravillado porque <<esta parte ha cambiado completamente>>, una extensi�n que dec�a era como B�lgica...

            Naturalmente all� no faltaron los alumnos de la Escuela de Ingenieros Agr�nomos y de Caminos, Canales y Puertos, pues all� ten�an experiencias reales y, como se dice ahora tanto, en tiempo real, de todo o casi todo lo que estudiaban en las aulas. Y los agricultores de otras zonas, ingenieros extranjeros (yo acompa�� a algunos, un egipcio, entre otros, pues estaban con la presa de Asuan), etc. La Comisi�n y el Comit� del Plan...

            Y visitas ya estrictamente pol�ticas: El Embajador de los EE.UU... altos cargos de la ONU, Ministros de Agricultura portugu�s, de Marruecos, etc.

            Era una verdadera maravilla ver el contraste de las zonas aleda�as, de un rabioso y caluroso secano en el verano y los regad�os verdes que ya daban un calor al menos h�medo, como tropical.

            Dej�bamos en el olvido -no la hemos citado hasta ahora- una visita importante y transcendental: la que hizo el propio Franco al Plan en 1956 para inaugurar la famosa presa de Cijara, esa que inaugur� el Ministro socialista y republicano Indalecio Prieto en 1933. Escribi� de aquella ocasi�n Herminio Pinilla <<Cuando en 1933 vine por vez primera a Badajoz en seguida me hablaron de este entonces futuro pantano: Se hab�a inagurado pocos meses antes las obras. La ceremonia, un tanto laica, pues consisti� en la explosi�n de una serie de barrenos mientras zumbaba una sirena, hab�a sido presidida por dos Ministros de la Rep�blica. Pocos d�as despu�s en un mitin celebrado en la capital en el Centro Obrero, con intervenci�n de comunistas y otros elementos sin calificar, un ingeniero de la Jefatura de Obras P�blicas dec�a que lo que del Cijara hab�a sido una comedial. Si se refiri� a que nada de lo que entonces se prometi� hab�a de cumplirse, ten�a raz�n y el tiempo se la dio, pues en las notas informativas que en el d�a de su inauguraci�n se dieron a los periodistas y que constan en nuestro peri�dico Hoy del 21 de febrero de 1933, donde aparecen publicadas, el total de las obras de presa se ejecutar�a en cuatro a�os, fecha en que comenzar�a el riego de 100.000 Ha. y ya hemos visto c�mo la realidad despu�s demostr� lo mal que se cumplieron aquellas promesas. <<Ya no se puede hablar de Cijara en aquellos t�rminos de duda y escepticismo en que lo hicimos d�cadas pasadas como si se tratara de una obra ideal, ut�pica, en la que se enterraban millones sin que vi�ramos su provecho. Ya est� terminada y en proporciones mucho mayores de las que en aquella ma�ana del 19 de febrero de 1933 se dijo, sin fe y sin voluntad, gracias sean dadas a Dios>>.

            Es verdad, y lo podemos certificar porque aquella otra ma�ana de 1956 est�bamos como miembro de la Secretar�a Gestora, con nuestro uniforme de Ingeniero de Montes, estrechando la mano de Franco, como todos, en la carretera de coronaci�n de la presa, que ya pod�a embalsar nada menos que 1.670 millones de metros c�bicos de agua, haciendo posible los riegos y la producci�n de energ�a el�ctrica para todas las zonas. El uniforme de Ingeniero no nos lo pon�amos desde nuestra boda en Guadalupe, all� cerca en 1953...

 

Los hombres y los nombres del Plan de Badajoz

 

            Los hemos reflejado, seguro que con olvidos y omisiones, recogiendo nuestro art�culo en Hoy del 8 de mayo de 1996. Pero merece la pena repetirlos y quiz� alguna ampliaci�n.

            En los antecedentes del Plan. Desde 1902 a 1936. Alfonso XIII, el Ministro Gasset, los Presidentes de la Rep�blica Alcal� Zamora y Aza�a, el Ministro Prieto, los Ingenieros Ter�n y de la Escosura. Guti�rrez G�ndara, Catena, Ansorena, D�az-Ambrona (Domingo), D�az Marta, el eminente ge�logo extreme�o Eduardo Hern�ndez Pacheco, y ya.

            En la �poca de Franco, propiamente el Plan de Badajoz. De 1936 a 1975. Naturalmente, y el primero de todos fue su impulsor (aunque ahora le hayan quitado o querido quitar su apelativo <<pueblo del Caudillo>>), el primero de todos Francisco Franco Bahamonde, General�simo y Caudillo de Espa�a, por la gracia de Dios... por lo menos para Badajoz y Extremadura.

            Y los Gobernadores Civiles L�pez Tienda y Ruiz de la Serna, el letrado Sierra Molina, los Ministros Vallellano, Cavestany y Planell. Los Directores Generales Garc�a de Sola, Torrej�n y Mart�nez Hermosilla; los Ingenieros Juan Bautista Beltr�, Guillermo Carrillo, Juan de Fl�rez, Mariano Dom�nguez, Manuel Garc�a de Oteyza, Jacinto blanco, Juan Manuel de la Cruz, Luis Pascual Vallecillo, �ngel M. Maqueda, Alejandro Mart�n, Pedro G�mez Pompa, Mariano Briones y Francisco Garach, Aurelio Mart�nez Mediero; Arquitectos Fern�ndez del Amo y Manuel Rosado... El Presidente de la Diputaci�n Provincial de Badajoz, Adolfo D�az Ambrona, los Alcaldes Antonio masa y Carapeto Burgos; los industriales Jos� Fern�ndez L�pez y Felipe Corchero; un centenar de empresas constructoras con sus dirigentes, ingenieros, ayudantes, encargados y peones; notarios y registradores de la propiedad, Flores Micheo; Ingenieros Leonardo Garc�a Ovies y Florentino Briones, aqu�l Director de la Confederaci�n Hidrogr�fica del Guadiana y �ste Director General de Obras Hidr�ulicas despu�s de Garc�a de Sola y tambi�n Presidente del Plan; el Secretario Gestor Rufino Beltr�n: el Jefe de la Secretar�a Enrique Mart�n; el letrado Juan Garc�a de Sola; el Economista Ramiro Campos Nordann; el ingeniero que suscribe y escribe; el delineante cacere�o Manuel Garc�a Polo; el conductor Luis Patier: el jefe contable Carlos de la Sotilla; las mecan�grafas de la Secretar�a Gestora, y a los capataces de riego, muchos venidos de Granada y Murcia y que supervisaban cada uno a cincuenta colonos, y a los colonos y sus hijos que ya nacieron y hasta son hombres hechos y derechos, en cuarenta nuevos pueblos. Esos de los que escribi� Artemio Baigorri que <<deben considerarse un �xito de la planificaci�n>>. Y hasta quienes estudiaron o escribieron sobre el Plan, con observaciones y cr�ticas: L�pez Santamar�a, Rem�n Camacho, Jean Moulias, Christian Beringuier, Pimentel y Gonz�lez Liberal, etc.

 

 

La realidad del Plan de Badajoz, hoy, en el a�o 2002 de su cincuentenario, en sus poblados y en sus gentes

 

            Este ha sido, sin duda, el cap�tulo que al escribir nos ha resultado m�s gratificante -gratis hemos escrito todo el trabajo- porque he vuelto a ver el p�lpito de los nuevos pueblos que yo tantas veces visit�. Nos remitimos a las fotocopias de peri�dicos que reproducimos, que no es cuesti�n de repetir. Volvemos a citar a Baigorri: <<Y es que los m�s de mil colonos que ya estaban despegando hab�an aprendido a desenvolverse en el mercado>> y porque estaban <<entrando en la madurez los regad�os>>. Espl�ndida madurez.

            Cuando todav�a viv�a mi esposa, Sofia, una Semana Santa hicimos una visita a los Sagrarios el d�a de Jueves Santo singular. En vez de visitar las iglesias y la Catedral de Badajoz, se nos ocurri� ir con todos nuestros hijos en coche -no recuerdo si ten�amos entonces un dos caballos Citroen o un Renault 4 latas que le llamaban..- a las iglesias de los nuevos pueblos m�s cercanos a Badajoz capital. Fue una experiencia muy interesante...

 

EP�LOGO

 

Los estudios y obras de lo que luego ser�a el Plan de Badajoz comenzaron nada menos que en 1902. En 1933 la atagu�a y la casa-administraci�n de la presa de Cijara y la excavaci�n del canal de Montijo. Pero el Plan no ser�a el Plan de Badajoz hasta 1952, con una ley que le dio los medios t�cnicos, econ�mica y financieros que lo convirti� en un verdadero Plan, leg�timo orgullo de propios y extra�os. De los que hicieron, Franco a la cabeza, y de los que lo visitaron y estimaron. No se hab�an hecho antes cosas as� en Espa�a. Claro que tuvo fallos, retrasos, cr�ticas. Todo se hizo pr�cticamente en veintitr�s a�os (1952-1975), en vez de los 14 de los que se habl� en un principio. Pero se hizo y ah� est� contribuyendo al PIB de Badajoz y de Extremadura. Como dijo Alberto Ballar�n a los que criticaban el Plan, qu� ser�a de Badajoz sin �l. Da que pensar. Ahora habr�a que borrar del mapa un verdadero vergel, con problemas, s�, pero ah� est�, m�s de cien mil hect�reas de regad�os, de las que alguna vez se dijo -y creo que fue el mismo Franco- <<unas vegas como Valencia y Murcia juntas o siete veces la vega murciana>>. Pues s� se�or.

            Y podr�amos ahora hacernos una pregunta <<te�rica>>, pero bastante real: �se habr�a podido hacer el Plan de Badajoz sin Franco? Vamos a tratar de dar respuesta a esta enojosa pregunta.

            Desde luego parece que con la Rep�blica, no, pues el clima de anarqu�a que condujo -junto a otras concausas- a la guerra civil, lo hac�an poco menos que imposible. Pero �y con la democracia despu�s de 1975? Pues creemos que tampoco. S� perfectamente que con ella se ha hecho el enorme embalse de Z�jar, que tiene de capacidad 3.500 Hm. c�bicos o millones de metros c�bicos; es decir, tanto como todos los embalses del Plan de Badajoz juntos. Pero el Plan de Badajoz no era s�lo construir un embalse m�s o menos gigantesco, sino una verdadera transformaci�n social muy compleja, que seguramente se habr�a perdido en los d�dalos de un sistema democr�tico. �Es que no estamos viendo lo que est� sucediendo con el Plan Hidrol�gico Nacional y con sus previstos trasvases? Nos guste o no -y no estamos con ello ni canonizando una dictadura, dura o blanda, ni desprestigiando un r�gimen democr�tico, sino d�ndonos cuenta de la realidad de las cosas: el Plan de Badajoz necesitaba para que se llevase a cabo una decisi�n, si queremos <<manu militari>> (nunca mejor dicho), que lo pusiera en marcha. Incluso con el R�gimen de Franco despu�s le vinieron dificultades al Plan de Badajoz, como hemos visto, primero con el Plan de Estabilizaci�n y luego los Planes de Desarrollo, que vinieron a menoscabar gravemente el famoso art�culo de la Ley del Plan, art�culo sexto, que dec�a : <<Cuando las circunstancias no permitan la ejecuci�n de las obras e instalaciones y creaci�n de servicios con el ritmo previsto en el Plan, las cantidades no justificadas en una anualidad ir�n a incrementar la siguiente>>. Esta era la mejor garant�a de que el Plan de Badajoz se har�a a pesar de su larga duraci�n, art�culo y disposici�n que no se pondr�a jam�s para ning�n otra obra o Plan. Y gracias a ello se pudo dar el impulso inicial.

            De modo que pensamos, tratando de ser objetivos, que Badajoz y Extremadura tuvieron suerte por lo menos esta vez: Espa�a se volc� con ellas. Y hasta cabr�a decir como dicen que dijo el propio Franco en una desgraciada ocasi�n: <<no hay mal que por bien no venga>>.

            Conviene recordar unos art�culos de Sierra Molina ya citados, de 1953, que titul� <<El Plan Cijara como soluci�n a los seculares problemas extreme�os>> (�l lo llamaba as� al principio pues como Plan Badajoz s�lo hac�a seis meses de su promulgaci�n), y en los que recordaba las tres oportunidades hist�ricas de Badajoz para resolverlos: la repoblaci�n de la Reconquista, el <<restablecimiento de la provincia de Extremadura>> del siglo XVIII y la desamortizaci�n del XIX -las dos fallaron- y el <<incremento de riqueza y su distribuci�n en la gran zona regable del Guadiana, tercera y quiz�, �ltima ocasi�n>>. No se perdi� esta <<�ltima ocasi�n>> gracias a Franco, guste o no ...

            Pero la mejor defensa del Plan la va a hacer una cita reciente que copiamos a continuaci�n.

            Es en el peri�dico Hoy de Badajoz, diario regional, del 6 de diciembre de 2001:

            <<El trecho que a�n separa el nivel de desarrollo de Extremadura del de las regiones de nuestro entorno es un asunto complejo que exige la reposada ponderaci�n de los muchos factores que en �l influyen... No obstante, la variedad de los motivos que las desencadenan, hay un denominador com�n en estas cr�ticas: de un lado, la valoraci�n apresurada y parcial -cuando no la m�s descarada tergiversaci�n- de los datos que las sustentan, de otro, una sonrojante falta de rigor en el an�lisis de las causas que explican la imagen que presentan las estad�sticas>>. <<En primer lugar, hay que abrir los ojos y comprobar c�mo avanza y mejora su tierra, y en segundo lugar examinar cu�l era la distancia que separaba a Extremadura del resto de las regiones de Espa�a y compararla con la que existe ahora>>. Claro que <<Extremadura pod�a haber crecido a�n m�s>>. <<Extremadura estar�a todav�a m�s cerca de la media nacional y europea si la regi�n no hubiera partido de una situaci�n de absoluto abandono>>. <<A poco que se haga memoria vendr� a nuestra mente la imagen de una regi�n privada de los m�s elementales equipamientos y carente de las infraestructuras b�sicas sobre las que sustentar proyectos empresariales viables>>.

            Es una cita, parafraseando, no nuestra, sino del Consejero de Econom�a, Industria y Comercio de la actual Junta de Extremadura defendiendo, no, claro es, el Plan de Badajoz, sino la actuaci�n de la Junta de Extremadura que lleva ya casi otros veinte a�os como el Plan de Badajoz. �Probamos a aplicar los mismos razonamientos al Plan de Badajoz, con honestidad y rigor? Porque igual que se echaba en cara del Plan que no resolv�a todos los problemas de Badajoz y de Extremadura, igual se podr�a decir ahora y ahora algunos -los pol�ticos de otro signo- parece que lo dicen.

            Justamente en las fechas en que termino este trabajo han aparecido los datos sobre la Contabilidad Regional de Espa�a y las Cuentas de Renta de los hogares espa�oles del Instituto Nacional de Estad�stica, referidos al per�odo 1995-99. Y en �l, desgraciadamente, sigue siendo Extremadura la �ltima regi�n o Comunidad Aut�noma de las 18 existentes (agrupando Ceuta y Melilla) en renta disponible bruta per c�pita en 1999.

            Y es que, no nos enga�emos, el retraso secular de Extremadura es tal que hacen falta no un Plan de Badajoz, sino muchos m�s, para resolverlo.

            En otro lugar hemos escrito (<<Aproximaci�n a una Historia del regionalismo extreme�o>>. Badajoz 1998, edici�n de la Real Sociedad Econ�mica de Amigos del Pa�s de Badajoz-Caja de Badajoz):

            <<Pero, con todo, lo que no se ha destacado del Plan de Badajoz suficientemente, quiz� es el esfuerzo inversor que hizo en Badajoz y Extremadura toda Espa�a, y en una �poca todav�a de penuria econ�mica y crisis como los a�os cincuenta: la Ley del Plan de 1952 obligaba a invertir en Badajoz 5.375 millones de pesetas de 1952 hasta 1965, cuyas anualidades fueron obligatorias para las leyes anuales de los Presupuestos Generales del Estado durante catorce a�os (que se prolongaron, l�gicamente, despu�s de 1965) y garantizando as� la necesaria continuidad de una obra de tal envergadura. Los 5.375 millones de citados (fueron naturalmente m�s en la pr�ctica) representar�an hoy, en pesetas de 1993, m�s de 200.000 millones de pesetas. Esta cifra -sea cual sea el r�gimen pol�tico que la destin� para Badajoz y para Extremadura-, debe ser reconocida y valorada por los extreme�os. T�ngase en cuenta que calculando que se hiciera en veinte a�os en lugar de los catorce inicialmente previstos, representar�an 10.000 millones de pesetas cada a�o, que representan 100.000 pesetas por hect�rea; es decir, 10 millones de pesetas por kil�metros cuadrado. Frente a esto, seg�n estudio del economista Mart�n Ramajo, publicado en Hoy del 8 y 9 de Marzo de 1993, las inversiones reales por kil�metro cuadrado en Extremadura en 1991 eran de 422.890 pesetas y en el total de Espa�a 1.232.544 pesetas, el triple que en Extremadura, y muy lejano, de todas formas, de los 10 millones por kil�metro cuadrado que representa el Plan Badajoz. Dejemos la pol�tica aparte y reconozcamos los hechos objetivamente y como son en la realidad. Naturalmente, las inversiones del Plan de Badajoz eran de horizonte limitado en el tiempo, y aplicable s�lo a sus 100.000 hect�reas. Pero lo cort�s no quita lo valiente... Y las <<ratios>>  son las ratios, y Mart�n Ramajo dice que el <<ratio que mejor refleja la diferencia de inversiones reales entre Extremadura y la media nacional sea la inversi�n por kil�metro cuadrado>>. Por eso lo hemos cogido nosotros, porque adem�s revela que lo que se hizo en el Plan Badajoz es lo que habr�a que seguir haciendo para que Extremaura saliera definitivmente de su secular atraso: invertir en ella (infraestructuras y todo lo dem�s) no ya las 422.890 pesetas por kil�metro cuadrado, ni siquiera el 1.232.544 pesetas por kil�metro cuadrado de la media de Espa�a a que nos hemos referido, sino ocho o diez veces m�s. De no ser as�, dif�cilmente podr� salir de ese atraso, que llamamos <<secular>> con raz�n. Ya hemos visto los lamentos <<seculares>> desde Pedro de Valencia, Campomanes, Mel�ndez Vald�s, Vicente Barrantes ...>>.

            <<Aunque quiz� la soluci�n est� en esos 900.000 millones de pesetas que se ha anunciado que la Uni�n Europea invertir� en Extremadura en el per�odo 1994-99. Como se trata de seis a�os, resultan 150.000 millones cada a�o, y dividido por los 41.000 kil�metros cuadrados de Extremadura, resultan 3.658.536 pesetas por kil�metros cuadrado, el triple de la media espa�ola de 1991, pero a�n lejano de los 10 millones de pesetas por kil�metros cuadrado del Plan de Badajoz. De todas formas, y si se convierten en realidad, �viva la uni�n Europea! y hasta �viva el Tratado de Maastricht o de Mastrique!>>.

            <<Pero, sobre todo -lo repetimos-, hay que valorar lo que toda Espa�a fue capaz de hacer en Badajoz y Extremadura durante una veintena de a�os -con todos los problemas y fallos que pudo tener y que nosotros mismos planteamos en 1960-61 en nuestro libro Realidad y perspectiva de la planificaci�n regional en Espa�a-, pero que vino a representar una inversi�n en pesetas de 1993 de m�s de 200.000 millones de pesetas, esto es, una <<ratio>> de m�s de 10 millones de pesetas por kil�metros cuadrado, no superada hasta ahora, como hemos dicho con anterioridad>>.

            Y es que hacen falta, no uno, sino veinte Plantes de Badajoz en el que participen -con su adhesi�n- las gentes de Extremadura. Am�n, que quiere decir as� sea.

 

Post scriptum

 

            Despu�s de escrito todo lo anterior un informe de La Caixa reincide en los malos coeficientes o indicadores que sigue teniendo Extremadura. Sobre ello dice la periodista Manuela Mart�n (a la que no tengo el gusto de conocer personalmente) en Hoy del 27 de enero de este a�o 2002: <<En esas clarificaciones Extremadura no sale muy bien parada: punto arriba o abajo, a�o tras a�o aparece en las posiciones de cola en todos los �ndices que miden el desarrollo econ�mico, ya hablemos del PIB, la Renta Familiar o la creaci�n de empleo fijo>>.  <<... no faltan quienes los justifican recordando que Extremadura ha estado tan secularmente atrasada que la distancia con el resto de Espa�a no se puede enjugar en veinte a�os de autonom�a>>.

<<... el crecimiento extreme�o, que existe, es demasiado lento. Al paso que vamos se tardar�n varias d�cadas en alcanzar los niveles medios espa�oles>>.

            Desgraciadamente, ni veinte Planes de Badajoz, ni d�cadas de autonom�a... Pero no seamos pesimistas

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